Internacional
Lunes 18 noviembre de 2019 | Publicado a las 18:53
"Hartazgo" en Catalu√Īa tras m√°s de un mes de manifestaciones independentistas
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Una compleja situaci√≥n viven los habitantes de Catalu√Īa quienes hace m√°s de un mes se han visto afectados por una serie de eventos gatillados por los movimientos pro independentistas de la comunidad aut√≥noma, que van desde interrupciones de tr√°nsito hasta enfrentamientos con la polic√≠a, los que han redundado en problemas de desplazamiento y p√©rdidas para el comercio.

“Estoy harta. En el bar donde trabajo la cosa va mal y constantemente tengo que cambiar la ruta para volver a casa. Lo peor fue una noche en la que nos bloquearon el coche con mi hijo dentro, en la calle Arag√≥n. Nos rodearon unos encapuchados, adolescentes”, se quej√≥ ante el diario espa√Īol El Pa√≠s, Elisa Armas, quien este s√°bado increpaba al centenar de personas que interrumpieron el tr√°fico en la estaci√≥n de Sants, cerca de donde trabaja.

No es el √ļnico lugar donde los ha enfrentado. Armas vive cerca de la plaza Universitat, la que hace dos semanas es ocupada por un grupo de j√≥venes antisistema e independentistas. Armas asegura que el ambiente “es malo” y que, incluso, cuando part√≠a para el trabajo a las 5 de la ma√Īana, un grupo de acampados visiblemente bebidos, asegura, la molestaron y tuvo que dar aviso a la polic√≠a.

La publicaci√≥n sindica como responsables a los Comit√©s de Defensa de la Rep√ļblica (CDR) y Tsunami Democr√†tic, dos agrupaciones sin liderazgo conocido, las cuales desde el 14 de octubre han realizado interrupciones del tr√°fico en calles y carreteras, ocupaciones de edificios p√ļblicos -incluyendo el aeropuerto de El Prat- adem√°s de acciones descritas como vand√°licas en las cuatro capitales provinciales.

“Habr√° caos mientras haya rehenes, mientras no haya libertad de expresi√≥n y de reuni√≥n y mientras no podamos ejercer la autodeterminaci√≥n”, indic√≥ CDR en un comunicado.

Una de las situaciones más complejas se vivió el pasado miércoles en Girona, a 100 kilómetros de Barcelona. Allí la ocupación de la carretera AP-7 dejó a cerca de 500 vehículos atascados durante al menos 15 horas, obligando a sus conductores a pasar la noche en los mismos.

“No estoy de acuerdo ni en desacuerdo con ellos, pero me indigna estar 15 horas sin dormir. Los mandatarios no hacen nada, no se interviene”, indicaban Javier, Ronney y Ventura, tres compa√Īeros de la empresa Integra2 que debieron quedarse en la carretera.

“Tienen que luchar, lo entiendo. Es una putada, pero no nos ha faltado de nada. Han pasado por los coches ofreci√©ndonos comida y de todo”, indicaba m√°s afable el transportista Albert Surinyac, quien no logr√≥ esquivar el corte de ruta, quedando a un kil√≥metro de haber podido entregar su cami√≥n y poder irse a casa.

Pero Rizwan Faruq, un taxista y tambi√©n residente de la plaza Universitat, no tiene una visi√≥n tan indulgente. “Desde octubre gano un 40% menos porque la gente toma menos el taxi y hay menos turistas. Tengo tres hijos y no puedo permitirme perder dinero. Por eso en vez de 9 horas ahora trabajo hasta 14, hasta que gano lo necesario”, asever√≥ a El Pa√≠s.

“Es una revoluci√≥n, pero de chichinabo (de poca importancia), porque en Catalu√Īa se vive como en pocos lugares del mundo. Los vecinos est√°n “hasta las narices” (hartos). Los cortes, por suerte, duran poco porque son revolucionarios de cenar caliente y dormir bien”, indica despreciativamente Juan Ram√≥n Rodr√≠guez, gerente de una tienda de colchones en Sant Adri√† de Bes√≤s.

En tanto, para Carmen Mart√≠nez, empleada del hospital Vall d’Hebron, el principal problema es cuando las interrupciones al desplazamiento alteran los traslados entre su casa y el trabajo.

“Habitualmente llego a casa a eso de las 9; estos d√≠as llego a las 10, y me parece bien que protesten mientras no perjudiquen ni hagan da√Īo a otros, cosa que s√≠ hacen. Hoy he trabajado 12 horas y todav√≠a me tienes aqu√≠”, indic√≥ al matutino.

Juan Cruz, un comerciante cercano a la estaci√≥n de Sants, tambi√©n observaba a la multitud reunida con resignaci√≥n por el bloqueo a su local. “Tengo una tienda de dom√≥tica en la Diagonal y ya llevo varias veces en las que me he quedado as√≠. Est√° gente est√° coartando mi libertad y perjudicando mi negocio”, explica.

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