Señor director:

Cada Mes de la Mujer volvemos a hablar de brechas, derechos y participación. Sin embargo, es necesario avanzar del relato a la acción.

La realidad es clara: el desempleo femenino sigue bordeando el 9% en Chile, una cifra que golpea con mayor fuerza a las madres jóvenes sin estudios superiores, muchas de ellas dependientes de parejas, con redes de apoyo frágiles o cuya subsistencia depende de subsidios o bonos estatales.

La ayuda del Estado es fundamental, pero insuficiente si no va acompañada de formación y acceso real al trabajo. Cuando no hay empleo formal ni herramientas para desarrollarse, la pobreza se convierte en herencia.

Hoy sabemos que la movilidad social se construye con oportunidades concretas y la clave está en una triada entre el mundo público, el privado y entidades de formación.

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Las experiencias internacionales lo confirman: en Portugal, el programa UpSkill capacitó a más de 3.000 personas en tecnología mediante la articulación entre el Estado, empresas e instituciones, logrando inserción laboral y mayor productividad. Adaptar iniciativas de este tipo en Chile es una política pública que merece ser considerada.

En Fundación Soymás avanzamos en ese camino, cumpliremos nueve años trabajando con madres jóvenes de comunas como La Pintana y Renca.

Las capacitamos en oficios de alta empleabilidad, las acompañamos psicosocialmente y apoyamos su inserción en empleos formales, gracias a la colaboración de empresas y municipios. El resultado es claro: cuando acceden a un trabajo digno, no solo mejora su ingreso; cambia el destino de su familia.

Enfocarse en aumentar la participación laboral femenina, no es solo una agenda de género, sino una política inteligente para el desarrollo de Chile. Cuando abrimos oportunidades para ellas, avanzamos como sociedad.

Bárbara Etcheberry Araos
Directora ejecutiva de Fundación Soymás