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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Servicio de Inteligencia de Ucrania alerta sobre la posibilidad de un ataque de 'falsa bandera' de Moscú durante la Navidad rusa el 7 de enero, en respuesta a un supuesto intento de ataque a la residencia de Putin en Nóvgorod. Se prevé un escenario de mayor escalada y uso de drones occidentales para fabricar pruebas contra Ucrania.

Los servicios de Inteligencia de Ucrania no descartan la posibilidad de que en las próximas fechas, coincidiendo con la Navidad que se celebra en Rusia el 7 de enero, Moscú lance un ataque de ‘falsa bandera’ en respuesta a la supuesta ofensiva contra la residencia oficial del presidente ruso, Vladimir Putin, hace unos días.

El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania sostiene que tras ese supuesto ataque contra la residencia del mandatario ruso en Nóvgorod, el Kremlin está preparando a la audiencia rusa y extranjera para “una mayor escalada” y apuntan a la víspera o durante la Navidad, según el calendario juliano, del 7 de enero.

“El lugar elegido puede ser un edificio religioso u otro espacio de alto valor simbólico tanto en Rusia como en los territorios ucranianos ocupados”, prevé el servicio de Inteligencia exterior, según se lee en un comunicado en su Telegram.

“Para falsificar las pruebas de la participación de Ucrania, se planea utilizar fragmentos de vehículos aéreos no tripulados de fabricación occidental, que se lanzarán al lugar de la provocación desde la línea de combate”, añade.

Ucrania sostiene que este tipo de maniobras son frecuentes en los servicios rusos de Inteligencia. “El régimen de Putin ha empleado repetidamente esta táctica dentro de Rusia y ahora se exporta el mismo modelo al extranjero”, ha dicho.

Por todo ello, las autoridades de Kiev han instado a los medios de comunicación occidentales a que “cuestionen y verifiquen cuidadosamente” las informaciones que puedan llegar desde Moscú en los próximos días sobre supuestos ataques.

El lunes, el ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, denunció que las fuerzas ucranianas lanzaron en la noche del 28 al 29 de diciembre hasta 91 drones -si bien fueron interceptados- contra la residencia de Putin en Nóvgorod.

Rusia ha calificado estos hechos de “terrorismo de Estado” y si bien aclaró que no tiene intención de abandonar la mesa de negociación, se limitará a dialogar con Estados Unidos, aunque se reserva también el derecho a endurecer sus posturas.

Ucrania, por su parte, se ha desentendido y ha acusado a Rusia de intentar boicotear el proceso de negociación. Al mismo tiempo, ha criticado a quienes desde la comunidad internacional han condenado un ataque que, insisten, no ha tenido lugar.