Los diabéticos deben prestar doble atención a su cuerpo, pues tienen mayor posibilidad de desarrollar el llamado pie diabético. Aquello también corre para las personas mayores, pues a medida que envejecen, se deteriora la capacidad de la piel para regenerarse y se dificulta tratar las heridas.
Con el paso de los años, el sistema inmune se debilita, el colágeno disminuye en nuestro cuerpo, así como también la irrigación sanguínea.
Todos estos procesos ralentizan la cicatrización de heridas, las cuales pueden tardar semanas o incluso meses en sanar, aumentando el riesgo de infecciones, hospitalizaciones prolongadas e incluso amputaciones en casos severos.
En el caso puntual de diabéticos, esta problemática de las heridas es más común y peligrosa.
De acuerdo a la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, los problemas en los pies son comunes en personas con diabetes y pueden ocurrir cuando los niveles altos de azúcar en sangre dañan los nervios y los vasos sanguíneos de los pies.
El daño a los nervios, llamado neuropatía diabética, puede provocar entumecimiento, hormigueo, dolor o pérdida de sensibilidad en los pies. Por ello es probable que el diabético no note una herida en su extremidad.
Pie diabético
Esta herida puede infectarse y existe la posibilidad de que la infección no se cure correctamente a raíz de que los vasos sanguíneos dañados pueden causar un deficiente flujo sanguíneo en los pies, explica el sitio.
Por lo tanto, una infección y un deficiente flujo sanguíneo pueden causar gangrena (muerte de tejido), lo que puede derivar en la amputación de la extremidad de no ser tratada a tiempo.
Desde Clínica Cath (Centro Avanzado de Tratamiento de Heridas) advierten que uno de los principales problemas en Chile es la detección tardía y el manejo inicial inadecuado de estas lesiones, tanto en diabéticos como en adultos mayores, lo que explica por qué muchas heridas evolucionan hacia cuadros complejos y de alto costo clínico y económico.
No es normal que una herida no cierre
“Muchas de estas heridas comienzan como lesiones menores, pero evolucionan rápidamente por falta de evaluación especializada”, explica Carolina Saravia, directora técnica del centro médico.
La experta señala que el abordaje actual exige un enfoque integral que combine evaluación clínica avanzada, control de enfermedades de base —como la diabetes— y la aplicación de terapias específicas para cada tipo de herida.
“Hoy no basta con cubrir una herida. Es clave entender su origen y aplicar tratamientos adecuados para lograr una cicatrización efectiva”, agrega.
Si el paciente de una edad avanzada presenta una herida que no sana con el transcurso de los días, es crucial que asista a un centro de salud de inmediato. Esto es aún más importante cuando se trata de diabéticos.
“Uno de los errores más comunes es normalizar estas lesiones en personas mayores. No es normal que una herida no cierre, y mientras antes se trate, mejores son los resultados”, enfatiza Carolina Saravia.
¿Cómo evitar el pie diabético?
Respecto al pie diabético, el doctor José Luis Calderón, coordinador de la Unidad de Cirugía Vascular y Endovascular de Clínica RedSalud Santiago, explica a BioBioChile que la prevención comienza con el uso de calzado adecuado y un secado minucioso de los pies después del baño, especialmente entre los dedos.
“Es importante evitar caminar descalzo y no aplicar calor directo, como guateros, debido al riesgo de quemaduras que pueden pasar inadvertidas por la disminución de la sensibilidad“, afirma.
Además, una inspección diaria permite detectar a tiempo cualquier herida o ampolla, y una revisión profesional al menos una vez al año es clave para evitar complicaciones mayores.
El experto indica que las señales que advierten sobre complicaciones futuras incluyen la presencia de callos, uñas encarnadas, deformidades en el pie o piel excesivamente seca.
“También es crítico observar cualquier dificultad para cicatrizar o hinchazón, ya que una simple ampolla puede transformarse rápidamente en una llaga profunda y necrosis”, alerta el doctor.
Tratamientos
En aspectos positivos, existen innovadores tratamientos para estas heridas, como los apósitos con múltiples componentes, terapias regenerativas, piel artificial y plataformas de monitoreo remoto, soluciones que buscan mejorar los resultados clínicos y reducir costos mediante una atención más oportuna y eficiente, afirma la Clínica Cath.
Por su parte, el doctor Calderón indica que el tratamiento oportuno suele requerir hospitalización para administrar antibióticos intravenosos y vigilar de cerca la evolución de la lesión.
“Para sanar la úlcera (heridas), es vital aplicar técnicas de ‘descarga’ mediante plantillas que redistribuyen la presión y alivian el estrés mecánico en la zona afectada. Cuando existe falta de circulación por arterias obstruidas, se realizan procedimientos como la angioplastia con stent o un bypass para restaurar el flujo sanguíneo”, explica.
“Estas intervenciones son fundamentales para permitir la cicatrización y evitar la pérdida de la extremidad, transformando el pronóstico que estos pacientes tenían en el pasado”, concluye el experto.