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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La osteoartritis ya no es solo cosa de la tercera edad, datos de la Encuesta Nacional de Salud revelan que afecta a más de 619 mil chilenos mayores de 55 años en rodilla y a más de 385 mil en cadera. Celebridades como Robbie Williams y deportistas de elite como Tiger Woods alertan sobre los riesgos del deporte de alto impacto sin preparación. En Chile, el sedentarismo intermitente agrava el problema, especialmente en mujeres debido a factores hormonales y biomecánicos. La clave actual es la medicina deportiva precisa y terapias como el PRP para detener el avance de la enfermedad.

Durante décadas, la osteoartritis (o artrosis) fue sinónimo de envejecimiento. Sin embargo, hoy el panorama ha cambiado drásticamente: el desgaste de las articulaciones ya no espera a la tercera edad.

Según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, la artrosis de rodilla afecta a cerca del 14,4% de las personas mayores de 55 años —más de 619 mil pacientes— mientras que la artrosis de cadera alcanza al 9% de este grupo etario, equivalente a más de 385 mil personas, lo que convierte a la artrosis en una de las enfermedades musculoesqueléticas más frecuentes en Chile.

Afecta más a mujeres que a hombres

Esta realidad local coincide con una tendencia global que incluso afecta a la élite. Figuras como Robbie Williams, Tiger Woods y Andy Murray han visibilizado que el deporte de alto impacto, sin una preparación adecuada, puede pasar la cuenta antes de los 40.

En Chile, el fenómeno se ve potenciado por el “sedentarismo intermitente”: personas que pasan ocho horas sentadas e intentan compensar con entrenamientos explosivos (como CrossFit o Pádel) sin la base muscular necesaria.

El riesgo no es equitativo. La osteoartritis afecta a las mujeres en una proporción de 3 a 1 frente a los hombres. Factores hormonales tras los 40 años y diferencias en la alineación biomecánica las hacen más susceptibles.

“El uso frecuente de tacones y la falta de entrenamiento de fuerza específico aumentan la presión en zonas críticas como las rodillas”, advierte en un comunicado de prensa Daniela Cuadra, directora médica de Clínica CRL.

¿Hay terapias contra artrosis?

Para frenar este avance, la medicina deportiva hoy apuesta por la precisión. El estándar moderno ya no es solo tratar el dolor, sino corregir el origen. “El pilar hoy es el ejercicio terapéutico guiado tras una Evaluación Biomecánica Kinésica”, señala la especialista.

Esta tecnología identifica fallas en el movimiento antes de que generen daño estructural.

Como complemento, terapias biológicas como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) permiten modular la inflamación y mejorar el entorno biológico de la articulación. Esto ayuda a que los deportistas jóvenes detengan la progresión de la enfermedad sin tener que abandonar la vida activa.

Señales de alerta de la artrosis: ¿Cuándo consultar?

Muchos adultos jóvenes normalizan molestias pensando que son parte del entrenamiento, pero la experta enfatiza que se debe buscar ayuda profesional ante:

• Dolor persistente al terminar el ejercicio o rigidez al despertar.
• Inflamación intermitente o sensación de “roce” o crujido articular.
• Dolor que limita el movimiento normal en las 48 horas posteriores al esfuerzo.

“El mensaje no es dejar de hacer deporte, es hacerlo mejor. El movimiento es medicina, pero debe ser dosificado”, concluye. Con una progresión de carga no superior al 10% semanal y evaluaciones preventivas, es posible proteger el cartílago y mantenerse activo por décadas.