Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
Amanda Knox vivió un calvario tras ser acusada injustamente del asesinato de su compañera de casa en Italia en 2007. A pesar de ser absuelta, sufrió la condena social y mediática. Su historia inspiró una serie y reveló fallos en la investigación y presión policial. Tras años de sufrimiento, rehizo su vida en Estados Unidos.
El 1 de noviembre de 2007, la vida de la estadounidense Amanda Knox dio un brusco giro que ni siquiera ella imaginó que iba a vivir.
En aquel tiempo, Knox vivía el sueño de cualquier joven, con 20 años, residía en la ciudad italiana de Perugia, un destino que eligió después de terminar el colegio. Aunque una serie de casualidades la pusieron en medio de una trama judicial que la involucró en el homicidio de su compañera de casa, Meredith Kercher, una estudiante de 21 años de la Universidad de Leeds.
La mujer, que ahora tiene 38 años, ayudó a producir una serie de ficción basada en el error de la justicia italiana que la incriminó en la muerte de Kercher.
Tras la cobertura mediática, Amanda fue condenada a pasar cuatro años tras las rejas, siendo víctima de acusaciones sin fundamentos que distorsionaron su imagen pública hasta el día de hoy.
Las pistas que nunca existieron
El día en que el cuerpo de Meredith fue hallado, Amanda ni siquiera estaba en la casa de Via della Pergola de Perugia, el hogar que ambas compartían en la histórica ciudad italiana.
Con referencia a su coartada, ella se encontraba en la casa de su novio Raffaele Sollecito, un joven estudiante de informática. Juntos habían visto la película Amelie, en el momento en que la estudiante inglesa era asesinada a sangre fría. Según consta en los registros judiciales, Meredith fue violada y degollada, además de haber sido apuñalada en 47 ocasiones.
En ese sentido, la evidencia que sostenía el caso, era un cuchillo que era supuestamente el arma homicida, puesto que contenía la sangre de Kercher. No obstante, esta prueba nunca fue real, al igual que nunca se encontraron rastros de ADN de la pareja en la pieza de Meredith Kercher, consignó The Independent.
A todo esto, Amanda, al regresar a su casa, vio sangre en el lavamanos y la alfombra del baño, lo que despertó las sospechas de la estadounidense. Más aún, después de las primeras diligencias, la policía empezó a cerrar el cerco en torno a ella.
Raffaele Sollecito y Amanda Knox | ABC News
En resumidas cuentas, para la fiscalía, Meredith fue víctima de un supuesto juego sexual satánico, donde el comportamiento “errático” de Knox, avaló esta teoría que no tenía evidencia alguna. Así pues, el hecho de realizar posturas de yoga mientras Amanda estaba en la comisaría o la compra de ropa interior, además de ir al juzgado con una polera que decía “All You Need Is Love”, la canción favorita de los Beatles, eran razones suficientes para una condena de 25 años.
Sin embargo, después de varios juicios, Knox y Sollecito fueron condenados y posteriormente absueltos. Aunque al poco tiempo, el verdadero culpable, el marfileño Rudy Guede, fue condenado a 30 años, pero finalmente cumplió 13, pues en la escena del crimen se descubrieron sus huellas dactilares en las paredes de la habitación, y también muestras de ADN en la ropa de la joven y en la vagina de la víctima. Según consta en la investigación de la periodista Nina Burleigh, quien cubrió el caso desde Perugia, el marfileño declaró que se quedó sentado con Kercher mientras la mujer moría y él quedaba anonadado por el río de sangre. “Debe haber hablado de esa sangre durante diez minutos”, señaló Burleigh en una entrevista con The New York Times.
Si bien la pareja llegó a cumplir cuatro años de condena, ellos fueron liberados en 2011, aunque recién en 2015 fueron absueltos por el Tribunal Supremo de Italia.
La vida de Amanda Knox 10 años después
Una vez que el crimen se esclareció y el autor material estaba preso, la historia de Amanda reveló los terroríficos detalles que transformaron su caso en una auténtica pesadilla que una persona normal jamás soñaría en vivir.
Según consignó The Guardian, el laboratorio criminalístico incumplió los protocolos internacionales para levantar evidencia en la escena del crimen, además de que Knox fue coaccionada para admitir su culpabilidad durante el interrogatorio. De hecho, la prensa dejó constancia que la mujer fue interrogada por 53 horas, además que no quedó ningún registro de las sesiones.
También frente a este escenario, la personalidad de la estadounidense pudo incentivar que fuera la sospechosa perfecta para la policía, dado que Amanda Knox era una mujer “excéntrica, honesta e ingenua”, y que por ello, pudo ser un catalizador para que los agentes levantaran las alarmas, afirmó Edda Mellas, la madre de Amanda, durante una conversación con The Guardian.
Amanda Knox en la actualidad | NPR | Patrik Andersson
Así pues, una vez lograda su libertad, Amanda debió rehacer su vida, lo que también le provocó un duro golpe emocional. “Me sentía rechazada por el mundo, [sentía] que ya no había lugar para mí, y eso me enfurecía”, reveló al citado medio. Es más, después de regresar a Estados Unidos, Knox sintió que debía retomar su vida justo donde la había dejado. “Sentía que ya llevaba cuatro años de retraso”, afirmó.
“En parte, me sentía indignada. Sentía que se había cometido una profunda injusticia, así que no cambié mi nombre, no cambié mi apariencia. Pero también me sentía derrotada, como si no pudiera hacer nada al respecto”, agregó Knox, en la entrevista concedida al The New York Times.
Así las cosas, para evitar a los paparazzis, Amanda decidió retraerse y tratar de pasar desapercibida, trabajando en una librería y evitando los lugares con aglomeraciones.
Después de tantos años de dolor y lucha, Amanda pudo reconstruir su vida. Se casó con el escritor Christopher Robinson, con quien vive en la isla de Vashon, en el estado de Washington, junto a sus dos hijos, Eureka y Echo.
El estreno de “Amanda Knox: una historia retorcida”
Si bien para Amanda las cosas han salido relativamente bien, ella no olvida a Meredith, con quien mantiene una conexión emocional. “Cualquier broma que hiciera, especialmente sobre mi propio trauma, se consideraba a expensas de Meredith. Y cualquier cosa buena en mi vida debe ser a expensas de Meredith, porque mi identidad y su muerte están inextricablemente entrelazadas en la mente de muchas personas”, confesó a The Guardian.
“Resultó que fui yo quien pudo volver a casa con su familia y seguir viviendo su vida. ¿Significa eso que debo esconderme y fingir que no existo porque es una ofensa a la memoria de Meredith que pueda seguir existiendo?”, expresó entre lágrimas.
Ahora, con el estreno de la miniserie The Twisted Tale of Amanda Knox (“Amanda Knox: una historia retorcida”), la figura de Amanda vuelve a dividir al público, por el interés de demostrar nuevamente su inocencia después de varios libros biográficos, un documental de Netflix y ahora una ficción con la actriz Grace Van Patten interpretando a Amanda.
Por su parte, la hermana de Kercher, Stephanie, mencionó al diario británico The Guardian que el lanzamiento de la serie no ayuda en nada en mitigar el dolor por perder a su hermana hace casi 20 años. “Nuestra familia ha pasado por mucho y es difícil entender cómo esto sirve de algo”, cerró.
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Este artículo describe un proceso judicial en curso
Existe la posibilidad de que los cargos sean desestimados al finalizar la investigación, por
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dicte sentencia en su contra. (Artículo 04 del Código Procesal Penal)
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