El ataque de un inmigrante sudanés con un cuchillo contra otra persona en Belfast (Irlanda del Norte), a quien habría intentado decapitar, ha generado caos y una ola de protestas antiinmigrantes en las principales ciudades de Reino Unido.
El medio The Telegraph reporta desordenes y desmanes en ciudades como Londres y Southhampton, donde han quemado autos, buses e infraestructuras.
“El horrible ataque en Belfast es repugnante”, señaló el primer ministro británico Keir Starmer a través de sus redes sociales.
“No tendré absolutamente ninguna tolerancia para escenas aberrantes de violencia como esta en nuestras calles”, agregó.
Mis pensamientos están ante todo con la víctima, y agradezco a los primeros en responder, incluyendo transeúntes que intervinieron”, concluyó el premier inglés.
Protestas en Belfast y Reino Unido
El hecho quedó expuesto en algunos videos, y muestra al hombre atacando y burlándose de su víctima, a quien apuñaló en las cara, brazos y cuello.
El sujeto, que además era solicitante de asilo en Reino Unido, fue detenido por la policía este martes.
“No hay lugar en nuestra sociedad para este tipo de brutalidad”, subrayaron hoy los cinco grandes partidos norirlandeses.
“Reconocemos -siguió la nota- la angustia y el temor que este incidente causará en la comunidad local. Instamos a la gente a no compartir las imágenes o videos profundamente perturbadores, ya que su carácter gráfico solo serviría para volver a traumatizar a las personas involucradas”.
Los cinco dirigentes políticos reiteraron su compromiso para garantizar que “la violencia y el odio, en cualquiera de sus formas” no generen división: “Pedimos calma y que se permita el espacio necesario para que la Justicia siga su curso.”
La líder del Sinn Féin y ministra principal norirlandesa, la nacionalista Michelle O’Neill, describió el ataque en su cuenta de X de “espeluznante” y destacó la “valentía” de los miembros de la comunidad local “que pusieron en riesgo su propia seguridad en un esfuerzo por detener” el ataque.
Su adjunta en el Ejecutivo de poder compartido, la unionista Emma Little-Pengelly defendió el derecho de la ciudadanía a “sentirse segura” y apeló a la calma ante “una situación claramente tensa y preocupante”.
Varias ciudades de Irlanda del Norte han sido escenario en los últimos años de protestas violentas organizadas después de incidentes atribuidos a la comunidad migrante de la provincia.