El resultado fue a lo menos inesperado y decepcionante para las instituciones de educación superior que hacemos ciencia de excelencia en regiones.

En octubre recién pasado, discutíamos en este mismo espacio, la preocupante realidad de ciencia nacional en el contexto de la discusión presupuestaria del país para 2026, la titulamos: “El Presupuesto 2026 para la Ciencia: nuevamente el vagón de cola”.

Nada hacía presagiar que el 26 de diciembre recién pasado, conoceríamos una realidad más cruda: ANID daba a conocer la adjudicación del financiamiento para “Centros de Interés Nacional”, un financiamiento fundamental para soportar la ciencia al más alto nivel de excelencia, con una proyección de 10 años.

De las 69 propuestas recibidas en ANID, 45 completaron las 3 etapas, y 11 de ellas fueron adjudicadas. El resultado fue a lo menos inesperado y decepcionante para las instituciones de educación superior que hacemos ciencia de excelencia en regiones.

De hecho, 7 de las 11 propuestas serán lideradas por la Universidad Católica de Chile, lo que felicitamos; pero que deja en muy mal pie a la ciencia en regiones, si ya el presupuesto asignado para 2026 es exiguo para las crecientes demandas que la sociedad tiene del desarrollo científico y tecnológico, base fundamental de la innovación y la transferencia tecnológica.

Las regiones sufren un nuevo golpe a sus capacidades instaladas y la posibilidad de mantener centros como CHRIAM+ de la U. de Concepción, que por 12 años ha buscado soluciones a los problemas de escasez hídrica que afectan a la Agricultura y Minería, y de los conflictos asociados a uso racional y eficiente de este recurso fundamental; con casi 900 publicaciones científicas, 500 profesionales formados en ciencia de frontera, y con un contundente aporte al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sustentable de la ONU. ¿Qué debemos hacer? ¿Cerrar y archivar todo el trabajo, el conocimiento desarrollado y los aportes a la sociedad que ha hecho este centro?

La Universidad de Concepción, como muchas de nuestras universidades regionales, cuentan con una sólida trayectoria en investigación y vinculación territorial, pero sin el apoyo fundamental de ANID, este impacto regional y nacional se pierde en el centralismo y la falta de una visión estratégica de país para un desarrollo con equidad.

La excelencia científica ha sido sistemáticamente reconocida por los evaluadores internacionales que han participado en este y anteriores procesos, pero este año, una evaluación por pares nacionales, ha introducido diferencias importantes en la valoración de las propuestas y los aportes, que debe ser revisada.

Esto también lo expresó el CR2 en una reciente carta (Centro para el Cambio Climático U. de Chile), que también quedó sin financiamiento de parte de ANID, a pesar de su reconocida contribución a las políticas públicas de Chile.

Es tiempo de que los actores regionales podamos tomar la palabra y ser escuchados respecto a la consideración que nuestro trabajo debe tener, queremos competir, queremos concursar con todos nuestros colegas científicos en el país y en el mundo, pero en igualdad de condiciones, con las mismas oportunidades, y con el debido reconocimiento que académicos y científicos de la Universidad de Concepción deben tener a su trabajo por nuestra sociedad, el país y su sostenibilidad.

Jorge Fuentealba Arcos
Profesor Titular UdeC

José Luis Arumi Ribera
Profesor Titular UdeC

Ricardo Barra Ríos
Profesor Titular UdeC

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