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Sábado 05 octubre de 2019 | Publicado a las 11:26 · Actualizado a las 13:26
Vendió todo y se fue "a dedo" por sudamérica: las aventuras de "El karateca mochilero"
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Vendi√≥ la mayor√≠a de sus pertenencias y todos sus muebles, arrend√≥ su departamento y se fue con una mochila y una carpa hacia la carretera. Actualmente, Jorge Urrea se encuentra en Bolivia tras haber recorrido la patagonia chilena y argentina, para luego cruzar el r√≠o de la plata hacia Uruguay, avanzar hacia las playas brasile√Īas y luego adentrarse nuevamente en el continente hacia Paraguay y el altiplano boliviano.

Toda una traves√≠a que Jorge, trabajador social y artista marcial conocido tambi√©n como el “El karateca mochilero”, inici√≥ en diciembre de 2018 y que est√° planificada para durar 12 meses. A su regreso, piensa ocupar todo lo aprendido para establecerse como coach y ayudar a otras personas a superar sus propios l√≠mites personales.

“Quiero que la gente rompa sus barreras, que la mayor√≠a son mentales, que tengan una mejor calidad de vida, etc. Para eso yo mismo tengo que mejorar y pegarme un salto evolutivo considerable”, explica a BioBioChile.

El viaje lo ha hecho con el m√≠nimo de recursos, buscando ayuda en el camino, trabajos y auspiciadores, a√ļn sin √©xito en esto √ļltimo pese a sus intentos, y clarifica que aunque puso su departamento en arriendo, a√ļn sigue pag√°ndolo, por lo que s√≥lo percibe un m√°ximo de $10.000 mensual desde esta fuente.

Todo lo que estaba dentro (muebles, alfombras, hervidor, horno, y hasta el √°rbol de navidad) los vendi√≥, mientras que otras cosas las regal√≥ y unas cuantas las dej√≥ con sus padres. “Qued√≥ igual que como yo lo tom√©, sin nada. Guard√© algo de ropa, armas de karate que no voy a vender nunca, y cosas como accesorios de cocina que no son muy vendibles”.

Mapa aproximado de la travesía, en Google Earth.
Mapa de la travesía trazado en Google Earth. Es aproximado, debido a las limitaciones del programa.

El primer paso

Entonces, parti√≥: “Cerr√© la puerta de mi departamento el 5 de diciembre‚Ķ con eco. Fue muy loco, porque fue de la misma forma en que yo llegu√©. Vac√≠o, por supuesto. Entregu√© las llaves a la gente que estaba abajo, y me fui”.

Tras pasar unos días donde sus padres y en el dojo (escuela de artes marciales, en este caso Karate) donde entrena, preparándose para la aventura, salió el 18 de diciembre en dirección hacia Collao, comenzó a caminar y a llamar la atención de los conductores.

Pronto se encontr√≥ en Valdivia y avanz√≥ hasta Puerto Varas, donde se qued√≥ donde la “T√≠a Suzi” un “refugio de mochileros”. De ah√≠ parti√≥ hacia Cocham√≥, Puerto Montt, avanz√≥ hacia el objetivo final en territorio nacional: la Carretera Austral.

“Yo pas√© la navidad en Cocham√≥, arriba de la monta√Īa. Fue genial eso, porque hab√≠a muy poca gente, y los que hab√≠amos est√°bamos en la misma sinton√≠a. Da lo mismo la navidad por la fecha, el tema es compartir y disfrutar”, expres√≥. Despu√©s avanz√≥ hacia Puelche, puelo y finalmente “Hornopir√©n donde hay un lugar muy lindo llamado R√≠o Blanco. Hermoso, el agua era celeste, una cosa de locos”, relata.

Sigui√≥ avanzando y termin√≥ trabajando como voluntario en un hotel en Chait√©n: “Estaba todo mojado, dorm√≠ mojado, incluso se me pas√≥ la carpa as√≠ que busqu√© refugio. Alguien me llev√≥ en la ruta y result√≥ que trabajaba en un hotel. Coonvers√© con √©l y luego con el gerente hasta que me dejaron ah√≠ trabajando unos d√≠as”.

Pasó también por Coyhaique, Villa Castillo, Puerto Río Tranquilo, el Parque Queulat, e incluso aprovechó de arrendar una bicicleta y subir el volcán Chaitén, para luego bajar a Cochamó y hacia Coyhaique, donde se encontró con un muy mal tiempo.

En Puerto R√≠o conoci√≥ las Cavernas de Marmol. “Me qued√© por la gente, pensaba quedarme 2 semanas pero pas√© m√°s de un mes, porque me encant√≥”, narra.

La vida junto a la ruta

Normalmente, Jorge duerme en su carpa. “Me despierto a las 6 o 7 de la ma√Īana, ordeno r√°pidamente las cosas para hacer dedo en la ruta, o si estoy en una estaci√≥n de servicio trato de conversar con camioneros para que me lleven, dependiendo del tramo que quiera hacer”.

“Como camino bastante, eso tambi√©n es parte de mi entrenamiento. Yo muchas veces escojo caminar, y que la gente me lleve en la ruta. As√≠ mi cerebro, mi mente, se mueve aunque sea a baja velocidad, y por mientras aprovecho de entrenar”, explica.

En ocasiones también se detiene para entrenar junto a la ruta, haciendo formas, flexiones, trabajo físico y técnicas de bloqueo y desplazamiento. Sin embargo, es más habitual entrenar en los lugares donde se queda a descansar.

Las comidas, idealmente, son tres veces al d√≠a. Pero esto no siempre se cumple. “Cuando estoy en la ruta y no tengo claridad de cuando me van a llevar porque son tramos a veces m√°s largos, a veces como una vez al d√≠a solamente. Pero lo que no me puede faltar es el agua”.

Primera frontera

El cruce hacia Argentina lo hizo desde Chile Chico, que tiene frontera con el pueblo Los Antiguos, donde pudo participar del Festival de la Cereza. “Justo llegu√© para eso as√≠ que com√≠ mucha cereza, escuchaba bandas, estuvo todo bien divertido”, relata.

Ah√≠, cerca de la frontera, se vacun√≥ contra el t√©tano y se puso la primera inyecci√≥n contra la hepatitis, “pero despu√©s no me puse el resto as√≠ que vali√≥ nada”, se r√≠e.

Pas√≥ por Perito Moreno, al Portal La Asenci√≥n, a una reserva nacional argentina gratuita, y ascendi√≥. “Ah√≠ para llegar a la cima, a la meseta, tienes que caminar como 2 d√≠as, y yo llegu√©. Ah√≠ conviv√≠ con varios argentinos, fue genial”.

Buenos Aires, Argentina | Jorge Urrea
Buenos Aires, Argentina | Jorge Urrea

El camino, obviamente, no estuvo libre de obstáculos y cambios de planes. Un brote de Hanta Virus en los sectores cercanos a El Bolsón y Bariloche por los que iba a ir le instó a cambiar su idea de irse por el interior, y debió avanzar hasta la costa.

Toc√≥ el Atl√°ntico en Comodoro Rivadavia y avanz√≥ por la costa hacia el norte. Antes, pas√≥ dos noches en Rada Tilly, que recuerda con cari√Īo: “Me gust√≥ mucho porque fue una de las mejores playas. Fue la primera vez que yo acamp√© en una playa a la intemperie, sin carpa. El clima era muy agradable, el lugar era muy seguro, la gente hac√≠a mucho deporte, era un paisaje”, rememora, destacando tambi√©n que se le hizo caro el lugar.

De ah√≠ subi√≥ por Mar del Plata y luego hacia Buenos Aires, donde “hice amigos entra√Īables, e incluso se gest√≥ una posible oferta laboral”, cuenta. Desde ah√≠ subi√≥ en bus hasta Zarate, siguiendo el consejo de mochilenos argentinos, y cruz√≥ hacia Uruguay nuevamente “a dedo”.

A uno y otro lado del río de la plata

Jorge cuenta como curiosidad que uruguayos y argentinos se ‘pelean’ por la propiedad intelectual del mate y el dulce de leche. “El uruguayo puede ser un poquito m√°s humilde, pero son bastante similares”, acota desde su experiencia, agregando que el caracter√≠stico “ch” al hablar es menos notorio en los uruguayos.

Ingres√≥ a Uruguay por Fray Bentos, fue al sur hacia Dolores y lleg√≥ hasta Colonia Sacramento. “Es una ciudad que te proyecta al a√Īo 1.600 porque ves castillos, construcciones de ese estilo”, describe, acotando que su casco hist√≥rico es Patrimonio de la Humanidad (como el barrio hist√≥rico de Valpara√≠so).

Sacramento, Uruguay | Jorge Urrea
Sacramento, Uruguay | Jorge Urrea

De ah√≠ avanz√≥ hacia Montevideo, donde “segu√≠ el viaje con una chica de B√©lgica, que nos hicimos muy amigos y seguimos mochileando juntos. Fue la primera y √ļnica vez que he tenido compa√Ī√≠a mochileando”.

Avanzó hacia Rocha, Punta del Este, y después hacia las bellas plaays de Chuy, en el límite con Brasil.

En la salud y en la enfermedad

Un tema delicado a considerar cuando se tiene pensado cruzar tantos ecosistemas distintos con poco dinero, viviendo a la interperie y con pocas comodidades, son las enfermedades que uno se pueda encontrar. Especialmente cruzando países, algunos de los cuales tienen exigencias especiales para los turistas, como vacunas necesarias contra ciertos males.

En su camino, Jorge ha pasado por varios resfríos así que toma mucha vitamina C, entrena mucho y toma agua siempre que puede.

Con todo, la experiencia le ha dado la oportunidad de ver su cuerpo enfrentarse a serios desaf√≠os. “Muchas veces me pasa que como estoy en modo sobrevivencia, como cuando me ha tocado estar resfriado en la ruta, increiblemente el cuerpo responde y no te deja enfermarte m√°s. Es muy raro. Claro que, cuando llegas a un lugar tranquilo y sin estr√©s te baja todo y te vas al carajo”.

Antes de salir de Chile intentó vacunarse contra la Fiebre Amarilla, pero se encontró con que la inyección era muy escasa. Por ello fue que terminó recibiéndola en Argentina, donde le salió de forma grátis y rápida.

Tambi√©n encontr√≥ archienemigos, principalmente en Brasil y Paraguay: “Bichos gigantes que parecen de Jurassic Park”, que junto al clima y el desgaste son lo que m√°s complica su viaje.

El dedo más difícil

“Brasil me recibi√≥ bastante duro; en general la gente no te suele alzar en la carretera. Es m√°s f√°cil llegar a una estaci√≥n de servicio y a veces incluso ah√≠ puede ser dif√≠cil”, explica Jorge, agregando que “el brasile√Īo es muy gentil pero tiene mucho miedo”.

Por todos estos factores, pas√≥ m√°s de 2 d√≠as en la carretera tratando de recorrer 45 kil√≥metros, relata. Finalmente, hizo todo ese recorrido a pie. “Llegu√© casi muri√©ndome de hambre y tiritando de sed, muy mal. No exagero”.

Termin√≥ siendo llevado desde R√≠o Grande, donde se qued√≥ con un amigo, hasta Pelotas por un grupo de chilenos. En dicha ciudad pas√≥ unas 3 semanas. De ah√≠ avanz√≥ hacia Puerto Alegre y se fue a una ciudad alemana WestF√°lia, lo que se le hizo “muy loco, me cost√≥ bastante llegar porque nadie la conoc√≠a”.

Ahí dio clases en una secundaria, hablando del mochileo y de la vida.

Y como no pod√≠a pasar por Brasil sin visitar las playas, pas√≥ por las de Torres, Santa Catarina, entre otras, acampando en unas 5 de ellas antes de avanzar hacia Paran√°, en Foz de Iguaz√ļ.

Arsenal

A todos estos problemas se suma la barrera idiom√°tica: “Me hac√≠a entender con espa√Īol habl√°ndolo lento y claro. Ah√≠ en general entienden”, debido a las ra√≠ces comunes con el portugu√©s. Para sortear esta frontera pidi√≥ a quienes conoc√≠a que le ense√Īen frases sueltas “de a poco, hasta que me hago de un arsenal de oraciones”.

De esta forma, aprendi√≥ que “eu preciso carona” le pod√≠a abrir las puertas a los veh√≠culos de las personas que se iba encontrando.

Habiendo hecho un recorrido de miles de kil√≥metros por latinoam√©rica, siendo llevado por incontables conductores, extra√Īos, cuyas buenas intenciones no siempre est√°n bien garantizadas, se hace evidente otro obst√°culo que el mochilero karateca debe sortear: la seguridad.

Por su entrenamiento, cuenta con un temple y un arsenal de movimientos y aprendizajes que le pueden servir en situaciones extremas, pero no es a prueba de balas. Entonces, ¬Ņc√≥mo se asegura de que llegar√° vivo a su siguiente destino?.

Para Jorge, en parte es cosa de instinto, “netamente algo visceral”, estando atento a sus propias sospechas, evaluando “si esta persona me despierta confianza”.

“Hab√≠a personas en Chile que me dec√≠an que ten√≠a que desconfiar de todos, porque realmente es peligroso”, relata. Sin embargo, debi√≥ alejarse de este tipo de pensamiento o sab√≠a que no llegar√≠a a ning√ļn lado: “Si yo desconf√≠o de todos, me muero, as√≠ de sencillo. Me morir√≠a en la ruta porque nadie me llevar√≠a. Si alguien me llevara, yo estar√≠a desconfiando, no me subir√≠a, preguntar√≠a muchas cosas, me terminar√≠a matando solo de alguna forma”, explica.

“Ac√° el factor confianza es fundamental, y especialmente la confianza en m√≠ mismo, en mi radar, en mis capacidades f√≠sicas y mentales, emocionales, espirituales, todo. Entonces yo me pongo en ese plano, y conf√≠o, y cuando algo no me huele bien, me voy de ah√≠”, explica. “Me ha pasado, pocas veces, pero me ha pasado. Todo bien, buena onda, pero yo no me quedo ah√≠, no me subo a ese auto. Zafo de forma bien diplom√°tica”.

Idiomas mezclados

Tras salir de Brasil, pas√≥ casi un mes y medio en Paraguay, donde se encontr√≥ un escenario muy distinto al brasile√Īo, siendo mucho m√°s f√°cil que los extra√Īos le dejaran subirse a sus veh√≠culos.

“No viene mucho viajero ac√°, y ellos tampoco tienen la costumbre de salir con la mochila como hacemos en otros pa√≠ses, y eso llama la atenci√≥n”, detalla Jorge, antes de indicar la segunda barrera idiom√°tica que debi√≥ romper: “La primera lengua ac√° es el guaran√≠. M√°s del 85% de la poblaci√≥n la habla”.

Aqu√≠ se encontr√≥ con el “yopar√°”, un lenguaje que mezcla el guaran√≠ con el espa√Īol.

Cerro Tres Kand√ļ, Paraguay | Jorge Urrea
Cerro Tres Kand√ļ, Paraguay | Jorge Urrea

A Paraguay entr√≥ por la ajetreada Ciudad del Este, donde debi√≥ ir forzozamente para renovar su celular luego de que el suyo se quemara en Brasil. Despu√©s avanz√≥ hacia Coronel Oviedo, por el Cerro Le√≥n, por Villarrica, y otros lugares con nombres en guaran√≠. Sigui√≥ hacia el Cerro Tres Kand√ļ en General Garay, que es “el m√°s alto de Paraguay: son 850 metros. De ah√≠ a Asunci√≥n, a Capiat√°, Aregu√°, Piedras lisas, y luego hacia Luque, donde est√° la Conmebol”.

Sigui√≥ hasta Santa Rosa, cerca de Concepci√≥n, para luego avanzar hacia el R√≠o Paraguay al oeste, a la ciudad San Pedro del Ycuamandiy√ļ, y Asunci√≥n para hacerse una endodoncia que no ten√≠a planificada, pero que por fortuna le sali√≥ gratuita.

En la capital se qued√≥ viviendo con un japon√©s por una semana. Result√≥ que su nuevo amigo tambi√©n era karateca, por lo que adaptaron el peque√Īo cuarto en que dorm√≠an para poder entrenar en √©l, como si fuera un dojo improvisado.

Veían videos y analizaban técnicas, aprendiendo el uno del otro, por las diferencias en estilo y en trasfondo que ambos tenían en su propio entrenamiento.

En Paraguay también hizo su debut televisivo y radial, experiencias que repetiría en Bolivia.

Esclavitud actualizada

Para salir de Paraguay y cruzar a Bolivia debi√≥ cruzar lo que es conocido localmente como el “Infierno verde”. Kil√≥metros y kil√≥metros de selva tropical, caminando al borde de una carretera por la que muy pocos autos pasaban.

Todo esto, rodeado por los mosquitos de Jurassic Park.

Salar de Uyuni | Jorge Urrea
Salar de Uyuni | Jorge Urrea

Ingres√≥ a Bolivia por El Chaco, pasando por Villa Montes, Tarija, Tupiza, Uyuni, y Potos√≥. En esta ciudad minera, conocida por ser donde antiguamente se fabricaban monedas en la zona y por haber sido la localidad m√°s poblada del mundo conocido cuando las tierras estaban bajo el mando de la Corona Espa√Īola, se encontr√≥ con algo que le marc√≥: “es como que todav√≠a hubiera esclavitud, pero actualizada. Es muy fuerte”.

Despu√©s sigui√≥ hacia Sucre y se subi√≥ a un cami√≥n sobre el cual pas√≥ 17 horas seguidas hasta llegar a Santa Cruz. “El chofer iba comiendo coca as√≠ que pod√≠a rendir muchas horas sin que le diera sue√Īo”, explica.

El retorno

Tiene estipulado su regreso para diciembre de este a√Īo, y ya sabe qu√© quiere hacer al volver: “Yo no emprend√≠ este viaje s√≥lo por la aventura. Mi objetivo es capacitarme en la ruta como futuro coach desde la pr√°ctica, antes de los estudios”.

En este sentido, explica, “se dice que un cintur√≥n negro es un cintur√≥n blanco que nunca desisti√≥: en ese sentido me lo tomo. Yo soy un cintur√≥n blanco en permanente aprendizaje, no puedo renunciar porque si yo renuncio caminando en la ruta, solo, en lugares medio inh√≥spitos y des√©rticos, existe la posibilidad de morir. As√≠ me lo met√≠ yo en la cabeza. Si yo renuncio, muero”

“Ah√≠ es donde toda mi ense√Īanza de m√°s de 20 a√Īos entra en juego, y doy la vida caminando cuando es necesario. Despu√©s cuando hago karate y, por ejemplo, estoy cansado o me toca un rival muy fuerte, pienso en esto y realmente, la vida, la ruta, la parte salvaje, es mucho m√°s fuerte que esto”.

Con todo, sabe que lo que hace es arriesgado y que puede ser visto incluso de forma extravagante: “Yo lo veo de afuera y pienso ‘este tipo es un loco”

Jorge Urrea sigue buscando llegar a acuerdo con auspiciadores para poder completar su traves√≠a. Por muy buena calidad que tengan, las carpas y sacos se rompen, las zapatillas se gastan, y hasta ahora se ha ganado la vida con distintos trabajos. Si est√°s interesado en acompa√Īarle, puedes conocer m√°s detalles en su cuenta de Instagram.

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