Cuando un joven pierde el vínculo con la educación o enfrenta tempranamente problemas con la ley, el Estado no puede limitarse a observar el problema, sino que debe ofrecer caminos concretos de reconstrucción personal.

En Chile existe un número importante de jóvenes que han quedado fuera del sistema escolar o que han tenido conflictos tempranos con la ley. Muchos de ellos, enfrentan un futuro marcado por la falta de oportunidades, escasas redes de apoyo y pocas alternativas reales de reinserción social.

Frente a esta realidad, realicé un proyecto de ley que propone modificar la actual normativa del servicio militar, con el objetivo de reforzar su rol como herramienta de formación, disciplina y reintegración para jóvenes que hoy se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

La iniciativa plantea que los jóvenes que hayan desertado injustificadamente de la educación escolar o que hayan sido condenados bajo el régimen de responsabilidad penal adolescente, no puedan quedar excluidos del cumplimiento del servicio militar, en caso de ser convocados, salvo las excepciones ya establecidas por razones de salud u otras causales legales.

Es importante aclarar que esta propuesta no crea un nuevo servicio militar ni establece castigos adicionales, sino que busca fortalecer una institución que históricamente ha sido también un espacio de formación personal y capacitación para miles de jóvenes en el país.

El servicio militar entrega hoy múltiples herramientas para el desarrollo de quienes lo realizan; formación en disciplina, hábitos de responsabilidad, capacitación laboral y acceso a beneficios básicos como alimentación, salud y apoyo económico durante el período de conscripción.

La idea de esta propuesta es simple: Cuando un joven pierde el vínculo con la educación o enfrenta tempranamente problemas con la ley, el Estado no puede limitarse a observar el problema, sino que debe ofrecer caminos concretos de reconstrucción personal.

Desde esta perspectiva, el servicio militar puede transformarse en una instancia que permita recuperar hábitos, fortalecer valores como la responsabilidad y el trabajo en equipo, y abrir nuevas oportunidades de desarrollo para jóvenes que hoy muchas veces sienten que el sistema les cierra las puertas.

El espíritu de esta iniciativa es profundamente propositivo, no se trata de sancionar, sino de ofrecer una estructura de formación y disciplina que ayude a reconstruir proyectos de vida.

Es importante escuchar lo que nos dicen muchas madres cuando recorremos los barrios. Mujeres que nos hablan con preocupación, porque ven que sus hijos se están perdiendo, que dejaron el colegio, que empiezan a frecuentar malas compañías y que sienten que ya no saben cómo ayudarlos.

Ellas nos dicen algo muy directo y sincero: “Ojalá, mi hijo, pudiera irse al servicio militar para que ordene su vida antes de que sea demasiado tarde”. No lo cuentan desde el castigo, sino desde la esperanza de que exista un espacio donde puedan aprender disciplina, respeto y encaminar su vida.

Esa voz de las familias también merece ser escuchadas. Porque antes de que un joven se pierda definitivamente en los problemas de la calle, el país tiene que ser capaz de ofrecerle una oportunidad real para volver a empezar.

Chile necesita más herramientas de reinserción y menos jóvenes abandonados a su suerte. Esta propuesta busca justamente avanzar en esa dirección, reforzando el servicio militar como una oportunidad para un nuevo comienzo.