El Senado de Brasil aprobó este miércoles la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, tras hallarla culpable de los crímenes de responsabilidad que le imputaban, específicamente de adulterar las cuentas fiscales sin autorización del Congreso en 2015.

Un total de 61 senadores votó a favor de destituir a Rousseff, y sólo 20 rechazaron la moción, tras un juicio final que se extendió por 5 días y que culminaba un largo proceso, que inició en octubre de 2015, cuando diputados opositores presentaron la acusación contra la ahora ex mandataria y dieron paso al impeachment.

De esta forma, Michel Temer asume la presidencia de Brasil hasta finales de 2018, cuando debía concluir el segundo periodo de la ex guerrillera.

Rousseff llegó a la presidencia en 2010, remplazando a su padrino político y líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva, logrando ser reelegida en 2014. Segundo mandato que ha llegado a su fin este miércoles.

La destitución de Rousseff se enmarca en una grave crisis económico y política de Brasil, con un índice de popularidad de la ex mandataria en torno al 10% y una economía que lleva 2 años en una profunda recesión.

En una segunda votación, la opción de que Rousseff quedara inhabilidad de ejercer cargos públicos por 8 años no alcanzó el cuórum necesario.