En su exposición ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, sobre los aspectos financieros del proyecto de Educación Superior, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, indicó que se prevé aumentar la matrícula de los planteles estatales, por medio del cierre de las universidades que no cumplan los nuevos criterios de calidad.

El ministro de Hacienda se basó en tres ideas fuerzas, para explicar las razones que tuvo el Gobierno para garantizar sólo una parte de la gratuidad en el proyecto de Educación Superior.

La primera apuntó a que el nivel de ingresos proyectados para la reforma tributaria resultaron erróneos, debido a la baja en el precio del cobre y al menor crecimiento potencial de la economía, lo que equivale a dos puntos del PIB, sumado a un mayor gasto de lo previsto en la ley de Inclusión y Carrera Docente, las que ambas en régimen comprometen un 1,9 por ciento del PIB.

El segundo concepto dio cuenta de la realidad del sistema de educación superior y que ésta es la base para cualquier futuro cambio.

Y en tercer lugar, el ministro de Hacienda aseguró que si no existe gradualidad y se destinan todos los recursos a gratuidad, cuyo costo es de 3.600 millones de dólares, lo que equivale a 1,6 puntos del PIB, se afectaría la calidad ya que no habría dinero para aportes basales y de investigación.

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Bajo estas premisas, Valdés explicó por tanto, que sería innecesario establecer en el proyecto de ley el tiempo en que se alcanzaría la gratuidad universal, reiterando que será el gobierno de turno quien opte o no por avanzar en el beneficio, más allá del sexto decil.

Crecimiento de Ues estatales

Pero una de las principales novedades que dejó la intervención del ministro de Hacienda, es la forma como en el Gobierno prevén se puede ampliar la matrícula de los planteles estatales.

Según Valdés, las nuevas exigencias de calidad que implica el proyecto llevaría a una reestructuración del sistema, y por ende, al cierre de algunas universidades, generándose una oportunidad para que las estatales absorban a esos estudiantes.

“En la medida que las estatales sean buenas, van a poder crecer más rápido en este proyecto”, sostuvo el ministro, agregando que “esperamos que en esta transición puedan haber reestructuraciones y absorciones importantes y ahí hay una oportunidad para que el mundo estatal crezca”. “Los alumnos de la Universidad del Mar los recibió una católica, no una estatal”, reflexionó.

Críticas

La diputada comunista, Camila Vallejo, criticó que la gratuidad no sea considerada por el Gobierno como una política de Estado. La propuesta “deja el mecanismo instalado y dice que los próximos gobiernos van a tener que ir viendo cómo se va avanzando”, sostuvo.

El diputado de Revolución Democrática, Giorgio Jackson, cuestionó que se mantenga la lógica del endeudamiento para estudiar y planteó que si los recursos son escasos se debería partir entregando gratuidad universal sólo a algunas instituciones y a medida que crezcan los recursos incorporar al resto, mostrando su desacuerdo con lo que fija la iniciativa.

Desde la oposición, en tanto, los diputados de la UDI, Jaime Bellolio y de Evópoli, Felipe Kast, acusaron al Gobierno de utilizar la gratuidad con fines electorales. Señalaron que este proyecto “es un gran engaño” y responde al “populismo”.

Otro de los puntos cuestionados por la Nueva Mayoría, es que el ministro Valdés no especificó el monto que se destinará para el fondo de las universidades estatales.