VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Líbano prohíbe las acciones militares de Hezbolá y exige su desarme tras ataques que provocaron contraataque israelí con 31 muertos. Primer Ministro, Nawaf Salam, limita al grupo chiita a lo político y llama a entregar armas. Declara ilegales las actividades de Hezbolá y pide a fuerzas de seguridad prevenir ataques. Refuerza compromiso con cese de hostilidades y negociaciones, instando a sus aliados a detener ataques israelíes.

El Líbano informó este lunes que prohibirá toda acción militar de Hezbolá, restringiéndolo a la esfera política. A su vez, obligará al grupo chiita a entregar todas sus armas.

Nawaf Salam, primer ministro libanés, aseguró que forzará a la agrupación al desarme luego que los ataques del grupo paramilitar musulmán contra Israel provocaran un contraataque contra el Líbano, dejando 31 muertos y 149 heridos.

“Anunciamos la prohibición de las actividades militares de Hezbolá y restringimos su papel a la esfera política”, dijo en una rueda de prensa, según recoge Al Jazeera.

“Declaramos nuestro rechazo a cualquier operación militar o de seguridad lanzada desde territorio libanés al margen de las instituciones legítimas”, agregó.

Salam remarcó que todas las actividades de Hezbolá son “ilegales” e instó a las fuerzas de seguridad a prevenir cualquier ataque proveniente del Líbano.

“Declaramos nuestro compromiso con el cese de las hostilidades y la reanudación de las negociaciones”, añadió.

“Vamos a obligarles a entregar sus armas al Gobierno libanés y a limitar su trabajo en el ámbito político a los marcos constitucionales”, manifestó.

En tanto, el primer ministro enfatizó que las decisiones sobre “la guerra y la paz” recaen exclusivamente sobre el Estado libanés, llamando a los aliados del Líbano a que ayuden a detener los ataques israelíes de forma permanente.

Por su parte, Salam condenó el ataque lanzado esta madrugada por Hezbolá contra unas instalaciones militares en el norte de Israel como respuesta al asesinato del máximo líder iraní, Ali Jameneí.

La ofensiva desató una respuesta de las fuerzas israelíes, las que bombardearon el sur del Líbano, el oriental Valle de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut conocidos como el Dahye.

Las acciones israelíes desataron una fuerte ola de desplazamientos desde las regiones afectadas.