Notas


Carta de un adolescente a la clase política chilena

Congresochile en Flickr
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En el artículo de hoy haré un resumen de lo que fue una conversación con un grupo de estudiantes de 4to. año medio de un colegio de la comuna de Ñuñoa, Santiago. La idea fue hacer un reporteo de la imagen que ellos tienen de la clase política chilena.

Quiero dejar en claro que es una situación real y no inventada, como algún lector me acusó en forma equivocada sobre una columna de la semana pasada. Lo que importa es el contenido de la historia.

Los resultados, para ser franco, no me alarman ni me sorprenden. Lo relataré como si fuera un discurso o una carta a todo el espectro político de nuestro país de parte de este grupo de adolescentes.

Señores políticos:

No soy un experto en la materia, pero me es necesario poder expresarles el sentir de un grupo de adolescentes sobre la labor de ustedes, que creemos que representa una importante mayoría de éste.

Es penoso ver el clima social que vive Chile en este minuto. La preocupación es que no se aborden los conflictos como tales, sino que se enredan con la prepotencia de quienes no tienen tranquilidad para manifestarse (que son los menos) y la de un gobierno que se gasta un dineral en enviar contingentes de Carabineros al sur, o donde sea, fantaseando una guerra ficticia.

Nos llama la atención lo que ganan, los privilegios con que gozan, las atribuciones que poseen. Es por ello que no comprendemos que una mayoría de ustedes se acuerden de la gente sólo para las elecciones o para usarlas para dividendos políticos. En el fondo no entendemos que se les pague tan bien para hacer las cosas tan mal.
La ineptitud es pan de cada día. Las quieren todas.

Nos damos cuenta que hay un bloque de gobierno que se llama Alianza por Chile y un bloque opositor que es la Concertación y el Partido Comunista, entre otros. A todos ustedes la mayoría de los chilenos los rechaza porque no les creen.

Es una lástima que todos caigan en el mismo saco, siendo que hay políticos que se destacan por su trabajo, pero son los menos, y la mayoría siempre opaca a quienes, en este caso, son los buenos.

Vemos que los conflictos sociales abundan y aumentan, como es lo de Aysén, la reconstrucción tras el terremoto del 27 de febrero del 2010, las demandas de los estudiantes y ahora lo de Calama, entre otros.

Nos sorprende que no hayan soluciones reales para éstos que les convenga a todos y que se solucionen de una vez. Escuchamos por las noticias que, antes de enfrentar los problemas, ustedes se destruyen culpándose mutuamente de lo que hizo y lo que no hizo. Agresiones verbales van y vienen, mientras quienes se manifiestan esperan.

En vez de perder tiempo en forma inútil, sería bueno que dejen el pasado atrás y se unan por avanzar juntos. Chile es uno solo, de todos, no únicamente de ustedes.

Nos impresiona también que el gobierno de Piñera, soluciona todo con guanacos, balines y bombas lacrimógenas, lo que hace que las cosas empeoren cada día que pasa. Hay gente inocente que sufre de verdaderas palizas por parte de Carabineros y que el ministro Hinzpeter no se cansa de reprimir con el fin de desviar la atención de la realidad del problema.

Uno también ve que los problemas repercuten en nuestras casas. Todo sube y poco baja. Los precios de la bencina son altos, por ende, se elevan los valores de las cosas y la plata no alcanza para todo. Para muchos jóvenes, el solo hecho de pensar en universidad es deprimirse por el alto costo de sus carreras.

Por eso, da rabia ver cómo no hacen nada. Son años de promesas que no se cumplen. Van pasando los gobiernos y los problemas de la gente persisten. Pintan que todo está bien, que la economía crece y crece, pero eso no llega a nosotros.

No entendemos de que planeta vienen. Los eligen para gobernar y trabajar, suponemos que deben dar el ejemplo al país, pero eso ya no ocurre. Los vemos discutir y tratarse mal, e incluso, en ocasiones, golpearse como si fuera riña callejera.

Se creen semidioses, andan con el pechito parado, aparentando y creyéndose el cuento como si fueran rockstars. Sus agendas viven copadas, sin embargo, no entendemos a los parlamentarios que tienen baja asistencia a las sesiones del congreso, pero si asisten cuando les pagan. Son los únicos funcionarios públicos del país que pueden trabajar lo que quieran y reciben su sueldo completo y nadie les puede decir nada.

Para aparecer en las cámaras de televisión están siempre disponibles. Abusan y cansan. Un ejemplo de ello es el rescate de los 33 mineros. Heroico y buen trabajo de las autoridades, pero todo se pudrió con el manoseo del papelito.

¿Qué ejemplo, le dan a quienes los eligen? La respuesta es rápida: el peor. Reflejo de ello es el descontento social presente en Chile. Lo malo es que para las elecciones la gente se olvida e igual vota por ustedes.

En estas lineas les pedimos que se analicen y que escuchen lo que dice la ciudadanía de ustedes, aunque pensamos que les da lo mismo. Por ello, hacer un petitorio es tiempo perdido. Es más, estamos seguros que si uno de ustedes lee estas palabras no las tomarán en cuenta. En todo caso no importa, porque la imagen que proyectan ante el 70% de los chilenos es la mentira y la falta de credibilidad.

Insistimos; por culpa de una mayoría de políticos mediocres los pocos que contribuyen al país trabajando con vocación de servicio pasan a un segundo plano.

Todos hablan de que trabajan para el país por vocación de servicio público, pero para varios es un sólo un eslogan que les queda grande. Los intereses creados en el mundo de la política es inmenso, como también lo es el afán de poder y cobrar lucas.

Por todo lo descrito aquí, no nos pidan que vayamos a votar, nos hablan del deber ciudadano y bla, bla y bla. Primero partan por casa y asuman las consecuencias del rechazo hacia ustedes. Y, refiriéndose al deber ciudadano (valga la redundancia), partan ustedes primero, que son quienes deben dar el ejemplo.

Si tienen algo de moral y ética escuchen y asuman que no tienen cabida en los chilenos. Trabajen, para eso se les pagan millones, autos, etc.

Víctor Huidobro es periodista. Vive en Santiago y escribe regularmente en su blog, El Nada Serio. Tiene su cuenta de Twitter en @elnadaserio

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