Polémica causó la reciente medida del gobierno de Singapur que autoriza a profesores a aplicar el castigo físico mediante el azote a alumnos -desde los nueve años- como parte de una nueva estrategia contra el acoso escolar.
De acuerdo a Infobae, la medida, presentada como un “último recurso” ante faltas graves, se enmarca en una política educativa que busca reforzar los límites mediante consecuencias calificadas como “firmes y significativas”.
El medio afirma que el ministro de Educación, Desmond Lee, declaró ante el Parlamento que el uso del azote está autorizado únicamente cuando otras medidas disciplinarias han resultado “insuficientes”, en correspondencia con la gravedad de la conducta.
Singapur autoriza que profesores azoten a alumnos
Según Lee, los equipos directivos y docentes deben evaluar factores como la madurez del alumno y el potencial pedagógico del castigo para comunicar la gravedad de la falta.
CNN afirma que el ministro informó a los legisladores que el procedimiento se rige por “estrictos protocolos para garantizar la seguridad del estudiante”.
Es por ello que la aprobación recae exclusivamente en el director y la ejecución corresponde a profesionales habilitados.
Solo estudiantes varones recibirán el castigo
La regulación oficial, disponible en el sitio web del Ministerio de Educación, establece que solo se permite el uso del látigo en varones.
El texto indica que “el castigo físico es una opción disciplinaria solo para niños y se emplea como recurso final, estrictamente cuando sea absolutamente necesario”.
En tanto, según The Guardian, las alumnas recibirían castigos “tales como detención y/o suspensión, ajuste de su calificación de conducta y otras consecuencias escolares”.
“Este enfoque se basa en investigaciones que demuestran que los niños y jóvenes aprenden a tomar mejores decisiones cuando existen límites claros reforzados por consecuencias firmes y significativas”, dijo Lee, afirmando que esto ayuda a reducir el acoso escolar.
Oposición a la medida
De acuerdo a los medios citados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que “las consecuencias del castigo corporal a la infancia pueden durar toda la vida y socavar la salud física y mental, la educación, así como el funcionamiento social y laboral”.
El organismo internacional afirma existir “evidencia científica abrumadora” sobre los riesgos vinculados a esta práctica y no reconoce ningún beneficio para menores, familias o sociedades.
En tanto, la UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia, se opone al uso del castigo corporal en los niños, argumentando que perjudica su salud física y mental, y que aumenta los problemas de comportamiento con el tiempo, consigna The Guardian.