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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Brasil se prepara para elecciones generales el domingo 4 de octubre, con un enfoque especial en la contienda presidencial entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Se espera una alta abstención entre los 158 millones de votantes convocados. Además, se elegirán 27 gobernadores estatales, renovando la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. La campaña ha sido polarizada, con escasos debates y duros enfrentamientos. Lula lidera en las encuestas para la primera vuelta, pero el balotaje se vislumbra más reñido. La política exterior no ha sido un tema central en la campaña, a pesar de que definirá la relación de Brasil con Estados Unidos y China. Trump ha seguido de cerca las elecciones, buscando influir en la región a través de iniciativas como el Escudo de las Américas. Lula aboga por el multilateralismo, mientras que Bolsonaro Jr.

Este domingo 4 de octubre Brasil vivirá una jornada de elecciones generales, en donde el foco estará puesto en lo que pase a nivel presidencial, entre Luis Ignacio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

Los datos oficiales indican que al menos 158 millones de brasileños están citados a sufragar, aunque se prevee que sea una jornada de alta abstención.

Por otro lado, el domingo también se elegirán 27 gobernadores estatales, se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Lo cierto es que el proceso ha estado marcado por una polarización extrema, duras críticas entre los principales y nulos espacios para confrontar ideas. De hecho, el último debate de la cadena O’Globo fue suspendido ante la ausencia de los dos principales aspirantes.

En las cifras, Lula llega con una ventaja de cinco puntos de cara a la primera vuelta, según detallaron los últimos sondeos. Para el balotaje el panorama es menos claros, ya que sostienen un empate técnico.

De acuerdo a Infobae, el cierre de las campañas ocurrió el jueves. Flávio Bolsonaro, que es hijo del expresidente Jair Bolsonaro, habló abiertamente de “terminar con el viejo sistema” dentro de Brasil, sin atacar directamente al izquierdista.

Asimismo, Lula apostó por dar valor a temas sociales que marcaron la agenda dentro de su último mandato, entre ellos facilitar el acceso a la vivienda y la consolidación del método de pago PIX.

Elecciones de Brasil vistas desde el exterior

El proceso brasileño ha sido visto con detenimiento por otros países. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump no escondió que ha seguido de cerca los comicios.

De hecho, en las últimas horas, EEUU suspendió los servicios consulares en Brasil por temas de seguridad, mientras que Australia cerró su embajada en el país sudamericano.

Existe otro factor a seguir, ya que Lula es uno de los pocos mandatarios de izquierda que quedan en Sudamérica, mientras que Flávio Bolsonaro pertenece a la pujante derecha en la región. Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Ecuador y Colombia tienen gobiernos que simpatizan con Trump.

La política exterior no ha jugado un papel importante en la campaña, pese a que esta elección decidirá si Brasil se acerca o no a los Estados Unidos de Trump. Washington busca la hegemonía en Sudamérica a través de la iniciativa Escudo de las Américas, centrada en la lucha contra el crimen organizado.

Según el medio DW, tras su intervención militar en Venezuela, Trump ahora ejerce presión sobre Cuba y México. Al mismo tiempo, busca contrarrestar la influencia china en la región.

Lula, en tanto, es un defensor del multilateralismo y desea que Brasil dialogue y comercie con todos. China ha sido durante mucho tiempo el socio comercial más importante del gigante sudamericano.

Para Leonardo Paz, del think tank brasileño Fundação Getulio Vargas, una victoria de Bolsonaro no implicaría necesariamente mejores relaciones con Washington. A juicio del experto, “Lula mantiene una relación bastante normal con Trump, pese a cierta fricción inicial. Se llevan bien, solo que Lula no cedió a la presión del republicano”, apunta al sitio.

Paz, eso sí, admite que si ganara Bolsonaro Jr., de 45 años, se mostraría más dispuesto a ceder ante Trump, y recuerda que Jair Bolsonaro ya hizo concesiones importantes durante su mandato, entre 2019 y 2023.

Por ejemplo, Brasil renunció a su estatus de “país en desarrollo” en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio a cambio de una simple promesa de que Estados Unidos apoyaría la candidatura brasileña para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Trump también afirmó que consideraba otorgar a Brasil “privilegios” de la OTAN. Ninguna de esas promesas se concretó.

“Si bien las relaciones con Estados Unidos seguirían como están ahora con Lula, no está nada claro qué implicaría una presidencia de Flávio Bolsonaro”, dice a DW Rubens Ricupero, exdiplomático y exministro. “Lula tiene prestigio en política exterior, mientras que Bolsonaro es totalmente inexperto”.