El foco debe estar en los trabajadores, contratistas y en retomar las obras
En el marco del denominado caso Tapusa, hago un llamado a la sensatez y a enfocar el debate en lo realmente importante para la región: la paralización de obras asociadas a grandes proyectos que son clave para el desarrollo del Biobío.
En ese contexto, no corresponde sobredimensionar polémicas que no aportan a las soluciones que la ciudadanía está esperando.
Cuando hay trabajadores sin sueldos, familias afectadas y empresas contratistas de la región que generan empleo y hoy se encuentran asfixiadas en una situación crítica producto de las deudas que les dejó Tapusa, el foco debe estar en las personas.
La Región del Biobío, que históricamente ha sido uno de los principales polos industriales del país, enfrenta hoy un escenario complejo. La tasa de desempleo supera los dos dígitos y evidencia una preocupante pérdida de dinamismo económico. Por lo mismo, este tipo de paralizaciones de obras, no contribuyen en nada a la urgencia que tenemos de reactivar la economía, generar empleo y avanzar en desarrollo regional.
En ese escenario, retomar las obras no solo es necesario, sino urgente. Son proyectos que permiten generar empleo, dinamizar la economía local y avanzar en conectividad e infraestructura. No podemos seguir postergando grandes obras.
Ha quedado claro que el Serviu realizó el pago total a la empresa Tapusa, tal como lo ha señalado el propio ministro desde el primer momento. Por lo tanto, el desafío ahora es avanzar en lo urgente: activar las boletas de garantía y los mecanismos necesarios para asegurar el pago de los sueldos adeudados y responder a las obligaciones que afectan a los contratistas.
Se valora la disposición y el trabajo que el ministro Poduje ha desarrollado en terreno, especialmente en las comunas afectadas. Ese despliegue es relevante, porque la ciudadanía necesita autoridades presentes, comprometidas y enfocadas en resolver los problemas concretos.
Más que detenerse en la polémica entre parlamentarios y el ministro, hoy la prioridad es avanzar en soluciones. El foco debe estar en resolver la situación de los trabajadores, asegurar el pago a los contratistas y retomar a la brevedad las obras que la región necesita.
El desafío es claro: actuar con responsabilidad, sensatez y sentido de urgencia para dar certezas y avanzar en la reactivación económica del Biobío.
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