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5 criaturas fantásticas y mitológicas que en verdad existieron (o existen)

Izquierda: unicornio, Pinterest | Derecha: Jon Snow y su direwolf en “Game of Thrones”
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Con el paso de los siglos han surgido muchas leyendas que hablan sobre criaturas fantásticas que son tan impresionantes que pensamos que jamás podrían haber existido… pero algunas sí son reales.

Muchas de estas criaturas están basadas en seres que de verdad existieron, y que con el tiempo fueron engrandecidos debido a la imaginación de las personas y el traspaso oral de los cuentos y leyendas.

Es más, hay algunas que aún existen… aunque no lucen exactamente como en las historias fantásticas.

A continuación recopilamos cuatro crituras que pensabas que sólo existían en la literatura fantástica… pero que en realidad son o han sido reales.

1- Unicornios

El último unicornio (1982)
El último unicornio (1982)

En este caso, tenemos dos animales que se podría decir que son unicornios, aunque no son tan “mágicos” como los que aparecen en los cuentos de hadas: uno que existió hace miles de años y otros que existe actualmente.

El primero es el unicornio siberiano gigante. De nombre científico Elasmotherium sibiricum, es un rinoceronte asiático que habitó principalmente en Rusia y Asia Central. Se cree pudo originar las leyendas en torno a esta criatura fantástica, pues era llamado “unicornio gigante”.

Anteriormente se creía que se habían extinto hace 350 mil años, pero una nueva investigación de académicos de la Universidad Estatal de Tomsk, en Rusia, publicada en 2016 descubrió que en realidad dejaron de existir hace 29.000 mil años.

Esto quiere decir que convivieron con los humanos durante varios milenios, pues los fósiles más antiguos de nuestra especie en Siberia datan de hace 45.000 años, de acuerdo a la cadena de noticias Fox News.

Estas crituras solían medir alrededor de dos metros de alto por 4,5 de largo.

Unicornio gigante siberiano | Wikimedia Commons
Unicornio gigante siberiano | Wikimedia Commons

Por otra parte, el segundo animal que tenemos es aquel que aún existe: el unicornio marino. Su nombre real es narval y es un cetáceo que habita el Ártico y el norte del océano Atlántico.

Se le conoce como unicornio marino porque los machos poseen un diente canino izquierdo consistente en un colmillo en espiral. Éste puede llegar a los tres metros de longitud, asemejándose a un cuerno.

Algunas hembras también tienen este colmillo, mientras que hay machos que poseen dos, pero estos casos no son comunes.

Los científicos aún no saben con seguridad para qué sirve este colmillo. Lo último que se ha averiguado al respecto es que los utilizarían para aturdir a los peces antes de comérselos, algo que fue demostrado por una grabación realizada en marzo pasado por el Ministerio de Pesca y Océanos de Canadá y la organización World Wildlife Fund (WWF), según plantea la revista National Geographic.

Narvales o unicornios marinos | FisheriesCanada en Youtube
Narvales o unicornios marinos | FisheriesCanada en Youtube
Narvales o unicornios marinos | FisheriesCanada en Youtube
Narvales o unicornios marinos | FisheriesCanada en Youtube

Otras teorías que se tienen es que lo usarían para atraer a las hembras, para romper el hielo, para defenderse y/o como un órgano sensorial de ecolocalización.

2- Dragones

Drogon, dragón de "Game of Thrones"
Drogon, dragón de “Game of Thrones”

Los dragones son unas de las criaturas míticas más queridas y temidas de la historia. Toda gran leyenda debe tener una de estas magníficas bestias.

Si bien no existen criaturas gigantescas que escupan fuego, actualmente sí tenemos otro tipo de dragón.

Se trata del dragón de Komodo, también llamado el monstruo de Komodo, cuyo nombre científico es Varanus komodoensis. Es el lagarto más grande del mundo, pues suele medir entre 2 y 3 metros, y pesar alrededor de 70 kilos.

Este animal existe desde hace 5 millones de años, pero el género al cual pertenece, Vanarus, data de hace 40 millones de años. Sus ancestros son los dinosaurios, que vivieron en el período Triásico, hace más de 200 millones de años.

Son seres solitarios que, si bien tienen huevos, cuando eclosionan abandonan a las crías. Aparte de eso, se dedican a tumbarse al sol y cazar durante los 30 a 50 años que suelen vivir.

Dragones de Komodo | Juni Kriswanto | AFP
Dragones de Komodo | Juni Kriswanto | AFP

Sólo habitan en algunas islas del archipiélago indonesio, en el Sudeste Asiático, y son consideradas una especie vulnerable en la actualidad.

Su saliva es venenosa e impide la coagulación de la sangre en sus víctimas, no obstante, sus presas suelen morir por desgarros. Cuando están cazando pueden llegar a correr a una velocidad de 19 kilómetros por hora, en tramos cortos.

Se les conoce como dragones ya que en los mapas antiguos de la región se advertía que había que ser cauto en esas islas, porque “aquí moran dragones”, relata la revista National Geographic.

3- Hobbits

Hobbits de "El señor de los anillos"
Hobbits de “El señor de los anillos”

Los hobbits fueron popularizados por los libros de El Hobbit y El señor de los anillos, del escritor británico J.R.R. Tolkien, que recientemente fueron adaptados al cine en dos premiadas trilogías realizadas por Peter Jackson.

En estas películas son presentados como seres inteligentes similares a los humanos, pero mucho más pequeños en tamaño y más peludos.

Pues resulta que esta gente enana no son sólo ficción: de verdad existieron.

Hubo una especie de humanos que medían apenas 1 metro de alto y que vivían en la isla de Flores, en Indonesia, hace unos 50 mil años. Los científicos los han apodado hobbits por razones obvias, pero su nombre oficial es Homo floresiensis.

Lo más misterioso respecto a ellos es que desaparecieron de un momento para otro. Se desconoce la causa exacta de su extinción, pero nueva evidencia hallada por académicos de la Universidad de Wollongong, en Australia, sugiere que habríamos sido los homo sapiens quienes ocasionamos su extinción.

Restos de un Homo floresiensis | Ray en Wikimedia Commons
Restos de un Homo floresiensis | Ray en Wikimedia Commons

Según reportó el periódico inglés Metro, se descubrió que hace 41 mil años los hobbits comenzaron a usar fuego en sus viviendas, que se ubicaban dentro de cuevas, lo cual lleva a pensar que debieron estar en contacto con homo sapiens.

En total se cree que los humanos modernos y los hobbits vivieron juntos durante unos 11 mil años.

Los primeros fósiles de estos pequeños humanos fueron hallados en 2003 en la cueva de Liang Bua, en la isla de Flores (Indonesia).

4- Direwolves o lobos gigantes

Bran Stark, Hodor y direwolves en "Game of Thrones"
Bran Stark, Hodor y direwolves en “Game of Thrones”

Si eres fan de la serie de televisión Game of Thrones, de la cadena HBO, o de la saga de libros que la inspiró, Canción de hielo y fuego de George R.R. Martin, de seguro te sonarán los direwolves o lobos huargos.

En ese universo ficticio, estas criaturas son lobos inusualmente grandes e inteligentes, además de escasos, por lo que muchos creen que no existen. Además, son el emblema de la casa Stark y varios personajes pertenecientes a ésta tienen o tenían a uno de éstos como mascota, razón por la cual son tan populares entre los fanáticos.

Estos seres fantásticos en realidad están basados en un animal real que existió hace millones de años. Conocidos como lobos gigantes o lobos terribles en español, y dire wolves en inglés, su nombre científico es Canis dirus.

Posible aspecto de los lobos gigantes | Sergiodlarosa en Wikimedia Commons
Posible aspecto de los lobos gigantes | Sergiodlarosa en Wikimedia Commons

Existieron hace 250 mil a 10 mil años, durante la época del Pleistoceno, perteneciente al período Cuaternario. Son parientes de los actuales lobos grises.

No eran gigantes como los que aparecen en la ficción de Martin, pero sí eran bastante grandes: medían alrededor de 1,5 metros de largo y pesaban 90,7 kilos en promedio.

Es decir, eran como los hermanos mayores de los lobos grises. En esta imagen puedes ver una comparación de sus tamaños.

Esqueleto de lobo gris moderno (izquierda) versus lobo gigante o dire wolf (derecha) | www.forbes.com
Esqueleto de lobo gris moderno (izquierda) versus lobo gigante o dire wolf (derecha) | www.forbes.com

Habitaban mayormente en América del Norte, aunque también habían algunos en Sudamérica, llegando a hallarse fósiles hasta en las pampas argentinas.

Se alimentaban de megafauna que existía en su época y se cree que desaparecieron junto con sus presas hace 10 mil años, cuando la mayoría de estos animales gigantescos se extinguieron debido al cambio climático y al impacto de los humanos en el mundo. No obstante, esa hipótesis no ha podido ser comprobada, así que su muerte masiva continúa siendo un misterio.

Según un estudio realizado en 2005 por Steve Wroe, especialista en biomecánica, estos lobos terribles tenían una de las mordidas más poderosas en la historia de los caninos, según informó la revista estadounidense Forbes.

5- Hidra

"Hércules y la Hidra de Lerna" de Gustave Moreau
“Hércules y la Hidra de Lerna” de Gustave Moreau

Probablemente te suene el nombre debido a Hidra de Lerna, que era un monstruo marino en la mitología griega. Despiadado, tenía forma de serpiente y podía contar con muchas cabezas, ya que por cada cabeza que le cortaban le crecían dos nuevas.

La Hidra de verdad existe… claro que no es como el monstruo griego. Muchas subespecies son parte de la familia de las hidras, que son organismos hidrozóos hidroides que miden alrededor de 10 milímetros y habitan en agua dulce. Son hermafroditas y se alimentan cazando otras criaturas con sus tentáculos.

No obstante, la característica que más llama la atención de ellas es que los científicos plantean que podrían ser inmortales.

Hidra | Dr. David Plachetzki, University of California
Hidra | Dr. David Plachetzki, University of California

Un estudio publicado en 2015 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, descubrió que estos animales marinos no envejecen como los humanos, sino que permanecen jóvenes por siempre. Los años no los deterioran.

De hecho, el investigador líder, Daniel Martinez, biólogo del Pomona College, declaró al portal científico LiveScience que realizó este estudio dos veces porque quería probar que las hidras sí podían morir… y falló en ambas ocasiones, porque todos los resultados indican que jamás fallecen. Sus células se regenerarían eternamente.

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