Tras semanas de tensiones en el oficialismo, el quiebre entre "las dos almas" ha ido dando tregua en la interna. En ese escenario, la diputada Emilia Schneider (FA) hace un llamado a cerrar filas de cara a la futura administración de José Antonio Kast. En conversación con este medio, la parlamentaria advierte que, a partir de marzo, existe el peligro de retrocesos en materias de derechos, libertades y resguardos democráticos. Por ello, sostiene que el bloque actuará como una oposición firme y vigilante, tanto frente a la ministra de la Mujer como ante el conjunto del próximo gabinete. Schneider también cuestiona la coherencia del mandatario electo, señalando que, si bien su discurso público ha buscado mostrarse mesurado, la conformación de su equipo ministerial no reflejaría esa moderación.
Pese a que las últimas semanas han sido convulsas en la interna del oficialismo, con el correr de los días se ha desdramatizado el “divorcio” de las dos almas que han acompañado a la administración Boric, el Socialismo Democrático por un lado y el Partido Comunista y Frente Amplio por otro. En ese contexto, la diputada Emilia Schneider (FA) apunta a la unidad ante lo que será el gobierno del republicano José Antonio Kast.
A juicio de la parlamentaria oficialista, desde marzo existe un riesgo de “retroceder en derechos, en libertades y en garantías democráticas”. Ante eso, dice, serán una oposición firme que se planteará “ante la ministra de la Mujer (Judith Marín) y ante todo el gabinete”.
Sobre este último punto, la frenteamplista asegura que el presidente electo fue contradictorio al mostrarse moderado en el discurso, pero que en el nombramientro de sus ministros y ministras “no dio buenas señales”.
Finalmente, Schneider, quien en 2021 se convirtió en la primera parlamentaria transgénero en la historia del país, alerta que a nivel internacional existe “una ofensiva de la ultraderecha en contra los derechos de las personas trans”. Para ella, “Chile Vamos se subió a ese carro hace mucho rato”.
La situación del actual oficialismo, el rol como futura oposición y pendientes de la administración Boric
—¿Cómo se aborda este “divorcio” en el oficialismo, a raíz de lo sucedido con la Ley Naín-Retamal? Con los días se ha desdramatizado, pero lo cierto es que el Partido Socialista (PS) congeló participación en alianza oficialista.
Efectivamente han existido diferencias a propósito de la discusión de la ley Naín-Retamal. Creo que son diferencias legítimas que vale la pena discutirlas, pero sin apuntar con el dedo y creo que eso fue lo que intentamos.
Creo que precisamente eso se ha ido entendiendo con los días, desde el Partido Socialista se ha señalado que esto no es un quiebre, que hubo una tensión, pero creo que con el tiempo la hemos estado superando y creo que también es importante que podamos darnos el espacio de discutir esas diferencias políticas, pero creo que aquí lo importante es que la gente no nos quiere ver peleando entre nosotros, no nos quiere ver apuntándonos con el dedo, nos quiere ver actuando en unidad porque nos eligieron para ser oposición a un gobierno de ultraderecha que no es cualquier gobierno y tenemos que tomarnos muy en serio este desafío porque efectivamente este es un gobierno que podría retroceder en derechos, en libertades, en garantías democráticas y tenemos que actuar unidos. Y se viene una primera coyuntura en el nuevo congreso que nos va a exigir esa unidad, que es la reforma tributaria a favor del gran empresariado que propone José Antonio Kast.
—En cuanto al rol como oposición, ante estas diferencias que han reflejado las dos almas que acompañaron al gobierno, ¿Cree que exista una sola oposición?
Yo creo que es lo deseable, que la oposición actúe unida, en conjunto y que seamos capaces de proyectar esa unidad porque si queremos reconquistar a las mayorías del país para volver a ser una alternativa, es clave que seamos una oposición firme y vigilante, pero también propositiva y que seamos capaces de, cuando algo no nos gusta, no solamente dedicarnos a decir que no, sino poner sobre la mesa alternativas y propuestas (…) creo que hemos avanzado como sector en propuestas, en acuerdos, precisamente a través de lo que fue el programa de nuestra candidata Jeannette Jara. Eso es relevante, creo yo, llegar a un acuerdo en torno a medidas y a un programa. Entonces, creo que en definitiva hay que actuar en unidad.
—¿Incluiría a la Democracia Cristiana (DC)?
Por supuesto.
—En el marco del acuerdo administrativo, parlamentarios del Socialismo Democrático estarían evaluando pactar con la derecha, excluyendo al PC y al FA. ¿Tiene conocimiento de eso? ¿Lo han abordado?
Yo no tengo conocimiento de esas conversaciones, pero vuelvo a reiterar lo que te decía anteriormente, creo que lo que se espera de nosotros como oposición es que actuemos en conjunto y que actuemos en conjunto también de cara al acuerdo administrativo de la Cámara. Espero que así sea y que logremos tener un acuerdo mayoritario que dé estabilidad y gobernabilidad a la Cámara para lo central de este debate, que es que el Congreso haga su trabajo, que estemos legislando para el beneficio de los chilenos y chilenas, para su bienestar, para el desarrollo de nuestro país, para la seguridad de nuestro país, etc.
—En este periodo, pronto a concluir, ¿cuáles cree que deberían ser las prioridades legislativas del gobierno del presidente Gabriel Boric?
Creo que han quedado muy claras cuáles son las prioridades que nosotros hemos puesto sobre el debate. Por una parte, el proyecto que termina con el Crédito con Aval del Estado (CAE), condona estas deudas y crea un nuevo mecanismo de financiamiento justo; y por otro lado, sala cuna para Chile. Creo que son dos proyectos que representan urgencias para la ciudadanía, que representan dolores directamente en el bolsillo de las familias chilenas y que ambas están relacionadas también con cuestiones de eficiencia. Por un lado, el CAE y los créditos por estudiar son un despilfarro de recursos por el Estado, asi que por esta vía de reemplazar esta política pública que es un fracaso podemos ahorrar recursos públicos también y eso es algo que el próximo gobierno le interesa. Por otro lado, cuando hablamos de sala cuna, no solamente hablamos del derecho de las infancias a ser cuidados, a recibir educación, sino también el derecho que tienen las y los trabajadores de poder tener precisamente a sus hijos e e hijas cuidados para poder ir a trabajar. Y ahí hay una cuestión muy importante para nuestra economía, para el mundo laboral, para el empleo en nuestro país. Espero que en marzo haya voluntad para avanzar, tanto en el fin al CAE como en sala cuna para Chile, todavía queda tiempo y seguiremos insistiendo.
—Y aparte de estos proyectos, ¿cree que le queda algo pendiente?
Por cierto hay otras agendas, el gobierno va a seguir trabajando hasta el final y así lo ha hecho. Esta última semana en el Congreso logramos sacar la mejora de la nueva educación pública y la titularidad docente, ese último un proyecto de mi autoría, y también la ley de convivencia educativa para combatir y prevenir la violencia en los establecimientos educacionales. Creo que hemos sacado una agenda robusta en este último periodo en el Congreso y que tenemos que seguir en esa línea, gobernando, como te decía, hasta el último momento, haciéndonos cargo de los compromisos que tenemos con la ciudadanía. Espero que la derecha y la ultraderecha dejen de trancar la pelota, piensen en el bien de Chile y no en el gallito que tienen con el gobierno porque esto no se trata de una derrota para el gobierno de Gabriel Boric, se trata de derechos de las personas, del bienestar de los chilenos y chilenas. No se trata del legado del gobierno del Presidente Boric, se trata finalmente de las y los trabajadores, las y los estudiantes, las y los endeudados.
La futura administración de Kast y eventuales “retrocesos”
—Se habló mucho de las líneas rojas del Partido Nacional Libertario hacia el presidente electo, José Antonio Kast, como por ejemplo terminar con el Proyecto de Educación Sexual Integral (ESI). Finalmente, esos “límites” no se habrían considerado. ¿Cree que Kast ha moderado su discurso? ¿Lo ve así, en comparación al mismo Kaiser?
Primero, algunas precisiones respecto a las líneas rojas que está estableciendo el Partido Nacional Libertario. En Chile no tenemos educación sexual integral, tenemos educación sexual, pero una educación sexual que no aborda la integralidad del problema y que falta mucho para que sea lo que esperan las comunidades educativas. No olvidar que según una encuesta de la Defensoría de la Niñez, la falta de educación en sexualidad en los establecimientos educacionales es la principal preocupación de niños, niñas y jóvenes. Dicho eso, creo que las líneas rojas del Partido Nacional Libertario constituían retrocesos en derechos para las personas, particularmente para la diversidad sexual y las mujeres, y en ese sentido me parece bien que no se hayan tomado y espero que esa no sea la orientación que tome el gobierno, aunque hay señales preocupantes, como fue la asignación del Partido Social Cristiano en el Ministerio de la Mujer. Entonces, yo creo que el presidente electo en su discurso dio señales de moderación, efectivamente, algo muy curioso en la figura de José Antonio Kast, que nadie podría decir que es un moderado, dio señales de buscar transversalidad, pero en el gabinete no dio buenas señales, dio una mala señal y precisamente muestra que este discurso de moderación de Kast quedó en palabras, no se tradujo en hechos. ¿Y por qué lo digo? Porque en la designación del gabinete se dieron gestos a tres mundos muy duros: Al pinochetismo por una parte, con lo que pasó en el Ministerio de Justicia y Defensa, donde se designa a dos defensores de Pinochet; un gesto al ultraconservadurismo con la ministra del Desarrollo Social, con la ministra de la Mujer; y un gesto al gran empresariado de que finalmente este gobierno va a ser un gobierno servil al gran empresariado porque está bien representado en (Jorge) Quiroz, en (Francisco) Pérez Mackenna, (María Paz) Arzola (…) y creo, creo, que los chilenos y chilenas en su mayoría no son ni pinochetistas, ni ultraconservadores, ni defensores de los grandes empresarios. Entonces, eso es una mala señal y espero que gobiernen para la mayoría de los chilenos y chilenas y no para el interés de unos pocos, no para el interés de los más ricos, ni mucho menos para su bolsillo.
—Desde la oposición han defendido el nombramiento de Judith Marín en el Ministerio de la Mujer y acusan que las críticas son por su religión. ¿Lo descarta? ¿En qué radican los cuestionamientos?
Descarto completamente que las críticas que hemos levantado desde Frente Amplio sean por su religión. Nosotros respetamos la libertad de creencia, la libertad de expresión, creemos que son fundamentales en una democracia. Aquí la crítica es política, a las posiciones de su partido que han sido contrarias a los derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Por ejemplo, el aborto en tres causales.
La mayoría de los chilenos y chilenas están de acuerdo con el aborto en tres causales, con el matrimonio igualitario y es una señal contradictoria del presidente electo, que dijo —en campaña— que no se iba a meter en “temas valóricos” y poner una ministra cuya agenda es precisamente la agenda valórica, creo que es una señal contradictoria y que nos permite levantar la alerta. Por supuesto, hay que juzgar a las personas por sus acciones, pero nosotros vamos a ser una oposición firme que no permita retrocesos ni en derechos, ni en libertades, ni en garantías democráticas y en ese sentido nos vamos a plantear ante la ministra de la Mujer y ante todo el gabinete.
—¿Cómo se podría materializar el retroceso de esos derechos?
Lo primero es decir que el Partido Social Cristiano ya en el Congreso ha presentado iniciativas, vota en contra de los derechos de las mujeres y diversidad sexual. Entonces esto no es algo nuevo, esto tiene que ver en concreto cómo han actuado. Ahora bien, respecto a qué va a hacer la ministra, es importante darle el espacio para que ejecute su agenda, pero nosotros vamos a hacer una posición firme y fiscalizadora de que no se retroceda en esos derechos, de que no se implemente mal la ley de aborto en tres causales, de que se sigue implementando la ley integral contra la violencia hacia las mujeres y precisamente esperamos que por ninguna vía se pretenda retroceder en estos derechos conquistados.
Terapia hormonal, PAIG y “ofensiva internacional de la ultraderecha”
—En 2024, el Minsal emitió una circular que frenó la terapia hormonal para niños y niñas trans, posteriormente (diciembre de 2025) se limitó el acceso a menores de 14 años al programa de acompañamiento. ¿Cuál es su opinión al respecto? En ese sentido, ¿el gobierno le falla a la comunidad trans, al no avanzar?
Lo primero que hay que aclarar es que en Chile no hay programas del Estado que entreguen hormonación ni cirugías a niños, niñas y adolescentes. No existe. Si ha existido, tiene que ver con la práctica médica de cada doctor y doctora en el marco de la regulación propia que tiene la práctica médica. Eso es importante señalarlo porque aquí se ha distorsionado la realidad diciendo que el Programa de Acompañamiento a la Identidad de Género (PAIG) es de hormonación y eso no es cierto. Es un programa psicosocial, que busca combatir los estragos que genera la discriminación como el bullying, la desescolarización, la violencia, la discriminación, etc.
Entonces, a mí me parece preocupante. Por cierto, hemos tenido que hacer ajustes al PAIG, también lo hemos implementado de mejor forma y espero que este programa se mantenga en el próximo ciclo, que no se retroceda, porque es un programa muy importante para muchas familias de nuestro país que acompañan a sus hijos e hijas en su proceso de transición porque ojo, aquí también se ha dicho que este programa distancia a las familias de su hijo e hija. Eso es falso, el 99% de los casos acude acompañado de sus familias. Entonces, a mí me parece muy importante que se despejen las mentiras y veamos que este es un programa muy importante que nace en el gobierno de Sebastián Piñera y que, creo yo, es una política que debería ser considerada de Estado porque es precisamente para hacerse cargo de la discriminación que viven niños, niñas y jóvenes en nuestro país.
—A raíz de esto que califica como ofensiva internacional de la ultraderecha en contra los derechos de las personas trans, en Estados Unidos, Donald Trump prohibió a las mujeres transgénero competir en deportes femeninos. Entre los argumentos que se dieron para esto estuvieron temas como las capacidades físicas de las mujeres trans que dejarían en desventaja a las mujeres císgenero. ¿Cómo podríamos abordar nosotros esa situación? ¿Cree que en Chile se podría llegar a ese nivel?
Creo que esa es una discusión que nos excede, que están dando las distintas organizaciones internacionales deportivas como el Comité Olímpico y, en ese sentido, hay que dar esa discusión en esa línea y en esos espacios. No creo que Chile se enfrente a este problema, creo que los problemas de las personas trans son mucho más concretos y apegados a la realidad en el sentido de que estamos hablando de la falta de acceso al empleo, de la discriminación callejera, de la violencia, de la falta acceso a la salud, de la falta acceso a la educación. Entonces, creo que los problemas de las personas trans están centralmente en otro lado y yo me voy a abocar, como siempre me he abogado, a esas urgencias.
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