Al menos cuatro explosiones han sacudido Kiev, la capital de Ucrania, durante la madrugada. Dos de ellas cerca de la estación de metro de Narodiv, a escasos cinco kilómetros de la icónica plaza Maidán y muy cerca de los edificios gubernamentales ucranianos.
Las alarmas han vuelto a sonar en Kiev en la noche de este miércoles cuando se cumple ya más de una semana desde la declaración del presidente ruso, Vladimir Putin, de iniciar una operación especial en Ucrania.
En concreto, las alarmas sonaron en distintos puntos del país, como Leópolis, Mykolaiv, Cherkasy, Odesa, Zaporiyia y también en la capital, Kiev, donde habrían estallado al menos cuatro explosiones, según recogen las agencias de noticias ucranianas.
Una de estas explosiones habría tenido lugar en el área de Goloseevo, en el céntrico distrito de Pechersk. El asesor del jefe de la oficina del presidente, Oleksiy Arestovych, confirmó la información sobre las explosiones, según recogen Unian y la cadena ucraniana Suspilne.
Jersón ha caído
En el octavo día de la ofensiva rusa, las autoridades ucranianas confirmaron la toma por parte del ejército ruso de Jersón, una de las mayores ciudades portuarias del sur de Ucrania, con 290.000 habitantes. Se trata de la victoria más importante de las tropas de Moscú hasta ahora, tras una semana de guerra.
Las autoridades de Jersón confirmaron en la noche del miércoles la caída de la ciudad, afirmando que la bandera ucraniana seguía ondeando en los edificios públicos. “Los ocupantes están en todas las partes de la ciudad y son muy peligrosos”, dijo en Telegram el responsable de la administración regional, Guennady Lakhuta.
El alcalde de la ciudad, Ihor Kolijaiev, confirmó que ha mantenido conversaciones con las tropas rusas en el Ayuntamiento, aunque negó que sean negociaciones y no ha reconocido que la ciudad esté bajo control ruso.
“No les hice promesas. ¡No puedo prometer que solo estoy interesado en la viabilidad normal de nuestra ciudad! Simplemente pedí no disparar a la gente. No tenemos fuerzas armadas ucranianas en la ciudad, solo civiles y personas que quieren vivir aquí”, dijo en su perfil oficial de Facebook.
Ciudad clave de Mariupol bajo fuego
Al sureste del país, las fuerzas militares rusas y los rebeldes separatistas han aumentado en las últimas horas la presión sobre la ciudad de Mariupol, una localidad portuaria que, en caso de caer en manos de Rusia, le permitiría avanzar en la creación de una franja que conectaría el Donbás con la península de Crimea.
El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, afirmó este jueves que las fuerzas apoyadas por Moscú han “estrechado su círculo sobre Mariupol”, según la agencia Interfax. Los rebeldes prorrusos, de hecho, ya habían pedido a la población que abandonase la zona, dando de plazo hasta el miércoles antes de recrudecer sus ataques.
Mariupol, a orillas del mar de Azov, alberga uno de los puertos comerciales más grandes de Ucrania. En esta ciudad viven casi medio millón de personas que ya han comenzado a sufrir los estragos de los bombardeos en suministros básicos.
“Nos quedamos sin luz otra vez y nos quedamos sin agua otra vez”, lamentó su alcalde, Vadim Boichenko, tras reportar parte de los daños sufridos en algunas infraestructuras, según la agencia de noticias Ukrinform.
Organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) han aumentado su respuesta en la zona, donde hay ya miles de desplazados. Intentan cubrir sus necesidades más básicas en un contexto de máxima incertidumbre.
Yulia, madre de siete hijos, cuenta al CICR que necesitan “comida, ropa, pilas y todo en general para el día a día”. En su caso, huyó justo cuando empezaron los bombardeos, como muchas familias. También Nataylia expresa las mismas carencias, desde un refugio habilitado para unas cien personas en el centro de Mariupol: “Necesitamos de todo”.
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