La noche del 23 de abril de 2024 hacía frío y la niebla cubría las calles de Valdivia y, pasadas las 21 horas, Mario Cárdenas escapó del Hospital Base, donde esperaba recibir atención médica producto de un cuadro de paranoia y por el cual su familia ya había consultado en otro recinto de salud, desde donde fue derivado al hospital.
Posteriormente, un llamado de Carabineros alertó que el joven fue visto deambulando en el sector Angachilla, donde habría entrado a un predio, perdiéndose de vista por la oscuridad de la noche. Este testigo fue quien vio a Mario por última vez.
Desde ese momento, su familia comenzó una larga y angustiante búsqueda por los alrededores y en el mismo predio. Sin embargo, hasta ahora, lo único que se encontró fue una mascarilla que podría corresponder al joven, pero no existe certeza porque los análisis de ADN nunca se hicieron, según lo señala la familia.
María Herrera, madre de Mario, asegura que a lo largo de estos dos años han existido una serie de negligencias que han perjudicado la investigación, agregando que tras los primeros días de búsqueda no se periciaron las cámaras de vigilancia en los alrededores.
Lo más grave, detalla, es que se tomaron declaraciones a un grupo de voluntarios, cuyos datos eran falsos. Esto lo habrían reconocido más tarde, y por ello el caso estuvo a punto de ser cerrado.
“Ellos hicieron un falso avistamiento de Mario. Ellos creyeron ver una figura humana, una sombra, y el fiscal se quedó con eso diciendo que él estaba vivo y en realidad lo dejó de buscar por 10 días por estas declaraciones que después nosotros pedimos a Fiscalía que tome de nuevo declaraciones, lo que nunca se hizo”, relató.
Pasaron los meses y no había resultados. Hubo un cambio en el fiscal que llevaba el caso, quedando a cargo de la fiscal jefa de Valdivia, Alejandra Anabalón. No obstante, la familia asegura que el proceso ha sido extremadamente lento, tanto en las pericias que se han solicitado para analizar el computador, la mascarilla y el perfil psicológico, entre otras, como en los operativos de búsqueda.
La madre hizo énfasis en una nueva arista que ha surgido desde la incertidumbre de no saber qué pasó con su hijo. Ella relata que cuando Mario entró al predio, había personas en el interior de la casa y que incluso habrían ladrado los perros.
A eso se suma el hallazgo de la mascarilla a aproximadamente 50 metros de la vivienda, por lo que no creen que los residentes no escucharan ni vieran nada, como indican en las declaraciones.
“Las personas que vivían ahí se fueron, ya no es la misma familia que vive ahí, pero sí estaba habitada y eso es lo más raro porque ellos tenían perro. El testigo, cuando Mario entró, dijo que habían salido perros a ladrar, entonces es muy raro que nadie haya sentido su presencia esa noche”, complementó.
La madre recuerda como un joven amoroso, entretenido, con una habilidad única para pintar y dibujar, un artista, como ella lo llama.
Sostiene que siempre fue un buen hijo y una buena persona, quien sentía un amor profundo por los animales y que siempre le hacía reír con sus bromas.
Radio Bío Bío solicitó a Fiscalía una entrevista para conocer las diligencias que se han llevado a cabo y las que faltan por efectuar. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota, una vez más, optaron por el hermetismo, tal como ha sido anteriormente cuando se ha consultado por el estado de estas y otras investigaciones, lo que puede ser interpretado como falta de empatía y sensibilidad hacia quienes esperan respuestas por sus seres queridos.
María Herrera agregó que actualmente están a la espera de nuevas diligencias especializadas con un georradar que se concentre específicamente en los alrededores de la casa y en el predio del sector Angachilla donde Mario fue visto por última vez.
Asimismo, aseguran que las esperanzas de encontrar a su hijo con vida han desaparecido con el paso de los años, pero que no dejarán de buscarlo hasta encontrarlo y saber qué pasó con Mario Cárdenas.