Aproximadamente 700 ballenas piloto y delfines de flancos blancos del Atlántico fueron asesinados en tres cacerías distintas, cerca Tórshavn, capital de las islas Feroe, un pequeño archipiélago ubicado en el Atlántico Norte, entre el Reino Unido, Noruega e Islandia.
Organizaciones ecologistas como Sea Shepherd y OceanCare denuncian que el pasado 27 de mayo se llevó a cabo una de las cacerías más numerosas del último tiempo, luego de que en el 2021 asesinaran a 1400 delfines en una sola jornada.
Masacran a ballenas y delfines en Islas Feroe
Esta práctica, conocida como “Grindadràp” o simplemente “grind”, consiste en acorralar a las ballenas en bahías poco profundas y luego sacrificarlas para distribuir su carne y grasa entre la población local.
De acuerdo al medio Corriere della Sera, la organización OceanCare subraya que las matanzas ocurrieron apenas unas horas después de la aprobación de una enmienda legislativa que eximía a las ballenas y los delfines de las protecciones que brinda la legislación local de bienestar animal.
Los activistas también alegan que la escasez de arpones espinales autorizados obligó a algunos participantes a usar cuchillos, aumentando el sufrimiento de los animales.
Sea Shepherd, por su lado, aseguró en un comunicado recogido por El País, que “la magnitud de estas matanzas supera ya los dos tercios del total de mamíferos marinos sacrificados en las islas durante todo el año pasado”.
El medio español recalca que, a pesar de que las Islas Feroe forman parte de Dinamarca, son un territorio autónomo y no pertenecen a la Unión Europea, por lo que no están obligados a cumplir ni la normativa europea ni los acuerdos internacionales que protegen a los cetáceos.
La cuestionada “barbarie”
El Grindadràp se cree que se practica al menos desde 1584 en el territorio, en la que los cazadores (solo hombres) rodean a las ballenas y delfines después de que los barcos los conducen hasta la playa. Utilizando lanzas y machetes los asesinan, y después se reparten la carne entre la comunidad.
Los feroeses lo consideran una tradición profundamente arraigada en el archipiélago. En su página web oficial, el Gobierno sostiene que “no es un festival anual ni un ritual”, sino un acto para proporcionar alimento a la población local.
Según su versión, la conducción de los animales hacia la costa, su varamiento, sacrificio y posterior distribución están sujetos a leyes y normativas específicas.
Pero esta explicación ha sido desmentida por varios organismos internacionales, especialmente los que velan contra la crueldad animal, quienes afirman que se matan muchas más especies de las necesarias y de una manera digna de “bárbaros”.
En los últimos años, además, se ha incluido una herramienta nueva llamada mønustingari (un cortador de la médula espinal con el fin de que la matanza sea menos cruenta), además de una nueva legislación que obliga a obtener una licencia y seguir un curso para hacerlo correctamente.
Por otro lado, una encuesta del 2001 (año de la mayor matanza), más del 83% de los feroenses siguen apoyando la matanza del calderón, una especie de delfín (aunque muchos están en contra del asesinato del delfín de flancos blancos).