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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Parlamento de Hungría designó a András Baka como presidente del país, marcando el fin de la era ultranacionalista de Viktor Orbán. Baka, respaldado por el partido de Gobierno, el Tisza, obtuvo el apoyo de 140 diputados. El jurista de 73 años, destituido en 2011 por oponerse a ataques a la independencia judicial, asumirá el cargo el 19 de agosto.

Este martes el Parlamento de Hungría nombró como presidente del país a András Baka, concluyendo así la transición comenzada por el primer ministro, Peter Magyar, para poner fin a la influencia del ultranacionalista Viktor Orbán en los estamentos del Estado.

Tal como detalla Associated Press, Baka contó con el apoyo de los 140 diputados del partido de Gobierno, el Tisza, de un total de 199 diputados. A su vez, seis legisladores del ultraderechista Nuestra Patria votaron en contra de su nombramiento mientras que no hubo abstenciones.

El jurista, de 73 años, tomará posesión en el octavo día desde la votación, es decir, el próximo miércoles 19 de agosto.

Baka había sido destituido en 2011 como presidente del Tribunal Supremo tras oponerse a los ataques a la independencia de la justicia del entonces primer ministro Orbán.

El presidente electo de Hungría, Andras Baka, durante una sesión plenaria extraordinaria del Parlamento en Budapest
El presidente electo de Hungría, Andras Baka, durante una sesión plenaria extraordinaria del Parlamento en Budapest | EFE

En su primer discurso ante el Parlamento, el nuevo presidente húngaro arremetió contra el desempeño de los cuatro gobiernos consecutivos de Orbán.

En ese sentido, aseveró que uno de los mayores desafíos que enfrenta el país es “la profunda polarización social y política” durante los 16 años del exlíder húngaro.

A su vez, defendió la independencia de su cargo, señalando que en los últimos años el partido gubernamental, refiriéndose a Fidesz, “logró hacerse con el control del Estado y de sus instituciones”.

“El Estado no cumplía ni siquiera con una de las exigencias mínimas de un Estado de derecho democrático”, aseveró.

“No garantizaba una verdadera separación de poderes ni el sistema de pesos y contrapesos. Es nuestra responsabilidad evitar que esto vuelva a ocurrir”, agregó.

Baka dijo ante los diputados que el presidente “no puede considerarse a sí mismo como un brazo ejecutor del Gobierno”.

“Tampoco puede permanecer indiferente cuando están en juego cuestiones fundamentales del funcionamiento constitucional”, manifestó.

Si bien el cargo de presidente en Hungría es mayoritariamente protocolar, tiene la facultad de devolver proyectos de ley a los legisladores o enviarlos al Tribunal Constitucional para su revisión.