Al referirnos a las y los jóvenes en política, es muy complejo contrarrestar el discurso predominante que apunta a la lejanía de los mismos con la participación activa y electoral en dichos procesos, no obstante, a este discurso es relevante agregar la importancia de la participación de dicho grupo etáreo. La participación electoral mayoritaria nos entrega una legitimidad superior a la acción del Estado, la decisiones públicas y acción de las autoridades electas.

En esta búsqueda de mayor legitimidad electoral, las y los jóvenes son fundamentales. Al respecto, las últimas elecciones de alcaldes/as nos demuestran la confianza que la ciudadanía entrega a las y los jóvenes para conducir los municipios, reflejado en los casos de Maipú, Ñuñoa, Santiago, San Joaquín y Viña del Mar, entre otros. Así también, la participación electoral de la juventud en las elecciones del plebiscito de entrada de la nueva constitución y en la elección de constituyentes, mostró un quiebre en la tendencia de menor participación juvenil. Hoy las personas más jóvenes podrían participar más y mantener esta tendencia positiva, influyendo de manera importante en los resultados de los procesos electorales.

Pero cuáles son los factores que podrían favorecer esta participación de los y las jóvenes. Una primera aproximación es la mayor competitividad de los procesos, pues la capacidad de reemplazo y recambio inciden en la competitividad de las elecciones y esta situación puede hacer más atractiva su participación. También la facilidad de inscripción de candidatos/as o, dicho de otro modo, la eliminación de barreras de entrada para la participación de candidatos/as, provenientes de formas de organización civil diferente a los partidos, lo que entrega mayores posibilidades de participación activa de jóvenes.

Por otro lado, la incorporación de mecanismos de ajustes al proceso electoral, como la paridad, corrige las desigualdades y aumenta las posibilidades de incorporación de otras figuras en la política. Finalmente, la posibilidad de financiamiento de las campañas electorales a grupos independientes, permite a organizaciones territoriales, ambientalistas o movimientos sociales participar en mejores condiciones.

Por ello, las medidas de inclusión, eliminación de barreras y medidas correctivas que incorporen a diversos sectores, son tierra fértil para mantener y mejorar la participación política y electoral de los y las jóvenes de nuestro país, lo cual es necesario en política y, sobre todo, para un Chile inclusivo.