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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El exministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Antonio Ulloa, admitió arrepentimiento por pedir ayuda a Luis Hermosilla para su nombramiento, negando delitos en el caso de pagos de un notario. Destacó injusticia en su destitución, anunciando recurso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Negó presiones en nombramientos, señalando un problema estructural en el sistema judicial. Reconoció haber solicitado apoyo a Hermosilla, pero lamentó ser expulsado. Denunció persecución política, alegando ser un "chivo expiatorio" en un sistema común de influencias.

El exministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Antonio Ulloa, reconoció este martes sentirse arrepentido de haber solicitado ayuda al abogado Luis Hermosilla para su nombramiento judicial, asegurando que se trata de una práctica extendida en el sistema, aunque insistió en que no cometió delitos y que su destitución por parte del Senado fue injusta.

Ulloa realizó estas declaraciones al ingresar al Palacio de Tribunales, donde prestó declaración en calidad de testigo en el marco de la investigación que involucra al notario Sergio Yaber Lozano.

“Vine acá en calidad de testigo y, por lo tanto, presté declaración bastante rápida ante la fiscal judicial, porque apareció mi nombre. Yo soy amigo personal de don Sergio Yaber Lozano y eso forma parte de la investigación”, sostuvo.

Consultado por los pagos mensuales cercanos a un millón de pesos que habría recibido de parte del notario, Ulloa afirmó que no se trató de retribuciones por favores, sino de una ayuda personal.

“Sergio es amigo mío desde el año 2013 (…) se hizo cargo de los gastos universitarios de mi hija, y eso fue un acto unilateral, absolutamente gratuito y benefactor”, afirmó, agregando que “la gente que conoce a Sergio Yaber sabe que él es así, de manera desinteresada”.

El exministro confirmó que recibió transferencias, pero descartó irregularidades. “Efectivamente, Sergio me hizo transferencias, pero no son pagos. Yo no he cometido delitos”, recalcó, recordando que el día de su destitución fue consultado por el Senado sobre si sentía vergüenza. “Vergüenza no me da; me da pena por mis hijos. Hasta el momento ni siquiera he sido llamado a declarar ante la Fiscalía”, añadió.

Respecto a su salida del Poder Judicial, Ulloa fue enfático en calificarla como injusta. “Claramente lo fue, y vamos a recurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, anunció.

Sobre eventuales presiones en procesos de nombramiento, negó haber recibido solicitudes de Yaber para influir en ternas judiciales. Sin embargo, apuntó a un problema estructural.

“Nadie en el Poder Judicial llega donde está si no ha sido con ayuda externa, mientras el sistema de nombramientos no sea cambiado, siempre va a ser así”, dijo, citando a la ministra María Teresa Letelier.

En ese contexto, reconoció haber pedido apoyo a Hermosilla para integrar la Corte de Apelaciones de Santiago. “Todos saben que yo le solicité ayuda al señor Hermosilla. ¿Para qué seguimos repitiendo el tema?”, señaló, aclarando que fue el único a quien recurrió.

“Me arrepiento. Uno tiene que ser autocrítico y darse cuenta de que comete errores”, admitió.

Pese a ello, insistió en que las faltas no justificaban su expulsión. “A mi juicio, no tenían la entidad como para expulsarme del Poder Judicial”, afirmó, acusando un “contubernio” entre ministros, autoridades políticas y parlamentarios. “La Corte Interamericana de Derechos Humanos se pronunciará en su momento”, reiteró.

Finalmente, Ulloa aseguró ser un “chivo expiatorio” y denunció una “persecución política”, lamentando lo ocurrido con otros magistrados y cuestionando el foco del caso. “Me encantaría que los WhatsApp de muchos jueces, ministros y políticos fueran públicos, para que se dieran cuenta de que esta es una práctica consuetudinaria”, concluyó, apuntando directamente al magistrado Daniel Urrutia y a lo que calificó como una “red de protección” en el Poder Judicial.

“Yo lo dije en el Congreso: el señor Manouchehri, con la señorita Cicardini, no están actuando a título personal acá; aquí hay alguien detrás y hay judiciales detrás; todos saben quiénes son”, concluyó.