Hace algunas semanas, el Servicio de Impuestos Internos (SII) reorganizó su Subdirección de Avaluaciones, un cambio no menor. La nueva estructura incorpora unidades especializadas en valoración catastral, fiscalización y analítica territorial, sistemas tecnológicos, control de gestión y procedimientos normativos. También fortalece el uso de modelos estadísticos, imágenes satelitales, automatización y gestión de riesgos.

La modernización parece necesaria. El SII administra un catastro de más de 9,3 millones de propiedades, de las cuales cerca de 3,8 millones están afectas al pago de contribuciones. Solo durante el primer semestre de 2025, el giro por impuesto territorial alcanzó $1,4 billones. Estamos hablando, por tanto, de una función pública que tiene efectos económicos concretos sobre millones de propietarios y sobre una fuente relevante de financiamiento municipal. La pregunta es cómo vamos a saber si esta reorganización funciona.

Una reforma institucional no debiera evaluarse por el número de nuevas unidades creadas ni por la sofisticación de las herramientas que incorpora, sino por sus resultados. En este caso, eso significa saber si permite disminuir errores en los catastros y avalúos, reducir los tiempos de respuesta, mejorar la calidad de las decisiones y resolver con mayor rapidez las solicitudes de los contribuyentes.

Para eso se necesitan indicadores. ¿Cuánto demora hoy el SII en resolver una solicitud de modificación de avalúo y cuánto demorará después de la reorganización? ¿Cuántos avalúos son rectificados? ¿Cuántos reclamos se presentan y por qué causas? ¿Qué porcentaje de las solicitudes se resuelve dentro de determinados plazos? Una modernización que no puede medirse corre el riesgo de terminar siendo solo una modificación administrativa.

Existe además otro desafío. La nueva estructura crea áreas altamente especializadas en valoración, analítica territorial, gestión de riesgos y tecnología. Es razonable entonces que quienes las conduzcan cuenten con competencias técnicas acordes con esas responsabilidades. Incorporar mejores herramientas sirve de poco si no existe también capacidad profesional para utilizarlas y supervisarlas.

El SII ha dado una señal al reconocer que Avaluaciones necesita modernizarse. El paso siguiente debiera ser establecer públicamente qué resultados espera conseguir y en qué plazos. Una medida concreta sería publicar periódicamente un tablero de desempeño de Avaluaciones, con indicadores sobre tiempos de respuesta, rectificaciones de avalúos, reclamos, sus principales causas y cumplimiento de metas. Eso permitiría comparar resultados en el tiempo y saber si los cambios están mejorando efectivamente el servicio.

Porque al final, para los contribuyentes importa poco cómo se llame una unidad o dónde aparezca ubicada en un organigrama. Lo relevante es algo mucho más concreto: que la institución que determina el avalúo fiscal de millones de propiedades funcione mejor. Y que, esta vez, tengamos cómo comprobarlo.

Sebastián Hudson
Gerente general de Póliza Gestión

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