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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un equipo de arqueólogos y expertos inició perforaciones en la Formación Durupınar, ubicada en Turquía, cerca del monte Ararat, para investigar si este terreno de 160 metros de longitud podría albergar el Arca de Noé. Tras detectar posibles anomalías y espacios huecos mediante radares, se analizarán muestras de suelo para determinar si corresponden a una estructura artificial o geológica. La expedición, llamada Noah’s Ark Scans, contempla el uso de un robot llamado Gopher para explorar posibles cámaras subterráneas.

Una formación con apariencia de embarcación, ubicada a unos 29 kilómetros al sur del monte Ararat, en Turquía, vuelve a estar en el centro de uno de los misterios bíblicos que más curiosidad ha generado durante décadas, el Arca de Noé.

Un equipo de arqueólogos y especialistas comenzó a realizar perforaciones en la Formación Durupınar, un terreno de cerca de 160 metros de longitud que algunos investigadores asocian con el posible lugar de descanso del Arca de Noé.

La nueva etapa busca ir más allá de las imágenes obtenidas mediante radares y analizar directamente qué existe bajo el terreno. Para ello, los investigadores extraerán estrechos cilindros de tierra y roca desde distintos puntos, especialmente en sectores donde estudios anteriores detectaron anomalías, espacios huecos y formas angulares, señaló Infobae.

El arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet de Turquía y director del proyecto, explicó que ahora deberán comparar esas muestras con los resultados obtenidos mediante radar.

“Estas muestras de suelo se analizarán durante todo el invierno. Tendremos los resultados del radar en 10 días y los de las muestras de suelo en tres meses”, señaló Atila, según declaraciones recogidas originalmente por el medio turco Daily Sabah.

El objetivo es determinar si las irregularidades corresponden a una estructura construida por seres humanos o simplemente tienen un origen geológico.

¿Por qué relacionan el lugar con el Arca de Noé?

La historia de Durupınar comenzó en 1959, cuando el capitán turco Ilhan Durupınar detectó la particular formación mientras examinaba fotografías aéreas de la región.

Su forma llamó inmediatamente la atención: vista desde arriba, recuerda el contorno de una embarcación. A eso se suma su tamaño. Investigaciones anteriores calcularon una longitud cercana a los 160 metros, mientras que el relato del Génesis describe un arca de aproximadamente 157 metros de largo, 26 metros de ancho y 16 metros de alto.

El texto bíblico también señala que la embarcación terminó sobre los “montes de Ararat” después del diluvio. Sin embargo, esa descripción alude a una región montañosa y no establece un punto geográfico preciso.

Durante las últimas décadas, investigadores realizaron prospecciones y excavaciones en Durupınar sin encontrar evidencias arqueológicas concluyentes de una embarcación.

De hecho, varios geólogos sostienen que el supuesto “casco” corresponde a una formación natural compuesta por piedra caliza y arcilla volcánica, cuya particular apariencia surgió producto de la erosión y los movimientos del terreno.

Un robot podría entrar bajo tierra

La actual expedición, denominada Noah’s Ark Scans, sostiene que nuevos estudios con radar detectaron lo que podrían ser corredores y cámaras bajo la superficie, además de un supuesto pasillo de más de 76 metros. Sin embargo, estas imágenes por sí solas no permiten establecer que exista una construcción humana.

Precisamente ahí entrará en juego Gopher, un pequeño robot subterráneo que podría explorar eventuales cavidades si las perforaciones confirman que existen espacios accesibles.

El dispositivo puede obtener imágenes de alta resolución y recoger muestras de suelo. Robert Ross, ingeniero de la Universidad La Trobe de Australia, adaptó el aparato a partir de otros robots que había desarrollado para explorar madrigueras de animales.

“El robot fue básicamente modificado a partir de un robot que construí originalmente para que los ecólogos de la vida silvestre exploraran las madrigueras de los wombats (WomBot) y las madrigueras de los armadillos en la Guayana Francesa (ArmaBot)”, explicó Ross.

Ahora, los investigadores trabajan contra el tiempo antes de que el invierno congele el terreno y obligue a suspender las operaciones. Las muestras podrían aportar nuevas pistas sobre Durupınar, aunque todavía queda una pregunta esencial por responder: si bajo esa llamativa silueta existe realmente una estructura construida por seres humanos o si la naturaleza creó, simplemente, una extraordinaria coincidencia.