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Ensayo nuclear de Corea del Norte genera críticas a estrategia de Obama

Jung Yeon-Je | AFP
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El anuncio de Corea del Norte de un ensayo exitoso de una bomba de hidrógeno es un revés para la política de no proliferación del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que trata de poner en marcha un acuerdo con Irán sobre el programa nuclear.

“Nuestros enemigos alrededor del mundo están tomando ventaja ante las debilidades del presidente Obama”, señaló el senador Marco Rubio, uno de los republicanos que aspiran a ocupar la Casa Blanca en 2017.

La oposición republicana ha aprovechado de cuestionar a Hillary Clinton, principal carta demócrata en las presidenciales, y quien fue secretaria de Estado en el primer periodo de Obama.

El anuncio de Pyonyang, que Washington puso en duda pero provocó el miércoles una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, ocurre en momentos en que el proceso de negociaciones diplomáticas internacionales con Corea del Norte está prácticamente moribundo.

El desarme y la no proliferación son un pilar de la política exterior multilateral de Obama, quien en un histórico discurso en Praga en abril de 2009 anunció su compromiso de trabajar en la construcción de “un mundo sin armas nucleares”.

Una ambición que le llevó a ganar el Premio Nobel de la Paz al presidente estadounidense. El gobierno de Obama selló el 14 de julio pasado en Viena, junto a otras grandes potencias, un acuerdo con Irán para levantar las sanciones internacionales a cambio de que Teherán suspenda las actividades que podrían llevarla a fabricar una bomba nuclear.

Este texto, resultado de años de negociaciones feroces, fue aclamado como un gran avance en la lucha contra la proliferación nuclear, aunque hasta ahora apenas va a ser puesto en marcha bajo la mirada atenta de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

“Fracaso espectacular”

La oposición republicana cuestiona lo que señala como debilidad en la estrategia internacional de Obama. Es “un fracaso espectacular”, señaló el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Ed Royce.

Se requiere “urgentemente (…) más presión, no menos, para responder a las amenazas Corea del Norte”, subrayó Royce.

“En momentos en que Irán se prepara para recibir millones de dólares gracias a la flexibilización de las sanciones, Corea del Norte trata de dar un golpe que le permita intimidar de la misma forma al gobierno Obama”, añadió el congresista, poniendo en el mismo saco a la república islámica chiíta y al régimen comunista, como lo hiciera el presidente republicano George W. Bush (2001-2009) quien mencionó a los dos países como parte de un “eje del mal”.

El secretario de Estado, John Kerry, respondió que Estados Unidos “no acepta y no aceptará que Corea del Norte tenga armas nucleares”, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU amenazó con fortalecer las sanciones contra Pyongyang.

Los tres anteriores ensayos nucleares norcoreanos -en octubre de 2006, mayo de 2009 y febrero de 2013– han dado lugar a medidas punitivas cada vez más fuertes por parte de la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea.

Estás sanciones están destinados básicamente a las entidades financieras o empresas vinculadas a las actividades nucleares y balísticas de Corea del Norte, pero los expertos las consideran insuficientes.

“El gobierno de Obama no ha aplicado plenamente la legislación estadounidense (sobre las sanciones) y se ha castigado menos a organizaciones de Corea del Norte que de países de los Balcanes, Birmania, Cuba, Irán o Zimbabue”, señaló Bruce Klingner, analista del centro conservador Heritage Foundation.

El asesor del presidente Ronald Reagan (1981-1989), Doug Bandow, denunció sin rodeos lo que llama “fracaso de Estados Unidos para colocar un cordón preventivo en torno a Corea del Norte”.

En un artículo publicado por el Instituto Cato, Bandow aboga por una “política de compromiso (diplomática) y no de la desnuclearización” con Pyongyang.

Pero el proceso diplomático se ha estancado tras seis negociaciones en las que participaron los gobiernos de las dos Coreas, China, Japón, Rusia y Estados Unidos, la última de las cuales se realizó en 2008. El Departamento de Estado se ha quejado de que Corea del Norte “no ha mostrado interés en regresar” a la mesa de diálogo.

Para tranquilizar a sus aliados japoneses y surcoreanos, que están en alerta, Washington podría tratar de organizar rápidamente reuniones trilaterales y fortalecer la cooperación en defensa e inteligencia, señaló Victor Cha, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

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