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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El invierno y su misteriosa atracción en contraste al verano, es un tema que despierta pasiones encontradas entre la gente. Mientras algunos lo detestan por sus crudas condiciones meteorológicas y escasa luz solar, otros se autodenominan "inviernistas" y encuentran consuelo en la lluvia y la calidez del hogar. Según Carolina Gajardo Murillo, directora de Psicología de la UNAB Concepción, nuestras preferencias estacionales se relacionan con cómo esos climas impactan en nuestro estado de ánimo y con las experiencias pasadas asociadas a cada estación. Específicamente en invierno, la falta de luz solar puede afectar significativamente nuestra salud mental, contribuyendo a depresiones estacionales. Gajardo recomienda cuidar el sueño, la exposición solar diaria y la interacción social para contrarrestar estos efectos y mantener una salud mental óptima durante la temporada más fría.

El verano es una temporada amada por muchas personas, quienes lo ven como un sinónimo de vacaciones, calor y playa. El buen tiempo facilita el disfrute, incluso para quienes no pueden tomarse muchos días libres, y la gran cantidad de luz solar hace que los días parezcan eternos, con el atardecer llegando posterior a las 9 de la “noche”.

En cambio, el invierno es mucho más divisorio y genera reacciones muy intensas en todos, tanto de amor como de odio. No parece haber un intermedio. El tiempo más crudo y la falta de luz solar son algunas de las razones que generan el rechazo hacia esta época, característica por sus temperaturas frías y fuertes lluvias, en especial a medida que vamos hacia el sur del país.

Y pese al duro clima y a la frecuente oscuridad, hay quienes se declaran fanáticos del invierno, e incluso se llaman a sí mismos “inviernistas”.

¿Cómo es que nace esta sensación de satisfacción con esta temporada fría e inhóspita? Quisimos conocer la perspectiva desde una mirada profesional, así que consultamos al respecto a Carolina Gajardo Murillo, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Concepción.

“Las preferencias por invierno o verano tienen relación con el impacto que el clima genera en las personas y sus estados de ánimo, y también tiene frecuentemente relación con los ‘eventos’ propios de esa temporada. Por ejemplo, ‘playa’ y vacaciones en verano; en el invierno hacemos otras cosas, la nieve, la sensación de confort de estar calentito en casa”, explica la especialista.

“En función de la percepción positiva o negativa de estos eventos es que muchas veces las personas prefieren una estación u otra”, añade.

Y, en particular, sobre el amor hacia la temporada invernal, la experta apunta que “muchas veces esta preferencia tiene relación con las memorias que las personas guardan de situaciones pasadas en esta época y de la tolerancia a las temperaturas. Hay personas que tienen poca tolerancia a las altas temperaturas, por ejemplo; por tanto, es más fácil para ellos abrigarse que tolerar las temperaturas del verano”.

La falta de luz solar puede afectarnos psicológicamente

Más allá de tu elección personal, es un hecho que el invierno puede impactar fuertemente el estado anímico de muchas personas, lo que puede afectar su percepción del mismo.

La psicóloga Carolina Gajardo, en ese sentido, comenta que “todas las investigaciones respecto al impacto de los tiempos de luz solar en las personas nos invitan a reflexionar en torno al impacto que el sol tiene en nuestro organismo, afectando a nivel de vitaminas y minerales en sangre”.

Esto no sólo afecta a nivel biológico, sino también a nivel psicológico, ya que ciertas deficiencias vitamínicas afectan al funcionamiento del cerebro, lo que a su vez afecta al estado de ánimo y al nivel de energía que las personas tienen para afrontar las tareas cotidianas. De allí que aparezcan las depresiones estacionales, las que tienden a acrecentarse en invierno”, indica. 

Tomando algunas medidas preventivas podemos ayudar a controlar el impacto de los días más cortos en nuestra salud mental.

“En esta época invernal, es importante regular los tiempos de sueño, ya que nuestro organismo nos pide más descanso; tener tiempos de exposición a la luz solar todos los días; y mantener las actividades sociales regularmente, porque hay tendencia a ‘hibernar’, es decir, recluirse más tempranamente”, recomienda la directora de Psicología en UNAB Concepción. 

Asimismo, aconseja seguir los cuidados propios del invierno a nivel médico, tales como “consumo de vitamina D y cualquier otro suplemento recomendado por los médicos para mantener el sistema inmune en óptimas condiciones. Al cumplir con todo ello, estamos cuidándonos de manera integral. Por tanto, también estamos cuidando nuestra salud mental”.