Región del Bío Bío
Domingo 14 julio de 2019 | Publicado a las 07:30 · Actualizado a las 07:31
En la busca del oro: Rere, el legendario pueblo que se detuvo en el tiempo
Por Periodismo UCSC
La información es de Luis Villarroel y Camilo Silva
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Las historias y mitos ligados al oro siguen presentes en el legendario Rere, un pueblo fundado en la época de la conquista y donde hoy parece que el reloj retrasó sus agujas.

Las casas viejas, algunas construidas de adobe, los caminos angostos y el silencio sepulcral de las calles son parte del paisaje actual en Rere, ubicado al oeste de la comuna de Yumbel, región del Bío Bío, y donde el tiempo parece que se detuvo.

Pero esa tranquilidad no siempre estuvo presente en el pueblo, cuya raíz etimológica deviene del mapudungun para designar a los pájaros carpinteros negros.

Fotografía: Camilo Silva
Fotografía: Camilo Silva

La historia cuenta que Pedro de Valdivia visitó la ribera norte del Bío Bío en 1550. Para ese entonces, Rere no existía como tal, pero era visto como una zona de interés por su infinidad de esteros, que arrastran, hasta el día de hoy, ricas arenas auríferas.

Sin embargo los alzamientos mapuches y la muerte del conquistador espa√Īol, en 1553, impidieron la explotaci√≥n permanente de los lavaderos de oro, ubicados en las cercan√≠as de Quilacoya.

En 1603, el gobernador Alonso de Ribera fund√≥ Rere como una estancia agr√≠cola. Asimismo, la construcci√≥n del fuerte militar Buena Esperanza convirti√≥ al territorio en una especie de enclave estrat√©gico para los espa√Īoles. La fortaleza tambi√©n sirvi√≥ para almacenar provisiones como trigo y ganado.

Rere adquirió importancia en el proceso de conquista en la antigua frontera del Bío Bío, que conectó Concepción a lo largo de la ribera norte del río Bío Bío con las antiguas villas de San Juan Bautista de Hualqui, Quilacoya, San Rafael de Talcamávida y Buena Esperanza de Rere.

Fotografía: Camilo Silva
Fotografía: Camilo Silva

√Čpoca dorada

El historiador Luis Espinoza Olivares es autor de varios libros, entre ellos ‚ÄúRere: antigua grandeza‚ÄĚ y ‚ÄúLa ruta del oro en la antigua frontera del B√≠o B√≠o‚ÄĚ. El profesor de Historia y Geograf√≠a del liceo San Juan Bautista de Hualqui, egres√≥ de la Universidad de Concepci√≥n y ha dedicado varios a√Īos de estudio a la historia del pueblo.

‚ÄúSi bien se presume mucho que la zona fue ricamente aur√≠fera, a mi parecer hay un mito sobre este tema, y en todo Chile, ya que es muy dif√≠cil encontrar un sector del pa√≠s en donde el oro haya jugado un rol tan importante en el desarrollo de una localidad. El crecimiento que tuvo Rere fue gracias a su agricultura‚ÄĚ, explica Espinoza.

La economía de Rere fue de importancia para el país, dado que su agricultura y vitivinicultura (que contemplaba cereales y vinos), mantuvo siempre una alta producción hasta mediados del siglo XX, y se consolidó como uno de los principales centros de abastecimiento en la región.

Hacia 1889 el auge agr√≠cola fue tal, que un grupo de 60 agricultores de la zona constituyeron una sociedad an√≥nima la que bautizaron como ‚Äúel banco de Rere‚ÄĚ.

Seg√ļn documentos hist√≥ricos el banco existi√≥ legalmente, sin embargo, no se materializ√≥, pese a que los miembros de la sociedad ‚Äďconstituida por rerinos y afuerinos‚Äď mandaron a emitir billetes de 20 pesos a Londres, Inglaterra.

Para cuando el dinero arrib√≥ a Chile ya era tarde, pues el banco hab√≠a cerrado al no tener aprobados sus estatutos. Por tanto, los billetes nunca se utilizaron en ninguna transacci√≥n. ‚ÄúPasaron a convertirse en una rara pieza de colecci√≥n‚ÄĚ, agrega el profesor Espinoza.

Fotografía: Camilo Silva.
Fotografía: Camilo Silva.

Un presente silencioso

En la actualidad, Rere destaca especialmente por sus reconocidas campanas, fundidas en oro y plata por orden de los jesuitas a comienzos del siglo XVIII, ‚Äúy cuyo tama√Īo, belleza y sonido son inigualables‚ÄĚ, describe Luis Espinoza, quien tambi√©n es oriundo de Rere.

Pero además del patrimonio arquitectónico, también están los pocos rerinos que van quedando en una localidad de no más de 400 habitantes. Un ejemplo es Luis Bermedo Guzmán, un historiador local autodidacta, encargado de transmitir las historias y leyendas que esconde su pueblo.

Con la ayuda de su esposa, Amalia, Luis convirti√≥ su casa en un aut√©ntico museo, donde exhibe piezas √ļnicas a los visitantes, como documentos hist√≥ricos, monedas y billetes antiguos, artesan√≠as en greda, f√≥siles vegetales, arena volc√°nica y pepitas de oro, que buscadores de minerales y mineros de peque√Īa escala, llamados ‚Äúgambusinos‚ÄĚ, consiguen entre las serran√≠as hacia el r√≠o B√≠o B√≠o.

Fotografía: Camilo Silva.
Fotografía: Camilo Silva.

‚ÄúLos que vivimos en Rere tenemos que aportar en algo, para que el pueblo crezca y para que m√°s gente venga a conocer su historia (…) Las personas me preguntan c√≥mo se puede ayudar; yo les digo que tienen que ser generosos. Por ejemplo, si alguien tiene un terreno inmenso, podr√≠a vender un pedazo para que viva una familia y as√≠ m√°s gente se venga a vivir ac√°‚ÄĚ, dice Luis, quien adem√°s se desempe√Īa como apicultor y asesor ap√≠cola.

‚ÄúEn a√Īos anteriores viv√≠a mucha gente en el pueblo, pero con el paso del tiempo se han ido por muchas razones‚ÄĚ, a√Īade Alex Bermedo Escobar, otro rerino de nacimiento y actual presidente de la junta de vecinos.

Los pocos habitantes que van quedando aseguran que Rere es un lugar tranquilo, de gente esforzada y trabajadora. Una visita al pueblo, sin duda, permitirá viajar al pasado prehispánico y colonial de Chile. Aquí el tiempo se detuvo. Sus construcciones, bosques, relatos y leyendas se preservan casi intactos.

Fotografía: Camilo Silva.
Fotografía: Camilo Silva.
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