Todas estas señales hablan de un próximo gobierno que tiene ganas de hacer la pega y bien.
A Chile le será complejo recuperar su credibilidad y prestigio a nivel internacional en materia de relaciones exteriores. Desde el día uno, al gobierno del presidente Gabriel Boric le costaron.
Prueba de esto, Sebastián Depolo (quien fuera designado como embajador en Brasil) se demoró prácticamente un año en poder asumir su cargo. Solo lo logró cuando Lula llegó al poder. A esta designación, se suman los erráticos nombramientos en España de Javier Velasco, Bárbara Figueroa en Argentina y en Reino Unido, Susana Herrera, entre otros.
Dicho lo anterior, es que la agenda que está desplegando el presidente electo, José Antonio Kast, en el extranjero antes de asumir, se torna importante. Argentina, Ecuador y Perú, fueron los primeros países que visitó.
Partamos por Argentina: Un país con el cual se comparte frontera, siempre es relevante. Del viaje se supo que Kast y Milei trazaron una “hoja de ruta” para establecer prioridades, donde figuran la seguridad regional y fronteriza, la lucha contra el crimen organizado transnacional, la promoción del comercio y las inversiones, y la cooperación en sectores claves de la economía.
Luego siguió Ecuador, con una agenda que estuvo centrada en dos ejes: El corredor humanitario que Kast busca implementar y el intercambio de experiencias con el Presidente Daniel Noboa, sobre cómo Ecuador ha enfrentado el crimen organizado y, especialmente, el narcotráfico.
Posteriormente, el destino fue Perú. Otro país, con el cual compartimos frontera. No es noticia para nadie la tensa relación que se ha tenido históricamente, pero las cosas cambian. Y Kast quiere hacerlo.
Con el Mandatario peruano (José Jerí) también se habló de crimen organizado, señalando “es una especie de industria transnacional que no respeta fronteras ni banderas, y para eso necesitamos enfrentarlo en conjunto (con Perú)”. Y afirmó: “Tenemos que dar certeza física de seguridad a las personas, pero también certeza jurídica a los inversionistas, y combatir juntos el crimen organizado y la migración irregular”.
Y, recientemente, el presidente electo anduvo de gira por Centroamérica: República Dominicana, El Salvador y Panamá, fueron parte del itinerario. Temas de infraestructura, migración y seguridad, entre otros, se trataron con los respectivos presidentes.
Qué duda cabe que para Kast el control fronterizo es una de sus prioridades. Por lo mismo, visitó la frontera de República Dominicana con Haití y destacó la construcción de una verja, con todas las medidas de seguridad, tanto para el control electrónico de todo tipo y el físico, con un despliegue importante del Ejército.
En Panamá, se dieron sorpresas. En su primer foro internacional, y con una estatura de Estado digna de un mandatario, Kast decidió reunirse con Lula Da Silva, pese a sus grandes diferencias ideológicas. En un encuentro que se extendió por más de dos horas, y que buscó reforzar las relaciones entre ambos países. Más allá de los distintos pensamientos ideológicos que los separan.
Pero aún quedaba más. Si bien el presidente de Colombia, Gustavo Petro, tildó de “nazi” a Kast, el presidente electo en la instancia lo saludó cordialmente, entendiendo que representa a un país y no a un partido político. Cómo cambian las cosas.
Finalmente, El Salvador: Quizás lo que más suspicacia y atención mediática despertaba por lo que implicaba el encuentro con Nayib Bukele, su presidente.
“Son un faro de esperanza en recuperar la seguridad”, le dijo Kast a Bukele. Y es que estas palabras, no fueron antojadizas, sino que un claro guiño al estándar carcelario y de lucha contra el crimen organizado que pretende dar en sus primeros 90 días el denominado gobierno de emergencia.
Todas estas señales hablan de un próximo gobierno que tiene ganas de hacer la pega y bien. Sin eslogan, pero sí observando todo lo bueno en América Latina. A fin de cuenta, somos países hermanos.
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