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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Ivonne Baki, asesora de gobiernos ecuatorianos desde los años 90 con una vasta carrera diplomática, se postula para ser la primera mujer en liderar la ONU. Nominada por el Líbano, cuenta con fuertes lazos en EE.UU. y Medio Oriente, destacando en el lobby político. Aboga por más presencia femenina en liderazgo internacional y la paz en Medio Oriente. Con amistades como los Clinton y Trump, fue embajadora en EE.UU. y Catar, negociadora clave y candidata presidencial. Su relación con Trump y el apoyo de EE.UU. podrían complicar al gobierno ecuatoriano.

Asesora de gobiernos ecuatorianos desde los 90 y de grandes amistades políticas, la ecuatoriana-libanesa Ivonne Baki se sumó oficialmente a la carrera para ser la primera mujer en liderar la Secretaría General de la ONU. Para ello, deberá enfrentar a diversos nombres, entre ellos la expresidenta Michelle Bachelet.

La diplomática es de armas tomar y cuenta con una vasta carrera diplomática. Ahora, pese a haber formado parte de gobiernos de distintas ideologías en Ecuador, Baki fue postulada al cargo por el Líbano, de donde son sus padres.

Según consignó el medio Primicias, la diplomática mantiene fuertes relaciones personales y políticas con Estados Unidos y Medio Oriente, teniendo como una de sus principales fortalezas el lobby político.

En cuanto a sus posturas, ha abogado por una mayor presencia de las mujeres en las mesas de liderazgo internacionales, y su razón para optar al cargo —según dijo a la cadena Al Arabiya, de Arabia Saudita— es trabajar por la paz en Medio Oriente.

La carrera de Ivonne Baki

Según Primicias, Baki comenzó su carrera diplomática en el Líbano, en Beirut, donde fue nombrada cónsul honoraria de Ecuador en 1981. Luego se mudó a Francia, donde estudió Arte en la Sorbona.

Posteriormente, continuó su formación en Boston, donde cursó Administración Pública y Políticas Públicas en Harvard, especializándose en Negociación por la Paz.

Así, en 1992 volvió a ocupar un cargo diplomático, siendo nombrada cónsul honoraria en esa ciudad y, posteriormente, fue ascendida a embajadora en Washington, durante los gobiernos de Jamil Mahuad y Gustavo Noboa.

De esa manera, según el citado medio, formó notables amistades, entre las que destacan Bill y Hillary Clinton, Donald y Melania Trump, Joe y Jill Biden, además de reconocidos congresistas, senadores, embajadores y académicos.

A esos contactos se suman, además, sus vínculos en países de Medio Oriente, los que debió usar en momentos clave, como cuando en 2001, tras el ataque a las Torres Gemelas, el presidente George W. Bush le pidió que —como embajadora ecuatoriana— organizara una cena con embajadores árabes para entender los motivos del ataque. En esa línea, en 2017 fue embajadora en Catar.

Baki ocupó roles clave como negociadora por Ecuador para sellar tratados con otras naciones. En ese sentido, se desempeñó como ministra de Comercio Exterior y parlamentaria andina. Además, fue candidata presidencial en 2002.

La diplomática ha sido clave, especialmente, en las relaciones del país andino con EE.UU. Sin embargo, en 2023, con la llegada de Daniel Noboa a la presidencia, fue trasladada a París. Allí duró poco, pues posteriormente fue sacada del Servicio Exterior.

Su clave amistad con Trump

Hasta ahora, el Gobierno de Ecuador no se ha referido a la candidatura de Baki por el Líbano, pero según Primicias, el respaldo que podría recibir de parte de Estados Unidos complica a Noboa.

La canciller Gabriela Sommerfeld —en entrevista en Radio Sucre— señaló que los ecuatorianos deberían estar orgullosos de la candidatura y que aún está por definirse la decisión del Gobierno.

No obstante, dada la amistad de Baki con Norteamérica y los intereses de Noboa en profundizar su relación con Trump, todo apunta a que el respaldo estaría.

En tanto, desde Estados Unidos tampoco se han referido al respecto, pero dados los cuestionamientos de Trump a la ONU, tener una aliada en ese organismo no se vería con malos ojos. La propia Baki ya se alineó con el mandatario cuando —en Radio Sucre— sostuvo: “Estábamos a punto de entrar a una tercera guerra mundial, si no fuese por Donald Trump, que consiguió negociaciones”.

“Ese era el rol de Naciones Unidas, no del presidente de Estados Unidos”, postuló.

Fuerte rival para Bachelet

Así las cosas, la libanesa-ecuatoriana se posiciona como una fuerte carta para uno de los puestos más influyentes del planeta.

Pero para ello deberá enfrentar a otros postulantes, entre los que se encuentra otra mujer: Michelle Bachelet, de quien aún se desconoce si tendrá el apoyo del futuro gobierno de José Antonio Kast, pese a que la actual administración ha promovido tratar el tema como una política de Estado.