Sociedad
Sábado 06 octubre de 2018 | Publicado a las 08:48 · Actualizado a las 08:49
En citroneta por el Sahara: la increíble travesía de 2 chilenos que recorrieron el mundo en citrola
Publicado por: Francisca Rivas
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Ricardo Nazar y Marcelo Lama eran dos jóvenes primos de Santiago con vidas normales, hasta que decidieron darle un giro a su destino y salir a recorrer el mundo… en una citroneta.

Era 1971 y, tal como relata Ricardo en conversaci√≥n con BioBioChile, ‚Äúla idea de partir la ten√≠amos ambos en nuestro pensamiento, sin haberlo conversado nunca. Yo por mi lado, siempre me daba vuelta esto de viajar y de conocer otro mundo, otra gente, otras culturas. Chile era un pa√≠s bastante aislado en ese tiempo, en el sentido de que no hab√≠a mucha conexi√≥n con gente extranjera ni se sab√≠a mucho. Entonces era la curiosidad de ver qu√© hab√≠a m√°s all√°‚ÄĚ.

As√≠ que, a inicios de ese a√Īo, decidieron realizar la que ser√≠a una inmensa aventura que se extender√≠a hasta 1978 y los llevar√≠a a casi 40 pa√≠ses en tres continentes diferentes. Siempre en compa√Ī√≠a de una citroneta (o Citro√ęn 2CV) naranja del a√Īo 1959, que ten√≠a pintado el mapa de Chile en el cap√≥ y que Ricardo compr√≥ ya estando usada, cuando el no sab√≠a ni siquiera manejar.

Cuando partieron, en septiembre de 1971, no ten√≠a ning√ļn plan establecido, sino que iban donde sea que quisieran. ‚ÄúEn esos a√Īos pr√°cticamente no hab√≠a gente que hiciera esto, por lo menos de ac√° de Chile. Esto era totalmente espont√°neo. No hab√≠a planificaci√≥n previa, no hab√≠a un itinerario preciso. Simplemente era aventura y pod√≠amos estar aqu√≠ y ma√Īana conoc√≠amos a alguien y dec√≠amos ‘ya, vamos para all√°’, ¬°e √≠bamos!‚ÄĚ, cuenta Nazar.

Y no s√≥lo no sab√≠an a d√≥nde estar√≠an al d√≠a siguiente, sino que adem√°s estaba la incertidumbre de c√≥mo conseguir√≠an subsistir: cuando partieron, no ten√≠an casi nada de dinero. ‚ÄúNo creo que tuvi√©ramos m√°s de 50 o 60 d√≥lares (de ese tiempo), no me acuerdo d√≥nde los conseguimos, y como 700 escudos en moneda chilena‚ÄĚ.

Esto signific√≥ que durante todo el viaje, tuvieron que trabajar en los pa√≠ses a los que iban para poder comer. Y su segunda fuente de ingresos fueron auspicios. ‚ÄúLe pon√≠amos publicidad a la citroneta de empresas como Shell, Kodak, alguna l√≠nea a√©rea como Braniff en ese tiempo. O sino era con empresas locales, que le pon√≠amos una calcoman√≠a o un letrero, pint√°bamos la puerta y todo eso. Con eso consegu√≠amos alg√ļn financiamiento que no era mucho, era voluntario. 50 d√≥lares aqu√≠, 20 all√° y as√≠‚ÄĚ.

Cedida a BioBioChile
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La primera parada del viaje fue en Per√ļ, en donde visitaron un pintoresco lugar casi desconocido llamado‚Ķ Machu Picchu.

‚ÄúLlegamos al Cuzco y nos enteramos que hab√≠an unas ruinas que se llamaban Machu Picchu, no ten√≠amos idea, y partimos. En ese tiempo no hab√≠a nadie en Machu Picchu, dorm√≠amos en las ruinas, hab√≠a muy poco turismo y no se pagaba ni entrada‚ÄĚ, afirma.

Eso, claro está, es algo totalmente opuesto a lo que ocurre en la actualidad, pues ese sitio histórico se ha transformado en uno de los principales destinos turísticos a nivel mundial.

Tras avanzar por toda Am√©rica Latina con su fiel acompa√Īante naranja, los viajeros llegaron a Estados Unidos en 1973. All√≠ se quedaron alrededor de 7 meses. En ese tiempo se dedicaron a trabajar, porque necesitaban reunir suficiente dinero para poder viajar -con citroneta y todo- a Europa.

‚ÄúEstuvimos en Tucson, Arizona, trabajando principalmente en las compa√Ī√≠as que daban servicio de catering (alimentaci√≥n) a las empresas de cine, como Paramount y Warner Bros. √ćbamos adonde hac√≠an las filmaciones, era s√ļper entretenido. √ćbamos a las monta√Īas donde estaban las reservas ind√≠genas, √≠bamos a todos lados‚ÄĚ, dice Nazar.

Y a√Īade que ‚Äúdespu√©s trabajamos un poquito en Nueva York y presentamos la citroneta en el show del autom√≥vil de Nueva York. Ese fue un gran evento donde llegaban las marcas importadas de Europa, como Lamborghini, Maserati, Ferrari, todas esas empresas. Y nosotros ten√≠amos nuestra modesta citroneta ah√≠, en medio de todo eso. Fue s√ļper interesante y una buena curiosidad para Citro√ęn‚ÄĚ.

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En citrola desde el Atl√°ntico hasta el Sahara

Cuando ya tenían dinero para seguir su viaje, Ricardo y Marcelo volaron hasta Luxemburgo, desde donde tomaron un tres hacia el norte de Alemania para poder reunirse con su querida citrola, la cual había venido navegando desde Estados Unidos hasta el Puerto de Bremen Hansen.

Aqu√≠ ya era 1974 y, como muchos hinchas sabr√°n, la Copa Mundial de F√ļtbol se jugaba en ese pa√≠s. ‚ÄúEstuvimos en Berl√≠n con los jugadores, √≠bamos todos los d√≠as a los entrenamientos, porque lleg√≥ ah√≠ la prensa chilena. Estaba Hern√°n Sol√≠s, Julio Mart√≠nez en ese tiempo‚ÄĚ, expresa.

Continuando con la traves√≠a, ‚Äúdespu√©s hicimos todo escandinavia, llegamos hasta m√°s arriba del c√≠rculo polar √°rtico, por Noruega. Estuvimos tambi√©n en Dinarmarca, Finlandia y Suecia‚ÄĚ.

Tras volver a Berl√≠n, se dirigieron hacia Francia, donde conocieron las oficinas centrales de Citro√ęn. Aqu√≠ es donde su historia vuelve a dar un giro radical, pues los primos hab√≠an pensado seguir hacia Asia despu√©s de visitar Europa, pero en lugar de eso escogieron ir a √Āfrica.

Cedida a BioBioChile
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La raz√≥n es que en Citro√ęn les contaron sobre un rally que hab√≠an organizado en 1973, en el cual decenas de citronetas corrieron por el desierto del Sahara. Inspirados por esa haza√Īa, quisieron vivir la experiencia.

Mientras estaban recorriendo el Sahara, tuvieron un problema con la citroneta y… se quedaron en panne. ‚ÄúSe nos dobl√≥ el chasis en un momento dado. Bueno, era una citroneta ya vieja y el chasis estaba un poco d√©bil. Y se nos bloque√≥ el sistema de direcci√≥n y de transmisi√≥n, as√≠ que fuimos remolcados casi 300 kil√≥metros al sur del Sahara, en N√≠ger, para llegar a un oasis‚ÄĚ.

No obstante, ese fue uno de los pocos inconvenientes que les dio su auto en todos sus a√Īos de viaje. ‚ÄúS√≥lo hab√≠a que hacerle mantenci√≥n a la citroneta. Problemas mec√°nicos nunca tuvimos, aparte de cambiar la transmisi√≥n, porque tanto subir y bajar monta√Īas se debilitaba. Pero en general, nunca tuvimos un problema grave (‚Ķ) Es un veh√≠culo muy simple de reparar. Esa es una garant√≠a que tiene una citroneta, que estaba todo a la vista ah√≠ y con muy poco se pod√≠a reparar‚ÄĚ, afirma.

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Viajando con un camaleón

Tras la aventura por el Sahara, llegaron hasta Costa de Marfil, donde se separaron: Marcelo regres√≥ a Europa y Ricardo decidi√≥ seguir recorriendo √Āfrica, esta vez acompa√Īado por otros amigos europeos que hab√≠a conocido en el trayecto.

‚ÄúMe puse a trabajar unos meses en Camer√ļn con dos franceses, un suizo y otros. En Camer√ļn estuve unos 6 o 7 meses. Ten√≠a m√°s trabajo, pero yo no quise continuar ah√≠, la cosa era un poco dura. Me prepar√© para continuar viaje y ten√≠a un compa√Īero m√≠o del trabajo que quiso venirse conmigo‚ÄĚ, acota.

Y no iban solos: el amigo -un franc√©s- ten√≠a un hijo de 18 meses y, tras llegar a la actual Rep√ļblica del Congo (en ese tiempo se llamaba Zaire), se les sumaron un joven italiano, un perro y un camale√≥n‚Ķ s√≠, le√≠ste bien, un camale√≥n.

‚ÄúTen√≠amos a un camale√≥n adentro de la citroneta para que se comiera las moscas, porque ten√≠amos miedo de la enfermedad del √©bola, que era nueva en ese tiempo y estaba matando gente. Nosotros pens√°bamos que pod√≠a ser por los mosquitos, as√≠ que metimos al camale√≥n adentro para que se los comiera‚ÄĚ, relata Nazar entre risas.

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Todo fue bien en la siguiente parte del viaje hasta que llegaron a Uganda, donde la cosa se puso difícil, ya que fueron apresados por las autoridades.

‚ÄúEn la c√°rcel estaban mis amigos, el ni√Īo, el camale√≥n, el perro y yo, todos adentro. Era curioso. Ten√≠amos que decirle a la polic√≠a que fueran a comprarle leche al ni√Īo, si ten√≠a apenas 18 meses‚ÄĚ, dice.

Tras recorrer otros pa√≠ses africanos, Ricardo volvi√≥ a Kenia, donde se qued√≥ unos dos a√Īos‚Ķ y conoci√≥ a una joven irlandesa, Katherine, con quien despu√©s se fue a Europa.

Reci√©n ah√≠, en 1978, es donde se separ√≥ de su infatigable citroneta naranja, la cual le regal√≥ a un compa√Īero de trabajo en Kenia.

Cedida a BioBioChile
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El gran aprendizaje de viajar

‚ÄúVolv√≠ a Chile en el 80, despu√©s de 9 a√Īos. Y Marcelo tambi√©n volvi√≥, pero antes, como el 78 o 79. Yo volv√≠ en el 80 para ver a la familia‚ÄĚ, sostiene.

Sin embargo, Ricardo volvi√≥ a irse de nuestro pa√≠s porque decidi√≥ seguir viajando un poco m√°s, esta vez sin citroneta, pero junto a Katherine. ‚ÄúQuer√≠a mostrarle Sudam√©rica. Y cuando est√°bamos en Brasil, ella me anunci√≥ que estaba esperando familia. Nosotros todav√≠a no ten√≠amos domicilio, no ten√≠amos nada. And√°bamos a la deriva. As√≠ que decidimos que lo mejor era volverse a Londres. Mi hija naci√≥ all√°. Despu√©s yo me qued√© en Europa‚ÄĚ, concluye.

Actualmente, vive en nuestro pa√≠s, y recuerda con cari√Īo a toda la gente que conoci√≥ en su extenso viaje.

‚ÄúConviv√≠amos con la gente, esa era la gracia. Nosotros el 90% del viaje lo compartimos con la gente. Pagamos dos noches de alojamiento desde Santiago a Estados Unidos y el resto se lo agradecemos enormemente a los Bomberos, que en muchos lugares nos acogieron. Y bueno, la gente que se acercaba y nos invitaba. Cu√°nta gente conocimos. De la choza m√°s humilde hasta un palacete, nos invitaban a quedarnos. Y eso es impagable‚ÄĚ, asegura.

En ese sentido, a√Īade que ‚Äúla parte de poder compartir y conocer gente es la mejor, principalmente. Poder experimentar las distintas culturas, las diferencias sociales. De poder estudiar por qu√© estamos como estamos actualmente en el mundo. Nosotros √©ramos bastante poco informados de lo que suced√≠a en otras partes. Uno aprende historia, aprende de todo, aprende a apreciar la cultura de los otros pa√≠ses. Se terminan los prejuicios, uno convive con todo tipo de gente y en todo tipo de circunstancias. Y adem√°s que experimenta una gran cantidad de cosas. Entonces, el viaje en s√≠ es un constante aprendizaje, a medida que uno va avanzando‚ÄĚ.

Ricardo y Marcelo cuentan su traves√≠a en un libro llamado 7 a√Īos de aventura en citroneta, el cual fue publicado en Francia (‚Äúlo sacaron los franceses porque les pareci√≥ interesante a gente que est√° metida en esto de las citronetas‚ÄĚ, indica Nazar) y pr√≥ximamente esperan poder lanzarlo aqu√≠ en Chile, para compartir su aventura con las nuevas generaciones.

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