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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Donald Trump puso en duda la renovación del tratado T-MEC con Canadá y México, afirmando que EE.UU. no necesita nada de sus socios. El acuerdo actual, que reemplazó al TLCAN en 2020, contempla una extensión automática por 16 años si se renueva antes del 1 de julio, algo que Canadá y México han pedido. Trump critica el TLCAN como el peor acuerdo comercial firmado y busca modificaciones en sectores como el automotriz. Se han iniciado conversaciones formales con México, buscando beneficiar a la industria nacional en la fabricación de autos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda este miércoles la renovación del tratado de libre comercio T-MEC con sus vecinos Canadá y México, porque -según afirmó- su país “no necesita nada” de sus socios.

Lo cierto es que esto podría, desde ya, interpretarse como una nueva arremetida de Washington para negociar con ventaja el tratado, antes que finalice junio.

“No sé si voy a renovarlo porque, para ser sincero, a Estados Unidos le va mucho mejor”, dijo Trump -en el Despacho Oval- durante la firma de una ley para financiar los servicios de inmigración en los próximos tres años.

Preguntado sobre la marcha de las negociaciones para extender el acuerdo, en medio de las tensiones avivadas por su guerra arancelaria, el jefe de Estado insistió en que, en lugar de déficits comerciales, deberían tener superávits con sus aliados comerciales.

“No necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros, y tienen que tratarnos mejor (…) No necesitamos sus automóviles, no necesitamos su madera, no necesitamos su energía; no necesitamos nada de lo que ellos tienen”, indicó el mandatario republicano.

El actual tratado trilateral entre las naciones norteamericanas sustituyó al TLCAN y entró en vigor en 2020, al establecer una revisión conjunta seis años después de su puesta en marcha.

Si los tres países acuerdan renovarlo antes del 1 de julio, el pacto se extendería automáticamente durante otros dieciséis años, algo que ya han pedido Canadá y México. En caso contrario, comenzaría un período de revisiones anuales durante una década antes de su posible expiración.

Trump advirtió este miércoles que la “razón principal” por la que aceptó el T-MEC fue porque el TLCAN, en vigor desde 1994 a 2020, “era el peor acuerdo comercial jamás firmado con diferencia” porque no incluía el “derecho a terminarlo”. Incluso se quejó que tenía “errores tipográficos”.

La Administración del republicano ya ha iniciado conversaciones formales con México para revisar el acuerdo trilateral y, aunque todavía no ha hecho lo mismo con Canadá, el ministro de comercio canadiense, Dominic LeBlanc, anunció -la semana pasada- que tuvo una reunión positiva con el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer.

Washington ha dado señales -durante el último año y medio- de que no quiere una simple renovación automática del tratado y busca modificaciones importantes, especialmente en sectores como el automotriz y el acceso al mercado lácteo canadiense.

No obstante, un reporte de Wall Street Journal, del pasado 29 de mayo, detalló que el país ya estaba pensando sobre los puntos a conversar para renovar el acuerdo norteamericano.

El más importante para Estados Unidos tiene relación con el deseo de Trump de que el 50% los materiales de autos procedan de fuentes industriales de su país, en desmedro de sus dos vecinos.

De esa forma, aseguran, podría beneficiarse de aranceles más bajos, así como obligar a los fabricantes a obtener más piezas desde proveedores estadounidenses.

También busca elevar de 78 a 82 el porcentaje de las piezas que deben ser producidas en alguno de los tres países socios.

La segunda ronda será 16 y 17 de junio en Washington y la última en la semana del 20 de julio en la Ciudad de México.