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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En medio de masivas protestas y amenazas desde Estados Unidos, el líder supremo de Irán, Ayatolá Alí Jamenei, está en el centro de los cuestionamientos en Medio Oriente. Gobierna desde 1989 y fue clave en la Revolución Islámica de 1979. Ha aplicado "mano dura" ante protestas internas, incluyendo la represión de movilizaciones estudiantiles y de 2019. En 2022, enfrentó revueltas por la muerte de Mahsa Amini. Las protestas actuales ya han causado al menos 3.428 muertos. Jamenei acusó a manifestantes de ser "una banda de vándalos" apoyados por EE.UU. e Israel.

En medio de masivas protestas —donde habrían muerto miles de personas— y constantes amenazas desde Estados Unidos, el nombre del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha vuelto al centro de los cuestionamientos.

El clérigo de 86 años gobierna desde 1989 el país persa, heredando el cargo del primer ayatolá, Ruhollah Jomeini.

Si bien para asumir el puesto debió realizarse una enmienda constitucional —debido a que no cumplía con los requisitos establecidos en ese momento—, su nombramiento no fue sorpresivo, ya que fue una de las figuras de la Revolución Islámica de 1979, la cual culminó con el derrocamiento del monarca Reza Pahlavi.

Desde joven fue uno de los principales críticos de la familia real del país, razón por la cual participó activamente en la revolución de corte islámico. En ese contexto, sobrevivió a atentados en su contra, enfrentamientos callejeros y estuvo un periodo en prisión.

El rol de Jomeini tras la revolución en Irán

De acuerdo con la BBC, una vez que la familia Pahlavi abandonó Irán, Jomeini asumió el liderazgo político y religioso del país, nombrando a Jamenei como presidente de la nación en 1981.

Ese cargo lo ocupó hasta 1989, cuando el Consejo de Expertos lo eligió como el nuevo ayatolá. Desde entonces, ha tenido un control determinante sobre las decisiones en Irán.

El líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, llega a una mesa electoral para depositar su voto durante las elecciones presidenciales de 2024 | EFE

En términos simples, es el líder religioso, tiene la última palabra en las decisiones del gobierno de turno, es el jefe de las Fuerzas Armadas y nombra a los altos cargos del Poder Judicial.

Además, es quien define qué personas pueden postular al cargo de presidente de Irán, así como a otros puestos de representación popular.

La “mano dura” de Jamenei

Durante su extenso mandato, Jamenei se ha caracterizado por aplicar “mano dura” cada vez que se han registrado reclamos internos.

Según consigna Barron’s, ha reprimido de forma violenta diversas protestas, entre ellas la movilización estudiantil de 1999, las manifestaciones masivas de 2009 tras unas controvertidas elecciones presidenciales y una ola de protestas en 2019.

Además, una de las más complejas ocurrió en 2022, cuando Irán vivió fuertes protestas internas a raíz de la muerte de una joven llamada Mahsa Amini a manos de la Policía de la Moral del país. Las revueltas fueron reprimidas con extrema violencia e, incluso, organismos de derechos humanos cifraron en 550 las muertes de civiles.

Este último episodio resulta relevante, ya que, de acuerdo con el medio asociado RFI, aquellas movilizaciones habrían generado una sensación de hastío —principalmente en la población joven— hacia el régimen iraní y las restricciones impuestas a las mujeres.

El mayor desafío del líder supremo

De esa forma se llega a las actuales protestas, consideradas entre las más masivas que ha debido enfrentar el ayatolá, y en las que la “mano dura” también se hizo presente, provocando reacciones desde Estados Unidos, que ha amenazado con una eventual intervención en Irán.

Según la ONG Iran Human Rights, la cifra de civiles muertos se elevó a al menos 3.428 en los 18 días de las manifestaciones, impulsadas por el deterioro de las condiciones económicas y la depreciación del rial.

Manifestantes queman un retrato del líder supremo iraní, Ali Jamenei – EFE

Jamenei se pronunció al respecto el pasado 9 de enero, calificando a manifestantes como “una banda de vándalos” apoyados por Estados Unidos e Israel.

En ese contexto, según consignó DW, tildó de “arrogante” al presidente Donald Trump, asegurando que sería “derrocado”. Además, acusó al mandatario estadounidense de tener las “manos manchadas de sangre”, en referencia a los bombardeos contra instalaciones nucleares de Irán el año pasado.

Aun así, ahora, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán envió este miércoles un mensaje a Trump pidiéndole que “no cometa el mismo error” de junio pasado, instándolo a buscar salidas diplomáticas a la situación.