A fines de los 90, Justin Cooper parecía encaminado a construir una carrera en Hollywood. Siendo apenas un niño compartió pantalla con Jim Carrey en Mentiroso, mentiroso , fue la estrella de Daniel el Travieso y sumó otros papeles en cine y televisión. Sin embargo, mientras crecía, las ganas de seguir actuando comenzaron a desaparecer.
Hoy, a sus 37 años y más de dos décadas después de su último papel, Cooper explicó qué ocurrió durante su adolescencia y por qué finalmente decidió alejarse de Hollywood.
En conversación con Jordan Warkol y Blake Collins en el podcast The Not So Little Rascals, el exactor infantil recordó que no existió un único episodio que lo llevara a abandonar la actuación. Más bien, fue un proceso marcado por el cansancio, la disminución de las oportunidades y los cambios propios de su edad.
“Era la primera vez que iba a una escuela pública. Empecé a atravesar la pubertad. Estaba en una etapa incómoda y hacía audiciones, pero ya no conseguía trabajos con la misma frecuencia que antes”, explicó Cooper.
Cuando actuar dejó de ser entretenido para Justin Cooper
El problema no estaba únicamente en conseguir menos papeles. Cooper comenzó a sentir que todo el proceso que rodeaba a las audiciones se había convertido en una obligación que competía con la vida que quería tener como adolescente.
El trayecto para asistir a un casting podía tomar casi una hora y, después de regresar a casa, todavía debía cumplir con sus responsabilidades escolares.
“Nos sentábamos en el auto durante 45 o 50 minutos para llegar hasta allá y después tenía que hacer esto, luego regresar a casa y comenzar mi tarea, y yo solo quería irme a casa y hablar con chicas por AIM”, recordó.
Incluso escuchar que tenía una nueva audición comenzó a provocarle rechazo. Según contó, cuando su madre le avisaba que debía asistir a una, su reacción simplemente era: “Ugh”.
La situación se repitió hasta que ella le planteó una alternativa que terminaría cambiando su vida.
“Después de un tiempo de que yo dijera: ‘Ugh, tengo otra audición’, mi mamá me dijo: ‘Mira, si ya no quieres hacerlo, no tienes que hacerlo’”, relató.
Justin Cooper reconoció que inicialmente hubo “algo de decepción” por parte de su madre, pero finalmente ella respetó su decisión.
De trabajar con Jim Carrey a intentar pasar desapercibido
Al cansancio también se sumó otro cambio importante: Cooper dejó el colegio privado donde había estudiado durante su carrera infantil e ingresó por primera vez a una escuela pública.
En su antiguo establecimiento, sus compañeros conocían su trabajo y estaban acostumbrados a que fuera actor. En el nuevo colegio, en cambio, descubrió una realidad diferente.
“Estaba aterrorizado de ir a una escuela pública. Toda mi vida había usado un uniforme para ir a la escuela y ahora tenía que decidir qué ropa ponerme, verme bien y pensar con quién me iba a sentar”, contó.
Fue allí donde, según recordó, comenzó a sufrir bullying. Algunas compañeras se acercaban a él porque lo reconocían, mientras ciertos alumnos reaccionaban negativamente ante su pasado en Hollywood.
“Había chicos que decían: ‘Que se vaya este tipo’”, recordó.
Pasar desapercibido
Cooper aseguró que también debía lidiar con personas que, sin conocerlo, asumían que se sentía superior por haber aparecido en películas.
“La gente automáticamente asume, sin hablar contigo ni haber tenido ninguna interacción contigo, que eres presumido porque estuviste en una película”, señaló.
La percepción contrastaba completamente con cómo él intentaba enfrentar aquella etapa. “Es irónico que asumieran que yo pensaba que era mejor que todos los demás, mientras que yo solo estaba tratando de pasar desapercibido”, añadió.
Cooper finalmente dejó atrás la carrera que había iniciado durante su infancia. Además de interpretar a Max Reede, el hijo del personaje de Jim Carrey en Mentiroso, mentiroso, participó en producciones como Dennis the Menace Strikes Again! y Brother’s Keeper.
Su último crédito como actor llegó en 2003, cuando apareció en un episodio de la serie The Practice. Para entonces, Cooper ya había tomado una decisión que terminaría siendo definitiva: cambiar las audiciones y los sets de Hollywood por una vida lejos de la actuación.