Mucho se ha hablado sobre la necesidad imperiosa de que nuestras ciudades vayan generando nuevos espacios para mejorar la calidad de vida de las familias. Esto tiene sentido en la medida que existe un desarrollo de más infraestructura de equipamiento, creación de puestos de trabajo, un mejor sistema de transporte público y necesidades de un acceso más amplio a educación, salud y viviendas de mayor calidad.

Esta es una exigencia clara a la hora de diseñar los planes reguladores que definen justamente los usos o destinos de cada zona en las comunas y ciudades del país, los cuales deben integrar estos desafíos e interconectarse entre localidades vecinas para hacer realidad estos espacios y abrir nuevas oportunidades de desarrollo.

La dificultad es precisamente que la mirada de desarrollo urbano ha estado prioritariamente enfocada en las características propias de cada comuna, sin lograr con ello una visión más global que ponga en valor las conexiones con zonas aledañas, un mayor uso de la infraestructura pública y de transporte, la proximidad a polos de comercio y servicios, y una mayor eficiencia en los tiempos de desplazamiento de las personas.

A su vez, la pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de optimizar la movilidad dentro y entre las comunas y ciudades, impulsando para ello también la industria de los servicios de delivery y las plataformas de e-commerce. Según datos de la CCS, se proyecta un crecimiento del 20% para 2021 en el volumen de este tipo de transacciones, lo cual impone una gran presión hacia la transformación de los espacios públicos y privados, ampliando la visión hacia lugares que combinen diferentes usos y puedan crear mayor valor dentro de las comunidades.

Todo lo anterior es una tremenda oportunidad para el desarrollo de nuevos centros urbanos que acerquen la oferta de servicios a diferentes rincones de las ciudades y generen finalmente las oportunidades y espacios antes mencionados. Para ello, es fundamental que tanto las autoridades locales como regionales apuesten por incorporar estas necesidades en sus instrumentos de planificación territorial, con el fin de mejorar la calidad de vida, hacer más rentable socialmente las inversiones que ayudan a conseguir estos objetivos y acelerar los cambios urbanos que todos necesitamos y esperamos.

Rafael Bennett
Gerente general de Bicentenario Desarrollo Inmobiliario