A esta altura, poco importa quién tiene la razón en la discusión política. Lo único que importa es quién se hace cargo del problema y lo soluciona. Porque para eso se gobierna, para eso se administra el Estado y para eso se nos eligió.

En política, como en la vida, hay una verdad simple: los buenos gatos se reconocen porque cazan ratones, no porque maúllan.

Y hoy, lamentablemente, estamos llenos de maullidos. Declaraciones cruzadas, dimes y diretes, ministros que se responden por la prensa, parlamentarios que entran al mismo juego. Vivienda, por un lado, Hacienda por otro, y al final todos hablando…pero pocos resolviendo.

Esto se parece cada vez más a un reality show de la política, donde lo importante no es hacer bien el trabajo, sino tener la última palabra. Y mientras tanto, la gente sigue esperando.

Porque fuera de ese espectáculo hay una realidad que no sale en los titulares: familias que no saben si este invierno se les va a meter el agua a la casa, vecinos que tienen que convivir con calles destruidas, ciudades enteras con obras paralizadas.

Este es el gobierno de las paralizaciones, no de la reconstrucción como quieren hacer ver, paralizan todo y lo único que hacen es maullarle a otro que les devuelve el maullido, pero al final -al igual que gato sobre un tejado- solo rasguñan el aire, muy molestos, pero no pasa mucho.

El caso de la empresa Tapusa es el mejor ejemplo de esto. Obras detenidas, incertidumbre total y una institucionalidad que, en vez de actuar con rapidez, se enreda en discusiones que no le solucionan nada a nadie. Y al final lo importante es que las obras se concluyan.

También es vital considerar a los más de 400 trabajadores que van a quedar sin sustento, ellos debieran ser incluidos en la generación de mitigaciones mientras se retoma las obras. Si el Serviu le adeuda algo a la empresa, se resuelve muy fácilmente: que muestren documentación soportante de esa deuda y, si no se siente satisfecha con la respuesta, puede acudir a tribunales.

Pero no dediquemos tiempo de la función pública para ver quién ofende más al otro, los reales ofendidos son las personas que transitan día a día por calles y veredas destruidas y más ofendidos aún deben estar aquellos que perderán su trabajo porque la empresa en cuestión quiebra.

En Talcahuano, los vecinos de Nueva Visión no pueden esperar. Necesitan pasar el invierno en condiciones dignas. En Concepción, no es aceptable tener media ciudad intervenida sin respuesta por parte de la misma empresa que tenía a su cargo la reconstrucción de veredas que quedaron abandonadas. El puente Perales no puede seguir detenido (no lleva ocho años en construcción, como algunos dicen, sino que un año y medio, lo mismo que el puente Esmeralda, pero no por eso puede quedar abandonado). Distinto es el caso del eje Colón, que lleva muchos años de retraso, que ya ha pasado por una quiebra de empresa y que, por lo mismo, debe abordarse de una forma distinta.

Ministro Poduje, estimados honorables colegas parlamentarios, aquí no hay tiempo ni espacio para egos ni para peleas chicas, solo tenemos una obligación básica: resolver.

A esta altura, poco importa quién tiene la razón en la discusión política. Lo único que importa es quién se hace cargo del problema y lo soluciona. Porque para eso se gobierna, para eso se administra el Estado y para eso se nos eligió.

En lo personal soy un político viejo, de esa generación que nos criamos con el cuero duro, no me interesan los titulares ni las polémicas de un día, ni tampoco si me dicen que soy bonito o feo, claro que si me buscan me encuentran. Me interesa que las cosas pasen, que las obras se terminen y que la gente viva mejor.

En definitiva, me interesan los gatos que cazan ratones, que tapan su caca —como decíamos de donde yo vengo—, pero que resuelvan, no que estén gritando por las oficinas o por la prensa quién dijo algo más feo del otro. Eso poco interesa y si quieren andar ofendiendo a la gente no sean ministros de Estado o por último háganlo en su tiempo libre.

Lo digo más claro: el ministro de Vivienda será evaluado por su capacidad de resolver este problema. Si logra destrabar, cerrar contratos cuando corresponda y reactivar las obras con rapidez, contará con mi respeto. Si no, será parte más del problema que hoy tiene a miles de personas esperando.

En Vivienda y Urbanismo necesitamos avances reales, soluciones concretas para las personas. Chile no necesita más maullidos; se requieren resultados. Necesitamos autoridades que hagan su trabajo, no personas que deambulen por las oficinas públicas enfrascadas en disputas internas, perdiendo tiempo en descalificaciones, mientras los problemas de la ciudadanía siguen sin respuesta.