El “aftercare” es crucial para fortalecer la confianza entre la pareja y asegurar el bienestar de ambos.
La palabra aftercare se traduce literalmente como “cuidado posterior”, y hace referencia a todos los cuidados que puede haber después del sexo. Se trata de un acto de atención y respeto hacia el otro, que protege tanto su salud física como emocional.
En ese contexto, la sexóloga Romina Barraza explica a Clarín que el aftercare permite entender la sexualidad como algo integral.
“La sexualidad no es solamente el acto físico en sí, sino que es una experiencia emocional y vincular. Lo que sucede durante la intimidad influye en cómo nos sentimos con la otra persona y con nosotros mismos después”, detalla.
Aftercare
Durante el encuentro íntimo, el cuerpo libera hormonas como oxitocina, dopamina y endorfinas, que generan placer y conexión.
Cuando el acto finaliza, justo después de llegar al orgasmo o clímax, los niveles de estas hormonas caen, lo que puede provocar cansancio, somnolencia y, en algunas personas, un momento de vulnerabilidad emocional y física. Ahí es fundamental el apoyo de la pareja.
“La forma en que se acompaña ese momento puede ayudar a reducir la ansiedad, fortalecer la confianza, aumentar la satisfacción sexual y favorecer los vínculos seguros”, asegura la experta.
En ese contexto, Barraza explica que la idea de un encuentro placentero es que lo sea en las tres etapas: antes, durante y después del encuentro íntimo.
“La importancia del aftercare no tiene que ver con el tipo de vínculo, sino con el impacto fisiológico y psicológico del encuentro”, complementa.
Evita malos entendidos
En las relaciones estables este gesto puede reforzar el apego seguro, mientras que, en encuentros casuales, protege la autoestima y la sensación de seguridad.
Sumado a ello, evita la sensación de haber sido tratado como un trámite por el otro.
“Evita malos entendidos, calma ansiedades y protege la percepción de respeto mutuo. Cuidar después del sexo no implica compromiso romántico, sino humanidad“, aclara Barraza.
Por ello, la experta también advierte que la falta de cuidado posterior, como un abrazo o una conversación, puede generar desconexión en la relación o malestar emocional, incluso si el sexo fue bueno.
“Algunas personas experimentan una sensación de tristeza, irritabilidad, angustia o vacío“, confiesa la experta.
“Puede aparecer la sensación de estar solo después de una experiencia de intimidad, inseguridad respecto del valor personal o del vínculo, dificultad para relajarse en futuros encuentros o menor satisfacción sexual global”, describe.
Barraza concluye que el aftercare “no es dramatismo ni cursilería, sino salud sexual aplicada al plano emocional. Es una forma de mostrar que el placer y el cuidado pueden y tienen que coexistir”.
Cómo poner en práctica el aftercare
De acuerdo a la revista estadounidense GQ, los gestos posteriores al encuentro íntimo no requieren de mayores hazañas, basta con un abrazo, una conversación, incluso escuchar música juntos.
Según la revista, las preguntas sobre comodidad son cruciales, tanto si la otra persona necesita una muda de ropa, se siente cómoda en el espacio en el que se encuentra o necesita darse una ducha.
El aftercare también es una oportunidad de preguntar la experiencia sexual y explorar su intimidad. A continuación dejamos preguntas que puedes hacer para el cuidado posterior al sexo:
1. ¿Cómo te sientes?
2. ¿Necesitas algo para sentirte más cómodo ahora?
3. ¿Qué disfrutaste más?
4. ¿Hay algo que te gustaría probar o hacer distinto la próxima vez?