En entrevista con BBCL, el excanciller Alfredo Moreno aseveró que la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela era la única opción tras agotarse los medios pacíficos. El exministro abordó las reacciones en nuestro país, aludiendo a una falta de "cautela" del actual Gobierno frente a la "prudencia" de José Antonio Kast. Además, advirtió que este nuevo escenario de fuerza internacional podría poner en riesgo inversiones chilenas como el cobre y el litio.
En entrevista con este medio, el exministro de Relaciones Exteriores durante el primer Gobierno de Sebastián Piñera, Alfredo Moreno, aborda la operación militar de Estados Unidos en Venezuela y las posibles consecuencias en nuestro país.
El exdiplomático sostiene que “no había otras alternativas” que no fueran la intervención norteamericana, pues los “medios pacíficos finalmente no pudieron hacer nada”. Eso sí, advierte un complejo proceso de transición, entendiendo que eliminar a un régimen que tiene un control absoluto “podría llevar al país a un desorden total”.
Ahora, respecto a los posibles efectos en Chile, sostiene que somos un país pequeño y sumamente abierto, por lo que “todo esto impacta enormemente”. En esa línea, asegura, “lo que tenemos que tener es cautela”.
Eso último no lo ha identificado en el Gobierno, por lo que critica ciertas “expresiones que podríamos habernos ahorrado” y que “podrían haber tenido un costo importante para Chile”. Distinto ve al presidente electo, José Antonio Kast, cuya reacción a la situación en Venezuela considera prudente.
No obstante, Moreno alertó un escenario complejo para el futuro Ejecutivo, adelantando que en política internacional “entramos en un punto difícil, complejo, en donde el ejercicio de la fuerza puede ser mucho más frecuente” y donde flujos comerciales y de inversión —incluyendo el cobre y el litio— se pueden ver afectados.
Valoración de la operación de EE.UU. y la difícil transición en Venezuela
—Partamos por la contingencia. Como excanciller, ¿cómo evalúa usted las acciones de Estados Unidos en Venezuela?
A ver, yo creo que, en primer lugar, respecto de Venezuela, esto hay que ponerlo en el contexto de lo que ha pasado en un tiempo muy largo hacia atrás. La situación en Venezuela se ha deteriorado cada vez más: la situación económica, la situación de las libertades, ya tuvimos en varias ocasiones que el proceso democrático no se respetó, incluyendo la última elección que fue una cosa evidente para toda la comunidad internacional. Y eso ha llevado a tener un Gobierno, un presidente que no era legítimo a ojos ni de Chile, ni de Estados Unidos, ni de muchos países del mundo. La cantidad de personas que han abandonado Venezuela, 8 millones, casi 30% de la población, generando dificultades para todas esas personas enormes y también para los países que han recibido esas personas, entre ellos Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Estados Unidos.
Además, todos los esfuerzos de la comunidad internacional por resolverlo por medios pacíficos fueron imposibles, porque o no se podía llegar a un acuerdo, o cuando se llegaba, el Gobierno de Nicolás Maduro lo incumplió, llegando al extremo de incluso acordar elecciones y cuando las perdía, se las robaba. Entonces, es en ese contexto donde ya llegamos a soluciones que están evidentemente fuera del marco de la legalidad internacional. La comunidad internacional se ha dado una norma de que solamente se puede actuar con la aprobación del Consejo de Seguridad o si un país es atacado y actúa en defensa propia. Y, en este caso, las alternativas de medios pacíficos finalmente no pudieron hacer nada en esto en un periodo de casi dos décadas.
—O sea, no había otra alternativa a su juicio.
Bueno, está demostrado que no había otras alternativas. Y debo decir que hacia adelante todavía queda una enorme tarea, porque una cosa es que no esté Maduro, que no esté su mujer, pero hacia adelante la pregunta es qué va a suceder en Venezuela y cómo se puede restablecer la democracia, la libertad, el progreso. Cómo se puede lograr que la gente que salió pueda volver, si lo quiere hacer, y obviamente muchos van a querer volver porque es una migración forzada por la circunstancia, no es una migración voluntaria. Y, adicionalmente, cómo se va dando una democracia que le permita a los venezolanos decidir su futuro.
—¿Y qué le parece la figura de Delcy Rodríguez para ello? ¿Cree que pueda ser colaborativa con el Gobierno de Trump?
Eso es algo que está por verse, como dice el Evangelio “por sus frutos los conoceréis”. Pero imagino que la experiencia de Irak, en la cual Estados Unidos intervino también —como en Chile se recuerda muy bien— sin aprobación del Consejo de Seguridad, y decidió poner un Gobierno que era favorable, no la estructura de poder que había en ese momento, y el país entró absolutamente en el caos, la experiencia fue atroz, tuvieron que entrar fuerzas norteamericanas a mantener el orden; es una situación que los norteamericanos no quieren repetir, y estoy seguro que las personas que tienen experiencia en la diplomacia y también en los servicios de inteligencia y militares, estudiando esa situación, le han mostrado a las autoridades norteamericanas que esa alternativa de eliminar a un régimen que tiene un control absoluto de todo: la rama Ejecutiva, Legislativa, Judicial, podría llevar al país a un desorden total, a un enfrentamiento.
Recordemos que ellos no solamente controlan las Fuerzas Armadas, sino que incluso estas milicias que tienen en los barrios, que están armadas. Entonces, imagino que lo que se busca es que el propio régimen dé la estabilidad y dé el orden para ir haciendo los cambios, pero esto es lo que está por verse de cómo va a funcionar. Es una tarea muy difícil y que puede tomar un tiempo que es difícil de prever.
—Y en ese contexto, ¿qué le parecen estas advertencias de Donald Trump a otros países latinoamericanos y a Groenlandia? ¿Cómo las interpreta?
Yo creo que son situaciones cada una de ellas completamente distintas. Hay que ser muy prudente, además, con las reacciones, porque es evidente que la situación internacional, no solo con Estados Unidos, sino que la situación internacional en general con las grandes potencias, está en una situación muy difícil, muy distinta a la que teníamos en las décadas anteriores y creo que en esto debemos mantener mucha prudencia.
Ustedes han visto, por ejemplo, muchas de las declaraciones del presidente Trump después son explicadas por Marco Rubio, que es el secretario de Estado y quien permite tener una mejor interpretación, pero además de eso, requerimos tiempo para ver cuál es la realidad de lo que se está diciendo y haciendo.
—A propósito también de ese cambio que ve en las potencias, el The New York Times reflotó una antigua propuesta rusa a Estados Unidos que proponía intercambiar la protección de Venezuela por la de Ucrania. En esa línea, ¿cree que las potencias pueden avanzar a un escenario con menos reglas? ¿Cómo afecta eso a Chile?
No hay ninguna duda de que estamos avanzando hacia eso. El sistema que conocimos desde la Segunda Guerra Mundial en adelante, y que no es perfecto, ha tenido muchas fallas, pero ha ayudado a tener un mundo con reglas, no solamente respecto a las intervenciones de los países, sino que con sistemas legales y penales internacionales, con reglas de arbitraje entre países, con reglas para proteger el comercio, en fin, todo esto se está afectando y lo vemos en múltiples cosas.
Vea usted lo que nos ha pasado, sin llegar a intervenciones, pero, por ejemplo, en materia de los aranceles, donde tenemos un acuerdo con Estados Unidos que establecía el cero arancel; que lleva ya muchos años, que ha sido muy exitoso, que ha tenido un superávit para Estados Unidos en forma permanente durante todos estos años y, sin embargo, hoy día tenemos un arancel —que es mucho menor que el de otros países—, pero que para muchos de los productos es del 10%. (…) Y seguimos teniendo el mismo tratado de libre comercio que dice que esto no se puede hacer. Entonces, que esto no afecta, nos afecta.
(…) Como señalas, Rusia argumenta las mismas razones, el mismo tipo de razón. En el sentido de decir “yo necesito tener Ucrania bajo mi poder porque yo no puedo permitir que sea parte de la OTAN, yo no puedo permitir que haya fuerzas o acuerdos con la Unión Europea o con Estados Unidos, porque este es mi buffer de seguridad, esta es mi zona”. En ese sentido se parece. Pero en Ucrania lo que hay es un Gobierno legítimo, elegido, que no ha hecho ninguna agresión a otros países ni menos a Rusia; en el caso de Maduro, mire usted lo que ha hecho, por ejemplo, con Colombia, dándole guarida a las guerrillas, (…) lo que ha sucedido con Chile, por ejemplo, con el teniente Ojeda, donde envía a personas que lo sacan desnudo a medianoche y vestidos de policías chilenos lo torturan, lo matan y luego lo entierran y le ponen una lápida de cemento y luego se van del país. Entonces, estamos hablando de un régimen que en nada se parece al régimen de Zelensky en Ucrania, por ejemplo.
Llamado a la prudencia y críticas al Gobierno
—Ahora, causó revuelo esta publicación de la Casa Blanca que mostraba a Trump con la frase “este es nuestro hemisferio”, a la que respondió el Presidente Gabriel Boric señalando que quienes se mostraban “serviles” ante Trump “solo se humillan”. ¿Qué le parece esta reacción del mandatario?
Yo creo que, como comentábamos, estas son situaciones que hay que tomarlas con mucha seriedad porque el mundo está cambiando. Están cambiando las reglas que conocíamos, no sabemos cómo va a seguir evolucionando por el momento, pero es evidente que hay una competencia muy fuerte entre grandes potencias. Y Chile, que es un país tan pequeño, tan abierto, que depende tanto de lo que suceda en China, en Estados Unidos, en la Unión Europea, todo esto lo impacta enormemente. Yo creo que aquí lo que tenemos que tener es cautela, es tener prudencia.
La posición de Chile siempre tiene que ser pensando en los intereses de Chile. Lo importante es que la política exterior y nuestras posiciones internacionales nos ayuden como ciudadanos chilenos y como país a surgir, a avanzar, a lograr que no tengamos restricciones para ninguna de las cosas que necesitamos, ni en el comercio, ni en la inversión, ni en los viajes de nuestros ciudadanos. Entonces, creo que en esto hay que tener más prudencia y más calma, ser mucho más moderado en lo que hacemos y pensar muy bien las cosas antes. Y esto no quita que Chile tenga su posición, para eso hay organismos internacionales, hay lugares donde se pueden hacer presente y, por supuesto, Chile tiene todo el legítimo derecho de tener una opinión, de apoyar lo que ha sido hasta ahora la legalidad internacional.
—Pero, ¿le ha parecido imprudente la postura del Gobierno respecto a Venezuela?
O sea, en materia de Venezuela se reconoció —y en esto el presidente Boric es muy distinto de otros líderes de izquierda de otros países— que ahí había una dictadura y que era una dictadura que causaba un dolor y un daño enorme a sus propios ciudadanos. En eso el presidente ha sido muy claro y creo que esto lo distingue y distingue a Chile de otros países con gobiernos de izquierda. Pero en la materia de hacer presente opiniones de él, que pueden o no ser las que en este momento tenga Chile o que vaya a tener en unos meses más, creo que ha habido expresiones que podríamos habernos ahorrado perfectamente y podrían haber tenido un costo importante para Chile, y afortunadamente no lo han tenido porque somos lejanos, pequeños. Otros países que han tenido voces similares han tenido reacciones que son mucho más duras.
Entonces, creo que tenemos que considerar que estos países por un lado nos preocupan, pero al mismo tiempo son nuestros aliados, nuestros amigos. Con Estados Unidos tenemos una historia de 200 años de trabajo en común, de los mismos valores, tenemos elementos de todo tipo que nos favorecen a ambos. Tenemos muchas personas chilenas que viven en Estados Unidos, otros que viajan, norteamericanos que vienen acá por motivos de turismo. O sea, estamos muy unidos a Estados Unidos y, por lo tanto, lo que tenemos que hacer es intentar tener las mejores relaciones, comprender que la situación está siendo muy difícil, muy cambiante, y hay que ser muy cauteloso y prudente.
—Pasando a otro tema, recientemente se anunció el fin anticipado de la misión de la embajadora Pakarati, quien tuvo una polémica por sus dichos sobre el autogobierno de Rapa Nui. Esta polémica se suma a otras como la del embajador de España. Considerando esto, ¿cree que se ha mancillado la visión de Chile en el extranjero? ¿Cómo ha visto el manejo de las relaciones exteriores durante este Gobierno?
Bueno, de partida yo creo que hemos tenido dos etapas, ninguna de las cuales ha sido muy positiva, pero creo que era muy negativa en la primera mitad. Recordemos todo lo que pasó con respecto al TPP 11, por ejemplo, teníamos a un subsecretario de Relaciones Internacionales Económicas que lo que quería era volver atrás en la apertura de Chile que tanto beneficio nos ha traído como país y que está en la base del desarrollo chileno, cambiando una tarea que había sido construida por no sé cuántos Gobiernos hacia atrás. Y, por ejemplo, el TPP 11, lo cual no se quería firmar, es un trabajo que se hizo a lo largo de por lo menos 20 años, con distintos Gobiernos, distintos cancilleres, distintos presidentes. Entonces, creo que ahí teníamos una situación muy compleja.
Y bueno, luego de eso, esto afortunadamente cambió. La presencia de Alberto Van Klaveren ha mejorado muchísimo la situación; hemos vuelto a una tradición mucho más propia de lo que es Chile. Ahora, yo creo que hemos tenido también, más bien desde el Gobierno central que desde la Cancillería, a pesar de que este evento de Pakarati es preocupante, esta injerencia en tener una serie de acciones que —independiente que puedan o no ser la posición del país o del presidente—, no apuntaban a obtener un beneficio para Chile y, por el contrario, producen costo. Creo que en eso ha faltado prudencia.
Desafíos del futuro Gobierno de Kast
—Y con todo esto, ¿cómo cree que queda parado el futuro Gobierno de Kast en materia internacional?
Bueno, yo creo que la situación internacional que tenemos no depende del Gobierno que tengamos en Chile y, desde ese punto de vista, vamos a tener una situación internacional, Chile y todo el resto de los países, muy difícil, muy cambiante, con reglas muy distintas o situaciones muy distintas de las que tuvimos hacia atrás. Muchas de las cosas que dábamos por segura hoy día ya no lo son, y probablemente en el futuro lo van a hacer aún menos. Creo que entramos en un punto difícil, complejo, en donde el ejercicio de la fuerza puede ser mucho más frecuente, donde nuestros flujos comerciales y de inversión se pueden ver afectados.
Piense usted que Chile, para cualquiera de sus líneas económicas de las cuales depende, tiene unas líneas de logística que cruzan el mundo entero. Producimos una cosa aquí, la vendemos en China o la vendemos en Estados Unidos. Son decenas, cientos de miles de barcos que surcan el mundo y si hay cualquier obstrucción al comercio, como ha sucedido en algunos momentos, vamos a tener problemas muy serios, y creo que Chile tiene que poner la mejor gente, las mejores condiciones y la mayor atención a esto.
Yo creo que el presidente Kast en esa materia, en este primer tiempo como presidente electo, ha ido por esta línea de la prudencia, la cautela y de la búsqueda de estar con quienes son nuestros aliados. Pero sin duda la tarea hacia adelante es difícil y muy compleja.
—Es decir, ¿le pareció prudente la reacción de Kast a la operación de Estados Unidos en Venezuela?
A mí me pareció prudente. Me pareció que, además, en el comunicado, a diferencia del comunicado de la Cancillería o del Gobierno, no solamente tocaba un punto, sino que los dos aspectos. Es decir, por un lado el tema del derecho internacional, pero por otro lado la alegría y el beneplácito de que por fin hay algo que es probablemente lo más importante que ha pasado en el tema del Gobierno de Venezuela. Este Gobierno ilegítimo que se fue construyendo a lo largo de estos años y que nunca antes se pudo hacer nada para poder controlarlo, y se abre una puerta de esperanza. No es una solución que la tengamos asegurada, pero se abre una puerta de esperanza importante que permite pensar en que es posible cambiar el régimen, cambiar las condiciones de los venezolanos y cambiar también lo que es la enorme migración de venezolanos que están hoy día en otros países.
Entonces, muchas cosas son importantes para Chile, porque Chile ha sido siempre un país que está con la democracia, que está con la libertad, que está con el progreso económico y que, adicionalmente a eso, está suscribiendo, sin duda, un impacto muy relevante de esta migración forzada que han tenido, que ha destruido la vida de tantos venezolanos.
—¿Y usted cree que Kast puede ser un homólogo a lo que es Milei en la región? Es decir, ¿cree que buscaría una cercanía más presente con el presidente Trump?
Me parece que vamos a tener un Gobierno que en un sentido va a tener coincidencias (con Milei), porque va a buscar cómo eliminar aquellas regulaciones que están de más o que han demostrado ser negativas; un impulso mucho más grande al crecimiento, al crecimiento del empleo, a la mejora de las remuneraciones. Recordemos que aquí ha habido muchas personas en el Gobierno actual que más bien creen en el decrecimiento, que tienen otros factores que los ven más importantes que el bienestar de las personas, y eso ha ido creando a lo largo no solamente del Gobierno del presidente Boric, sino que de un periodo mucho más largo, regulaciones que han ido deteniendo el ímpetu de Chile y nos tienen creciendo a una tasa tan baja que el ingreso per cápita no solo no crece, sino que está empezando a tener problemas y puede decrecer. Y, por lo tanto, las posibilidades de los jóvenes de poder progresar, de la gente de clase media de tener un empleo, de los pobres de salir de la pobreza, se van estancando.
Es evidente que hay numerosos indicadores que muestran que el bienestar de Chile ha dejado de mejorar y se ha estado deteniendo. Entonces, creo que tenemos un cambio muy relevante en la manera de pensar, en las medidas que vamos a ver impulsadas —no solamente porque hay un Gobierno distinto, porque también lo tuvimos en los dos Gobiernos del presidente Piñera—, pero hay un cambio en la población. La población tiene otro interés, quiere cambiar su realidad, quiere más seguridad, quiere más progreso. Son fuerzas políticas muy importantes que están moviendo a la clase política.
Y, por otro lado, creo que van a tener sí muchas diferencias en términos de lo que son las características personales, las características personales del presidente Milei y la situación que tiene que enfrentar son muy diferentes a las características personales del presidente Kast. Y también es muy diferente el grado del problema y del daño que ha tenido la economía argentina versus la de Chile.
—Ahora, ¿usted estaría dispuesto a participar en la futura administración? Y si no, ¿cómo piensa que debería ser el perfil del futuro canciller?
No, yo pienso que necesitamos que este tema tenga la mayor relevancia, y ojalá tengamos a las personas de más talento, capacidad y conocimiento del mundo para poder enfrentar este periodo difícil, complejo que tenemos hacia adelante, y espero que hayan personas con esas condiciones que si el presidente los llama estén disponibles para dedicarse al servicio público y trabajar por todos los chilenos, aunque signifique un costo en algunos casos personal, pero que puedan hacer un aporte que nos va a beneficiar a todos.
Yo creo que el presidente va a ser una muy buena elección en esa materia. Hay además mucha gente joven que conoció el servicio público en la época del presidente Piñera, que también es gente que estoy seguro que van a tener el interés de volver a algunos de los temas en los cuales estuvieron, a hacer un aporte del conocimiento que ya tienen, y espero que mucha otra gente se sume también.
—Usted no se ve en ese puesto.
El caso mío yo creo que es distinto, yo ya estuve en este cargo, estuve en otros cargos también, y creo que hay mucha gente que hoy día es muy adecuada para hacer esto, y como digo, es el presidente el que va a definir.
Situación del cobre y la economía chilena según Alfredo Moreno
—Ahora, usted actualmente es parte del directorio de Codelco. Desde ese puesto, con todo lo que hemos conversado y con el nuevo escenario internacional, ¿se pueden ver afectados los negocios del litio y el cobre?
A ver, el cobre y el litio son dos tremendos productos chilenos, son una parte muy importante de los ingresos de exportaciones de Chile y lo pueden ser mucho más hacia adelante. En este momento estamos en una coyuntura en que el precio del cobre está muy arriba, que ha crecido mucho los últimos días; una cosa análoga está sucediendo con el litio, que está en precios muy bajos; y esto puede significar ingresos muy importantes para Chile, así que es algo que nos preocupa enormemente que esta parte de nuestra economía funcione.
Esto es una viga maestra de la economía chilena y obviamente que, como lo comentábamos antes, la situación internacional puede afectar nuestro comercio, ya sea porque se nos impongan aranceles, ya sea porque las guerras comerciales entre países cambien las circunstancias de los que usan nuestros productos, lo que está pasando con los vehículos eléctricos, por ejemplo, lo que está pasando con la transición energética y el cuidado del medio ambiente. Bueno, son todos cambios que influyen enormemente en la demanda por nuestros productos. Se necesita que la logística para nuestra fruta, para nuestro cobre, para el litio, para todo, no tenga problema en ninguna parte del mundo y pueda moverse libremente y en forma eficiente y barata. Y bueno, todas esas cosas, evidentemente, hoy día tienen un grado de riesgo superior a las que teníamos antes.
—Finalmente, considerando este riesgo pero también la subida en el precio del cobre, ¿considera que el futuro Gobierno queda en un mejor escenario respecto al metal rojo?
O sea, si el precio del cobre se mantuviera en lo que está hoy día, por supuesto que es un escenario muy positivo, pero nadie puede asegurar que eso vaya a suceder. Hay muchos factores que empujan el precio hacia arriba, pero hay muchos que lo empujan hacia abajo también, así que cuál va a ser el precio equilibrio hacia adelante no lo sabemos hoy. Ha habido un aumento muy importante en las últimas semanas o meses y esperemos que eso se mantenga, si se mantiene, por supuesto que es un aporte inesperado muy relevante.
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