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Los diez grandes momentos de la Copa América-2011

Carlos Parra | Comunicaciones ANFP
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Estos son los acontecimientos que marcaron la 43a edición de la Copa América, ganada el domingo por Uruguay al golear 3-0 en la final de Paraguay en partido disputado en Buenos Aires:

Uruguay, perfume en frasco chico

Dieciseis años después de haber levantado la Copa América por última vez jugando como anfitrión, Uruguay volvió el domingo 24 de julio a emparentarse con la gloria al ganar la 43a edición del torneo de selecciones más antiguo del mundo que se disputó en ocho ciudades argentinas.

Ese día Diego Lugano, el capitán celeste, alzó el añejo tazón de plata que distingue al campeón, luego de golear a Paraguay 3-0 en partido disputado en el Estadio Monumental, en Buenos Aires. Así la celeste sumó su decimoquinta coronación en el certamen, una más que Argentina con quien compartía el palmarés histórico.

La victoria celeste se suma a otros logros alcanzados en los últimos tiempos, en especial al cuarto puesto que la misma selección obtuvo en el Mundial de Sudáfrica-2010.

La arena vuela como en el Lejano Oeste y Brasil vuelve a casa

El 17 de julio no fue un buen día para la selección brasileña que chocó con Paraguay por cuartos de final en el estadio Ciudad de la Plata, 60 km al sur de Buenos Aires. Un empate 0-0 obligó a prórroga pero la igualdad se mantuvo hasta el fin del tiempo extra. Los penales habrían de decidir la suerte de los equipos y, por una vez, Brasil probó de su propia medicina.

Generalmente certeros a la hora de rematar desde los doce pasos, los jugadores brasileños sufrieron por las condiciones del piso y desperdicieron cuatro disparos. Elano y André Santos remataron por encima del horizontal, Fred tiró desviado y el portero Justo Villar contuvo la ejecución de Thiago Silva que levantó polvareda. Marcelo Estigarribia y Cristian Riveros anotaron dos de los tres penales que ejecutó Paraguay para clasificar y enviar a casa a los bicampeones.

Argentina, la antítesis de Juan Palomo

Aquello de hacer las cosas como Juan Palomo, según el dicho popular, “yo me lo guiso, yo me lo como”, no corrió con la cuadragésima tercera edición de la Copa América que Argentina organizó y de la que fue desplazada en cuartos de final. Después de pasar en forma dubitativa el Grupo A como segundo el anfitrión chocó en segunda fase con Uruguay, que había cumplido un recorrdo similar pero en la llave C.

El estadio Brigadier Estanislao López, también conocido como Cementerio de los Elefantes, en Santa Fe (centro), fue testigo de la noche más triste de la Copa, cuando la albiceleste con el gran Lionel Messi en sus filas dio los hurras tras 120 minutos de fútbol que epilogaron 1-1 y una definición por penales, ambas contenidas en el partido más emocionante de la Copa. De manera impensada Uruguay le robaba el torneo al anfitrión algo que ya había hecho en Paraguay-1999 y Venezuela-2007. Una frustración inmensa se apoderó de los fanáticos locales que solo recuperaron el aliento y sonrieron un día después cuando Brasil, su archienemigo, fue expulsado del certamen por Paraguay.

Burdisso, de profesión psicólogo

Las cosas no iban bien para Lionel Messi, resistido por la hinchada y olvidado momentaneamente por las hadas del fútbol, sumido en el desconcierto de un equipo albiceleste que no encontraba el rumbo. Preocupado él, su entorno, los fanáticos, todos. Y entonces llegó la frase de aliento del defensa Nicolás Burdisso que vino a operar como gasolina sobre llamas: “Pendejo, la última jugada se corre, no te podés dejar anticipar, la puta que te parió”.

Al día siguiente del empate 0-0 con Colombia la arenga de Burdisso se hizo comentario, mientras muchos se preguntaban como un simple zaguero increpaba de esa forma al mejor jugador del mundo. El veteranísimo Javier Zanetti zanjó la cuestión y puso los puntos sobre las ies: “Lo que pasó dentro de la cancha entre Burdisso y Messi son cosas normales que pueden pasar en un partido de fútbol”.

El condor pasa

Hundido en el último lugar de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Sudáfrica-2010, aquejado de serios problemas de indisciplina y de pérdida de identidad, Perú regresó con su mejor cara a la Copa América Argentina-2011, ahora bajo la batuta del uruguayo Sergio Markarían.

El sábado 16 de julio en Córdoba el ‘Mago’ Markarían y sus pupilos tocaron el cielo con las manos al conseguir un boleto a las semifinales del torneo a expensas de Colombia y gracias a una victoria 2-0 en el alargue con goles de Carlos Lobatón y Juan Vargas. Disciplina táctica, concentración en la marca y la clásica prolijidad del toque peruano, fueron algunos de los atributos que impulsaron al once del Rimac a la tercera fase del torneo, donde perdió 2-0 con Uruguay. “Más que nunca las metas que tuvimos en Copa América siguen vigentes, además de formar un equipo. Nos deja cosas muy buenas este torneo, para sacar conclusiones de carácter positivo y otras encontrar las soluciones a los errores cometidos”, dijo el ‘Mago’ a modo de balance. Finalmente, los peruanos perdieron las semifinales con Uruguay pero ganaron a Venezuela para lograr el tercer puesto.

Paraguay se cuelga del arco y expulsa al último campeón

A puro empate, sin conocer la victoria en los 90 o 120 minutos y volcando los partidos a su favor en tandas de penales, Paraguay se las ingenió para llegar a la final de la Copa América, que disputó el domingo 24 ante Uruguay.

Irreprochable desde el punto de vista de la entrega y la generosidad en el esfuerzo, el once paraguayo quedó en deuda con el torneo porque de fútbol ofreció poco o nada e individualmente solo aportó la descomunal figura de su portero, Justo Villar, convertido en héroe una vez sí y otra también. Los pupilos del ‘Tata’ Martino debutaron en la Copa con un empate 0-0 ante Ecuador, luego igualaron 2-2 con Brasil y finalmente alcanzaron un 3-3 frente a Venezuela.

El 17 de julio , en cuartos, desalojaron a Brasil gracias a la justicia penal, que nuevamente estuvo de su lado a la hora de definir desde los doce pasos. En semifinales tocó turno a Venezuela que cayó ante los guaraníes en penales luego de 120 minutos de fútbol. Nadie más claro que Martino a la hora de evaluar el partido por cuartos ante los auriverdes. Sin pelos en la lengua el DT recurrió a la más aboluta sinceridad: “Brasil debería haber ganado. Pero hoy tuvimos culo (suerte). No jugamos el partido que queríamos. Sería bárbaro decir que lo planteamos de esta manera, pero lo que puedo decir es que hubo mucho corazón y sacrificio, un buen porcentaje del arquero y mucho culo”.

Chile, de favorito a nada en 90 minutos

Fortalecida al ganar el Grupo C que compartió con Uruguay, México y Perú, la selección chilena tenía un futuro promisorio en la Copa América, un torneo que nunca ganó en su historia y al cual llegaba huérfana de su último gran mentor, el argentino Marcelo Bielsa. Claudio Borghi, también argentino, puso en la cancha un equipo rápido, de buen toque e incisivo, cuya principal figura fue el atacante Alexis Sánchez, recién transferido por el Udinese de Italia al FC Barcelona.

Pero como el materia de fútbol nada es seguro y el éxito suele ser efímero, Chile pinchó en cuartos con Venezuela en un partido disputado el 17 de julio en el estadio Bicentenario de San Juan (oeste). Osvaldo Vizcarrondo y Gabriel Cichero anotaron los goles de la vinotinto, mientras que Humberto Suazo descontó para el once andino. La sorprendente Venezuela ganaba así su boleto a semifinales por primera vez en la historia de la Copa y Chile, una vez más, naufragaba en un mar de expectativas incumplidas.

Silencio; Lucio se enojó

“El símbolo en el pecho es más importante que el nombre escrito en la espalda. Representamos una nación. La selección no es un escaparate mundial”, lanzó el 11 de julio a manera de reto Lucio, el temperalmente defensa central de Brasil y del Inter de Milan. Con once años de selección a cuestas y más de 100 partidos defendiendo al ‘scratch’, Lucio no aguantó, se mandó a fondo y en inequivoca referente a sus compañeros insistió: “Tenemos el compromiso de jugar en la selección brasileña, y sabemos que representamos a una nación, a nuestro país, y por eso siempre tenemos que tener la seriedad y el compromiso, porque es la camiseta más importante”.

Pero de poco sirvió el enojo de capitán porque la suerte le dio la espalda a Brasil poco después cuando disputaba los cuartos de final con Paraguay. El once de Mano Menezes jugó entonces su mejor partido y bien pudo haber ganado por varios goles pero el portero guaraní puso un candado en su arco e impidió cualquier festejo. Tras el alargue cuatro jugadores auriverdes desperdiciaron sendos remates desde el punto penal. El enojo de Lucio, seguramente, no habrá conocido límites.

conmebol.com

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Las tribulaciones de Lionel Messi y el síndrome del ’10′

Con toda su fama a cuestas, perseguido por los títulos y los elogios en el FC Barcelona y por la mala suerte en la selección argentina, tironeado por tirios y troyanos, Lionel Messi, conoció en la Copa América-2011 una nueva gran frustración con la casaca albiceleste. Casi se podría decir que existen dos ‘Pulgas’, una brillante que se tutea con la excelencia en el Barca, y otra versión, esta light, que juega de tanto en tanto con la casaca argentina para frustración de los fanáticos y del propio protagonista.

El 6 de junio en el Cementario de los Elefantes de Santa Fe (centro) Messi apareció con su peor imagen, cercado por la marca de Colombia, inoperante en ataque, apático y entregado a la suerte de un equipo que no ayudaba ni se dejaba ayudar. El choque finalizó 0-0 y fue el segundo empate del anfitrión en la Grupo A de clasificación. Las fotos del final del encuentro fueron demostrativas del estado de ánimo de un jugador que no solo enfrenta rivales dentro del terreno, sino que fuera de él lucha con odiosas comparaciones. Messi a la sombra de gloriosos antepasados y afectado por el síndrome del ’10′, un número que al menos hasta ahora la memoria colectiva retiene solo para emparejarlo con las figuras del brasileño Pelé o del argentino Diego Armando Maradona.

Venezuela o cuando el vino tinto mejora con los años

Cenicienta, Pulgarcito o eventualmente David, Venezuela alcanzó en la Copa América sus momentos de plenitud, el más disfrutado de los cuales el 17 de julio en San Juan cuando se dio el lujo de clasificar a semifinales por primera vez en su historia. Ese día el rival de cuartos fue Chile que fue por lana y salió esquilado. Con un resultado 2-1 a su favor los venezolanos desplazaron a ‘la Roja’ y ganaron el derecho de enfrentar a Paraguay en el penúltimo estadio del torneo. En ese partido, para su pesar, la historia no se repitió y a pesar de que en el alargue estuvieron muy cerca de vencer a los albirrojos cayeron en tanda de penales.

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