Una coalición que apuesta por “el cambio” está a punto de expulsar del poder a Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ejercido el cargo en Israel y el único que se ha sentado en el banquillo de los acusados sin dejar su puesto.

Si el parlamento da luz verde al proyecto de gobierno del líder de la oposición Yair Lapid ¿qué le espera a Benjamin Netanyahu en el ámbito judicial?

En Israel, el Primer ministro no tiene ninguna inmunidad judicial, pero no se ve obligado a dimitir o a retirarse en caso de ser sometido a juicio.

Por esa razón, el dirigente de 71 años, debe comparecer desde mayo de 2020 a su juicio por corrupción, fraude y abuso de confianza, en varios casos, mientras prosigue sus actividades de jefe de gobierno.

Netanyahu está acusado de haber recibido regalos (champán, joyas, cigarros) de ricas personalidades, de haber intentado garantizarse una cobertura favorable del mayor diario de pago israelí, el Yediot Aharonot, o de haber favorecido a un magnate de las telecomunicaciones con un objetivo similar.

Para eludir este proceso, Netanyahu trató de obtener una inmunidad judicial, al intentar -en vano- con sus aliados lograr una mayoría en el Parlamento, y presionar para que se adoptara una ley que lo protegiera como primer ministro.

“Durante dos años, la cuestión fue saber si Netanyahu iba a cambiar la ley fundamental de Israel para impedir el proceso” recuerda Amir Fuchs, constitucionalista en el Israel Democracy Institute. Si deja de ser primer ministro “ya no tendrá más el poder”.

Inversamente, varios de sus opositores amenazaron en el pasado intentar adoptar una ley que impidiera a cualquier persona inculpada de ocupar el cargo de jefe de gobierno. Era una manera de impedir al jefe del Likud que se volviera a presentar a las elecciones

En lo referente a la pena, Benjamin Netanyahu puede ser condenado hasta a 10 años de prisión en firme por corrupción, y a tres años por fraude y abuso de confianza.

El dirigente clama por su inocencia y excluyó públicamente aceptar un “plea bargain” – una “negociación de la pena” – a cambio de un reconocimiento de culpabilidad, algo frecuente en Israel.

Que siga siendo o no primer ministro, el proceso a Netanyahu ante el tribunal de distrito de Jerusalén podría durar años. En caso de condena, Netanyahu podría apelar ante la Corte Suprema, la mayor jurisdicción de Israel.