Una experta explica por qué la marraqueta puede ser más saludable que otros tipos de pan y cuál es la porción correcta que hay que comer para mantener una dieta equilibrada.

Ahora que se está debatiendo si la marraqueta es chilena o boliviana, también volvió a surgir una gran cuestión sobre su aporte nutricional, y es que muchos se preguntan si es cierto que es más saludable que otros tipos de pan que se consumen en Chile.

Recordemos que el país figura entre los que más consumen pan en el mundo, con un promedio de 90 kilos por persona al año, según la Federación Chilena de Industriales Panaderos (FECHIPAN), lo que se condice con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que indican que el 63% de la población adulta en Chile presenta exceso de peso.

Por estas razones, la marraqueta puede ser una mejor opción para los chilenos. Y si te preguntabas si la afirmación de que es más saludable que otros tipos de pan era solo un mito, pues estás equivocado.

Dana Bortnick, nutricionista de Clínica INDISA, explica en un comunicado que la marraqueta “tiene una ventaja frente a otros tipos de pan, ya que su preparación tradicional no incorpora materia grasa y se elabora principalmente con harina, agua, levadura y sal“.

Sin embargo, la experta advierte que “eso no significa que pueda consumirse sin límites. Lo importante es controlar las porciones y elegir adecuadamente los acompañamientos”.

¿Cómo hay que comerse la marraqueta?

Bortnick dice que, aproximadamente, una marraqueta entera aporta entre 250 y 280 calorías, dependiendo de su tamaño. Si bien la cantidad para consumo debe ajustarse a la edad, el nivel de actividad física y el estado de salud, idealmente recomienda comer media marraqueta en el desayuno o la once.

Pero también hay que comerla de manera equilibrada, es decir, incluyendo elementos que mejoren su aporte nutricional y evitando aquellos que puedan ser malos para la salud, como los ultraprocesados, por ejemplo.

El problema no es comer pan, puntualiza Bortnick, sino cómo lo hacemos. “Muchas veces se responsabiliza únicamente al pan del aumento de peso, cuando en realidad el problema está en el exceso de energía consumida en relación con los requerimientos, el tamaño de las porciones y el sedentarismo”, señala.

Y asegura que “la marraqueta puede formar parte de una alimentación saludable si se consume con moderación y dentro de una dieta equilibrada”.

La nutricionista recomienda:

Preferir acompañamientos ricos en proteínas, como huevo, quesillo, pollo o atún.
Incorporar grasas saludables, como palta o pastas de frutos secos sin azúcar.
Limitar ingredientes altos en grasas saturadas o azúcares, como mantequilla, cecinas y mermeladas.
Elegir panes integrales cuando sea posible para aumentar el aporte de fibra y favorecer una mayor sensación de saciedad.

¿Es necesario eliminar el pan?

La especialista plantea que no es necesario eliminar del todo el pan para llevar una dieta saludable. “No se trata de prohibir la marraqueta, sino de aprender a consumirla de manera consciente, respetando las necesidades de cada persona y manteniendo un estilo de vida saludable”, concluye.

En este sentido, también entrega algunos tips para mantener ese equilibrio. Por ejemplo, mantener horarios regulares de alimentación, para no tener mucha hambre al desayuno o en la tarde.

También recomienda alternar el pan a lo largo del día con otros tipos de carbohidratos, como la avena, arroz integral o legumbres, que son complejos, lo que significa que se descomponen más lentamente.

En la misma línea, invita a hacer actividad física constantemente, al menos 150 minutos a la semana para los adultos, y consultar con un nutricionista cuando existan enfermedades como diabetes, hipertensión o dislipidemias. Así, las personas sabrán cómo consumir porciones más adecuadas.