VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Ernesto, un gato con una rara condición de "huesos de cristal", fue abandonado en un refugio en Milán el año pasado. Debido a su frágil estado óseo, era difícil encontrarle un hogar hasta que Beatrice y Dario Chiesa decidieron adoptarlo.

Una curiosa historia está circulando en la prensa italiana, se trata de Ernesto, un gatito que tiene una compleja condición del desarrollo óseo a la que llaman “huesos de cristal”.

La historia apareció en el diario local, Corriere della Sera, donde sus cuidadores, Beatrice y Dario Chiesa, un matrimonio recién casado en diciembre, contaron los detalles.

Ernesto pertenece a la raza gato británico de pelo corto y fue abandonado en septiembre del año pasado en Mondogatto, uno de los refugios de animales más conocidos de Milán.

Mavj Davanzo, una de las voluntarias del centro, lo encontró después de que alguien lo dejara. “Ernesto se arrastraba por el patio. Era y es precioso, un gato de raza. Pero pronto comprendimos, con tristeza, por qué lo habían abandonado”, comentó.

Tras una revisión del veterinario, supieron que Ernesto tenía huesos muy frágiles, con déficit de calcio. “La hipótesis es que se alimentaba principalmente de pienso para bebés, no de comida para gatos. Una dieta baja en calcio e inadecuada para él, lo que le provocó una fragilidad extrema. Ernesto tiene huesos de cristal“, explicó.

¿Cómo adoptaron a Ernesto, el gato?

Davanzo dijo que los antecedentes de salud de Ernesto le impidieron ser adoptado por un tiempo, hasta que Beatrice y Dario lo conocieron.

“Lo conocimos en septiembre: mi madre vive en Milán y siempre ha frecuentado Mondogatto, incluso como voluntaria. De vez en cuando le llevo comida para donar. Buscaba compañía para su gato, Orazio, y de camino al refugio, vio a Ernesto, quien, por motivos de salud, no puede convivir con otros gatos, así que nos habló de él“, contó Beatrice.

“Estábamos en plenos preparativos de la boda, así que teníamos dudas, pero entonces, al llevar comida al refugio, lo vimos y fue amor a primera vista, sobre todo para mi marido Dario, que nunca había tenido gatos”, reveló.

Tras este primer encuentro, la pareja dejó que Ernesto se recuperara un poco en el refugio y, cuando estuvo listo, lo adoptaron oficialmente.

Ernesto el gato
Ernesto junto a Beatrice y Dario

Beatrice dijo que “es adorable, muy gracioso. Tiene la lengua fuera y todavía camina torpemente debido a problemas en la cadera y las patas traseras. Cuidarlo requiere más esfuerzo, incluso económico, que cuidar a un gato sano, pero nos alegra haber ayudado a una criatura que realmente necesitaba una familia cariñosa en ese momento”.

“Es bueno, no le teme a la gente; de ​​hecho, le encantan los mimos y estar cerca de nosotros; siempre está ronroneando. Tomamos la decisión de adoptar un gato conscientemente, y si pudiéramos repetirlo, lo haríamos cien veces más y lo recomendamos: los animales te dan amor incondicional, sin pedir nada a cambio”, añadió.

“Es un placer tener a Ernesto con nosotros. Todavía es un poco quisquilloso con la comida: solo come pescado y sopa de crema, pero se acostumbrará. El veterinario nos dijo que está bien y, a pesar de sus limitaciones, disfruta de su vida como gato, jugando y durmiendo todo el día“, concluyó.