¿Hasta cuándo puede ejercer un médico? La pregunta incomoda porque obliga a mirar una realidad que la medicina conoce bien: envejecer no es enfermar y cumplir años no equivale a perder competencia.
En Estados Unidos, el 24% de los médicos en actividad tiene 65 años o más y cerca del 40% de los cirujanos de Canadá y Estados Unidos supera los 55. En Chile, prolongar la vida laboral después de la edad legal de jubilación es cada vez más frecuente. Por eso, discutir la aptitud laboral médica ya es un desafío de salud pública, seguridad del paciente y gestión del talento profesional.
La evidencia muestra que con la edad pueden cambiar la fuerza, la destreza fina, la visión, la audición y la velocidad de procesamiento. Pero esas variaciones son heterogéneas. Dos médicos de 70 años pueden tener desempeños distintos, y la experiencia y la práctica activa pueden compensar cambios leves.
Los estudios también obligan a evitar respuestas simples. Un metaanálisis citado en la exposición encontró un 14% más de mortalidad postoperatoria en pacientes atendidos por cirujanos de mayor edad frente a los de edad media. Otro estudio, publicado en The BMJ en 2017, analizó más de 700 mil hospitalizaciones y observó mayor mortalidad entre pacientes atendidos por médicos de mayor edad, aunque esa diferencia desaparecía entre quienes manejaban un alto volumen de pacientes. Una revisión de 17 estudios y más de siete millones de pacientes concluyó que no es posible fijar un umbral etario único.
La pregunta correcta, entonces, no es “¿qué edad tiene?”, sino “¿está en condiciones de ejercer esta función con seguridad?”. Eso obliga a mirar también las condiciones de trabajo. No es lo mismo una consulta ambulatoria que una cirugía de alta complejidad, ni una jornada diurna que turnos nocturnos prolongados. Prevenir puede significar adaptar turnos y exigencias físicas, reforzar la salud ocupacional y, cuando corresponda, facilitar una transición hacia docencia, mentoría o gestión clínica.
Chile aún no cuenta con estudios específicos sobre envejecimiento y desempeño médico ni con un protocolo consensuado entre el Ministerio de Salud y el Colegio Médico. Ese vacío debe cerrarse con evidencia local, evaluaciones funcionales según el riesgo del cargo y garantías de proporcionalidad, confidencialidad y debido proceso.
Envejecer ejerciendo la medicina no es el problema. El desafío es distinguir entre edad, capacidad y riesgo, protegiendo al paciente sin desperdiciar experiencia ni vulnerar la dignidad profesional.
Como Sociedad Chilena de Medicina del Trabajo (SOCHMET) creemos que incorporar médicos especialistas en salud ocupacional en los servicios de salud sin duda puede contribuir a gestionar de manera efectiva este desafío.
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