Nacional
Lunes 05 marzo de 2018 | Publicado a las 17:25
Cuando un hombre encuentra a su mujer fant√°stica: la vida de Carlos y su novia trans
Publicado por: Yerko Roa
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Cuando Carlos mira a Lorena no ve el cuerpo de hombre que una vez tuvo. Ni ve a una trabajadora del comercio sexual que durante casi cinco a√Īos se emple√≥ en Santiago tras abandonar su natal Bolivia. Lo que Carlos ve es a su ardillita, de paletas y cachetes grandes, la persona con la que todas las noches, cuando se va a dormir, se despide de √©l con un beso y un buenas noches.

Llevan m√°s de un a√Īo juntos, viviendo en Hualp√©n, en Concepci√≥n, donde √©l la invit√≥ para que lo acompa√Īara y dejar atr√°s la prostituci√≥n en Santiago.

Como en la pel√≠cula Una mujer fant√°stica, en la que Marina y Orlando est√°n juntos a pesar de lo que piensa el resto, Lorena, de 23 a√Īos, y Carlos, de 46, pasean por Lenga, Yumbel, Talcahuano y Lirqu√©n, siempre de la mano, sin importarles lo que digan en voz baja.

“Lo trans se me olvid√≥, es mi mujer nom√°s”, asegura Carlos. Est√°n enamorados, eso no lo ocultan.

La historia de Lorena

El d√≠a que naci√≥ Lorena en Santa Cruz de la Sierra sus padres por fin tuvieron a su hijo. El var√≥n que despu√©s de cinco mujeres llegaba a la familia. Ser√≠a el √ļltimo, el concho.

Pero ten√≠a un secreto. “Desde que tengo uso de raz√≥n a m√≠ siempre me han gustado los hombres. A m√≠ nunca me han llamado la atenci√≥n las mujeres. Nunca, nunca, nunca. S√≠ ten√≠a una admiraci√≥n, pero de c√≥mo se vest√≠an, c√≥mo eran”, cuenta ella.

En ese tiempo, en que Lorena todav√≠a no era Lorena, ella s√≥lo pod√≠a liberar su identidad cuando sus padres y sus hermanas sal√≠an. Tomaba las ropas de sus hermanas, un poquito de r√≠mel en las pesta√Īas, otro poquito de maquillaje y a la disco.

Su familia conservadora no iba a aceptar eso, ella lo sab√≠a. “Mi familia igual sospechaba, porque hab√≠a los rumores de los vecinos que me hab√≠an visto en una discoteque gay, que me han visto por aqu√≠ o por all√°. Que yo era medio afeminado”, recuerda.

Lleg√≥ a Iquique apenas termin√≥ la escuela. Ah√≠ trabaj√≥ en diversos oficios, como en un cybercaf√© y en una peluquer√≠a. En la √ļltima tuvo contacto con una compa√Īera que ya trabajaba en el comercio sexual, quien la persuadi√≥ para que se fueran a Santiago a ejercer ese oficio, pues hab√≠a mejores oportunidades.

En la capital, trabajando por la noche, comenzó su transformación.

El hombre que le cambió la vida

Carlos ha pasado su vida en la zona de Concepci√≥n. El menor de dos hermanos, vivi√≥ en la poblaci√≥n Higueras de Talcahuano cuando ni√Īo y estudi√≥ en el colegio Salesianos y despu√©s en la Universidad del B√≠o B√≠o, donde se recibi√≥ de t√©cnico en Electr√≥nica. Quiso sacar su t√≠tulo de ingeniero en la disciplina, pero le falt√≥ el dinero para estudiar.

Producto de una relaci√≥n previa tuvo una hija, que hoy tiene 18 a√Īos, con quien no habla demasiado por la mala relaci√≥n con su madre, confiesa. Aparte de eso no hay mucho m√°s que destacar, excepto por una mujer con la que convivi√≥ por dos o tres a√Īos, quien era de Talca. Hasta que conoci√≥ a Lorena.

La historia va as√≠: Carlos hab√≠a contratado a una conocida de Lorena en una oportunidad, por lo que ten√≠an a esa persona de amiga en com√ļn en Facebook. Ella vio una foto de √©l en Brasil vistiendo la camiseta de Colo-Colo y le dej√≥ un comentario en la red social: “Yo le dije que a m√≠ me gustaba el Colo, entonces √©l enganch√≥”, relata ella.

Carlos asegura que no se demor√≥ en agregarla a su red: “Nos contactamos, nos quedamos de juntar en Valdivia el a√Īo pasado, por la noche valdiviana, pero ella se lo perdi√≥”.

Ella no quiso viajar porque la amiga en com√ļn no le hab√≠a comentado cosas buenas de √©l, puras mentiras por lo que supo despu√©s. Sin embargo, √©l no se rindi√≥. Viaj√≥ a Santiago y la contrat√≥. Tres noches juntos, fueron tres d√≠as como pareja. En uno de ellos tomaron un tour por el Estadio Monumental.

√Čl la invit√≥ a vivir juntos en Hualp√©n, pero ella dudaba. No obstante, tras un par de meses de conversaciones telef√≥nicas se convenci√≥ y decidi√≥ a viajar al sur. La relaci√≥n iba bien, llevaban cerca de tres meses, hasta que lleg√≥ el S√°bado Santo pasado.

Carlos recuerda: “Yo el viernes estaba normal. En la noche me ca√≠, me desvanec√≠ en el ba√Īo, pero me levant√©. Ella pesc√≥ el celular m√≠o, busc√≥ a mi hermano, lo llam√≥ y me llevaron a la cl√≠nica. Ah√≠ estaba descompensado: presi√≥n y glicemia. Despu√©s descubrieron que ten√≠a c√°lculos vesiculares. No me abandon√≥ ning√ļn d√≠a. Cuando despert√© la vi al lado a ella llorando. Y pens√©: esta persona es especial”.

Los cercanos

El hermano de Carlos nunca ha dicho nada sobre que Lorena es trans. “Lo conozco. Yo s√© que mi hermano sabe, que se haga el el leso es otra cosa”, asegura √©l.

A ella no le gusta que Carlos le mande fotos a su hermano cuando van de vacaciones, porque todav√≠a teme que en realidad √©l no sepa y que se d√© cuenta. En una ocasi√≥n Carlos se emocion√≥ cuando √©l le contest√≥ por WhatsApp algo como: “Qu√© bonito, merecidas vacaciones. Saludos a Lorena”.

Con sus t√≠as la situaci√≥n es similar. √Čl cree que saben, pero no le dicen nada. Simplemente preguntan c√≥mo ha estado ella.

Diferente es el caso de un compa√Īero de trabajo que √©l considera homof√≥bico y que no tolera a los homosexuales. Sin embargo, ha sido muy comprensivo, seg√ļn Carlos, con su relaci√≥n con Lorena. “√Čl dice que no (importa), si es tu pareja, que te apoya, te apa√Īa, te da comida, te hace el almuerzo rico… me dice: Me da envidia, yo quiero una mujer como ella”, asegura √©l.

Carlos tiene unos amigos due√Īos de una empresa de tours, por lo que viajan mucho con el mismo grupo. En cierta oportunidad fueron junto a Lorena a la fiesta costumbrista de Portezuelo. Una amiga de ellos -de m√°s de sesenta a√Īos- estaba muy emocionada de viajar con Lorena, ya que ella era muy cercana a Carlos. Lo trataba como un hijo, por lo que andaba anunciando que Lorena era su nuera.

Esa misma noche √©l se acerc√≥ a su amiga, algo cohibido, pero quer√≠a hablar con ella: “Yo le dije: ‘As√≠ como dijiste que es tu nuera, ¬Ņt√ļ sabes lo de ella?’. Ella me dijo: ‘¬ŅQu√© cosa? Que es transexual. Ya lo sab√≠a’, me respondi√≥”.

De ah√≠ fue conversando con otros acompa√Īantes y ya todos se hab√≠an dado cuenta y nadie se hac√≠a problemas.

Caminando juntos

Van por la calle y no los vencen los cuchicheos. √Čl es de 46 y ella de 23, √©l mide un metro sesenta y ocho cent√≠metros, ella un metro setetenta y cinco. Pasean por Concepci√≥n o Puerto Montt. √Čl de pelo entrecano, con barba y con lentes. Ella “cachetona”, de dientes grandes, morena, boliviana y tambi√©n de lentes. Siempre van juntos de la mano.

A veces √©l se molesta porque escucha cosas sobre ella. Les pas√≥ en una botiller√≠a de su barrio en una ocasi√≥n, que alguien sali√≥ con un “es maric√≥n”. Encar√≥ a esa persona, pero no estuvo solo porque tambi√©n la due√Īa del local -que los conoc√≠a- lo apoy√≥.

Carlos es militante comunista; de hecho es encargado de comunicaciones de la comisi√≥n regional del partido. √Čl asegura que en su partido son abiertos de mente, aunque ocurri√≥ un hecho aislado en la Fiesta de los abrazos de Coronel, con una pelea.

“Una se√Īora tir√≥ una talla de que yo era maric√≥n, entonces otro compa√Īero se levant√≥ y le respondi√≥: ‘A qui√©n le dijiste maric√≥n’. Y empez√≥ ah√≠. Se par√≥ √©l, se par√≥ el otro, se empezaron a decir las cosas. Yo sentada, me re√≠a sola c√≥mo peleaban. Y algunos dec√≠an: No peleen en medio de la se√Īorita (se r√≠e). Para m√≠ fue un chiste, sin asunto la pelea. Pero como andaban con copas. A m√≠ no me afecta porque como yo he trabajado en la calle y ah√≠ he recibido insultos, discriminaci√≥n”, relata Lorena.

Pero son incidentes que no suelen ocurrir. Lo m√°s grave seg√ļn ella es el tema de la discriminaci√≥n laboral. Le ha costado encontrar trabajo y durante el a√Īo pasado un local de comida la discrimin√≥, pues la iban a contratar hasta que le pidieron el carn√© y se dieron cuenta de que era trans.

Actualmente se desempe√Īa en un pub por las noches, hasta cerca de las cinco de la ma√Īana, viernes y s√°bados. A sus jefes no les importa que sea trans y sus compa√Īeros de trabajo no sab√≠an hasta que un amigo de su pareja la delat√≥.

“Los clientes no saben que soy trans. He tenido experiencias de d√≠a y de noche, que no se han dado cuenta, hasta que meten mano (se r√≠e). No se dan cuenta, se ponen a bailar conmigo, se toman su copete, me invitan, tiran la talla”, manifiesta ella.

El futuro

Como pareja se proyectan. En poco tiempo más se vendría una hermana de ella a vivir en su departamento con su hija, ya que tienen una habitación de visitas. Ella está algo nerviosa, porque pese a que sus hermanas y su mamá ya han visto fotos y han hablado con ella después de su transformación, cree que es diferente que la conozcan en persona.

Al √ļnico que no le ha dicho es su pap√°, que se encuentra preso en Bolivia, aunque se comunican por medios ilegales. “Para √©l va a ser un golpe fuerte, creo, porque yo era el √ļnico var√≥n de la familia. No quiero ser otro problema para mi pap√°. Entonces prefiero que si se entera, que se entere, pero yo no me animo a decirle”, expresa ella.

Tienen pensado ir a visitar a su familia, aunque están preocupados porque Lorena nunca regularizó sus papeles.

Ellos ya han viajado a Puerto Montt y Chiloé y quieren seguir explorando otros lugares.

Adem√°s, ella aprendi√≥ a cocinar en Chile y ya que trabaja en el pub espor√°dicamente, el resto del tiempo hace las funciones de due√Īa de casa. Con sus habilidades, creen que podr√≠an abrir a futuro un negocio de comida.

Ellos afirman que ya están en una etapa de madurez en su relación, en la que quieren seguir viajando, recorriendo ciudades, conociendo juntos otros lugares. Tal vez con menos cuchicheos que antes.

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