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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La fimosis, la imposibilidad de retraer el prepucio en niños, generalmente es parte del desarrollo normal y se resuelve espontáneamente. Sin embargo, puede requerir evaluación médica si hay síntomas como dificultad para orinar o infecciones. La circuncisión es el tratamiento quirúrgico más común en casos patológicos, pero se recomienda no adelantar tratamientos sin una evaluación adecuada.

La fimosis, definida como la imposibilidad de retraer el prepucio, es una condición frecuente durante la infancia y, en la mayoría de los casos, forma parte del desarrollo normal. Sin embargo, existen situaciones que requieren evaluación por un especialista e incluso tratamiento quirúrgico.

En la mayoría de los niños pequeños, la imposibilidad de retraer completamente el prepucio corresponde a una fimosis fisiológica, es decir, una etapa normal del desarrollo que suele resolverse espontáneamente con el crecimiento.

“Es importante que los padres sepan que el prepucio no tiene por qué retraerse completamente desde el nacimiento o durante los primeros años de vida”, explica la doctora Danielle Reyes Cabalá, uróloga pediátrica de Clínica INDISA.

Fimosis

“Intentar hacerlo a la fuerza puede provocar pequeñas lesiones, cicatrices o infecciones. Lo recomendable es respetar el desarrollo natural del niño y consultar cuando existan dudas o aparezcan síntomas”, complementa la experta.

El sitio de salud Clínica Cleveland señala que “los bebés tienen fimosis al nacer, y su prepucio apretado suele aflojarse a medida que crecen sin tratamiento”. De acuerdo al sitio, el prepucio normalmente empieza a aflojarse cuando el menor cumple 2 años y, entre esa edad y los 6 años, empieza a separarse gradualmente del glande.

“Los profesionales médicos estiman que solo alrededor del 1% de los hombres continúa presentando fimosis fisiológica a los 16 años o más“, agrega el sitio.

No obstante, la fimosis puede convertirse en un problema cuando provoca síntomas, como una abertura muy estrecha del prepucio o cuando este no puede retraerse lo suficiente como para permitir una correcta higiene de la zona.

Cuando se requiere una intervención médica

Aunque en la mayoría de los casos la fimosis evoluciona favorablemente, existen situaciones que requieren una evaluación médica.

Entre ellas se encuentran:

– Dolor o dificultad para orinar.
– Infecciones repetidas del prepucio o del glande.
– Inflamación frecuente.
– Cicatrices o endurecimiento del prepucio.
– Diagnóstico prenatal de malformaciones que favorezcan la aparición de infecciones urinarias.
– Antecedentes de parafimosis (cuando el prepucio queda atrapado detrás del glande).
– Historial de infecciones urinarias.
– Cuando existen dudas sobre si la evolución corresponde al desarrollo normal del niño.

“Cada niño tiene un desarrollo distinto. La retracción del prepucio ocurre de manera progresiva y no existe una edad exacta que determine cuándo debe resolverse. Lo importante es evaluar la evolución clínica y la presencia de síntomas antes de indicar cualquier tratamiento”, señala la especialista.

Cabe destacar que la fimosis también puede ser patológica. En estos casos, suele producirse como consecuencia de infecciones, inflamación o cicatrices en la zona, y es cuando puede considerarse la opción de un tratamiento quirúrgico.

Posible cirugía

Actualmente, cuando existe una indicación médica clara, la circuncisión continúa siendo el tratamiento quirúrgico más utilizado para resolver la fimosis patológica.

Se trata de un procedimiento frecuente, seguro y de corta duración, que generalmente se realiza de manera ambulatoria y permite al niño retomar sus actividades habituales en pocos días, siguiendo las indicaciones del equipo médico.

“Lo más importante es no adelantar tratamientos ni retrasar una evaluación cuando existen síntomas. Un diagnóstico oportuno permite definir cuál es la mejor alternativa para cada niño y evitar intervenciones innecesarias”, concluye la uróloga pediátrica de INDISA.

Los especialistas recomiendan que, ante cualquier duda sobre el desarrollo del prepucio o la presencia de molestias, los padres consulten con un profesional, ya que una evaluación oportuna permite diferenciar una condición normal del desarrollo de una situación que requiere tratamiento.