Como la “peor conducción de la política exterior chilena desde el retorno a la democracia” calificó el diputado Raúl Soto (PPD) el manejo que ha tenido el gobierno de José Antonio Kast en sus primeros meses, acusando falta de autonomía, firmeza y una estrategia clara para defender los intereses del país.

En entrevista con BioBioChile, el presidente del PPD cuestionó especialmente la relación que La Moneda ha establecido con Estados Unidos y Argentina, advirtiendo que la cercanía ideológica de Kast con Donald Trump y Javier Milei no debería condicionar las decisiones de Chile en materia internacional.

En ese contexto, Soto abordó los dichos del embajador estadounidense Brandon Judd sobre el estallido social y sostuvo que el diplomático excedió los límites de su función. Si bien valoró el llamado de atención realizado por el canciller al respecto, consideró que las declaraciones de Judd buscaron instalar una narrativa política sin fundamentos y planteó que, de repetirse este tipo de intervenciones, debería evaluarse una nota de protesta.

El parlamentario —miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores— también abordó las recientes tensiones con Argentina por el Estrecho de Magallanes y cuestionó la estrategia adoptada por La Moneda, acusando que Chile ha cedido ante intereses geopolíticos de terceros países. Asimismo, llamó al presidente Kast a ejercer un liderazgo más firme y pidió al canciller asumir la conducción de la política exterior, convocando a distintos sectores para construir una política de Estado.

El caso de Brandon Judd

—Esta semana el embajador Brandon Judd fue protagonista por sus dichos sobre el estallido social, los que luego matizó tras una reunión con Cancillería. ¿Qué conclusiones saca usted de este episodio y qué opina de la reacción que tuvo el Gobierno?

Que estamos ante un embajador que excede los límites diplomáticos razonables y que no utiliza los canales formales, sino que más bien es una especie de diplomacia farandulesca que utiliza las redes sociales y los medios de comunicación para comentar la política interna. Eso es algo poco habitual, a lo cual nuestro país no está acostumbrado y, obviamente, espero que no se termine normalizando.

Creo que estuvo correcto el llamado de atención del canciller al embajador respecto de que no esté comentando la política nacional o interna. Creo que eso no corresponde; hay canales formales para hacerlo. Tampoco estar esgrimiendo afirmaciones que buscan instalar puntos políticos respecto de temas de interés nacional, pero sin fundamentos, sin prueba, y de las cuales después el embajador tuvo que desdecirse.

—¿Cree que dará efecto este llamado de Cancillería al embajador para que no opine sobre política interna?

Yo espero que sí, porque ya hay un llamado de atención. El próximo paso debiese ser una nota de protesta si es que el embajador no se mantiene a raya y dentro de los márgenes de respeto diplomático que amerita su cargo. Y eso corre para él y corre también para los embajadores chilenos. Es el caso del embajador de Chile en Argentina, que ha esgrimido también opiniones de carácter político que son sensibles, sobre las cuales también espero un llamado de atención del canciller. Lo mismo se hizo en su momento respecto de declaraciones del embajador de Chile en Israel. Creo que quienes cumplen roles diplomáticos tienen que mantenerse no solamente en el fondo, también en la forma, dentro de lo que la diplomacia permite.

—El embajador, primero, dijo que inteligencia estadounidense tenía información respecto al estallido y después habló de información construida por “fuentes abiertas”. ¿Qué cree que hay realmente detrás de sus declaraciones?

El embajador fue claro en señalar que no había una investigación particular respecto del tema en la inteligencia de Estados Unidos, después de haber afirmado que sí. Por lo tanto, nos quedamos con la última de sus declaraciones. Evidentemente, cometió un error en su primera entrevista, pero más que un error, yo creo que hay una intencionalidad política también, de injerencia política interna por parte de Estados Unidos de querer instalar ciertas narrativas que no necesariamente se condicen con los procesos judiciales que está llevando adelante la justicia de nuestro país. Y eso obviamente que nos preocupa porque Chile es un Estado de derecho democrático, donde existen poderes del Estado autónomos (…).

Era extraño, por lo bajo, que Estados Unidos tuviese información tan relevante y que después de siete años lo dijera públicamente y que esos antecedentes no los haya puesto en conocimiento de la justicia, del Ministerio Público ni de los gobiernos que han pasado durante estos años. Eso sin duda que podría haber significado no solo una negligencia, sino un hecho grave por parte de un Estado al no haber aportado esos antecedentes, conociéndolos. Eso evidentemente llevó también al embajador a retractarse. Yo creo que derechamente era una fake news, era una mentira, el intento de instalar una narrativa con un objetivo ideológico y político, y eso no es propio de un embajador.

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Era una fake news, era una mentira, el intento de instalar una narrativa con un objetivo ideológico y político, y eso no es propio de un embajador
- Raúl Soto por dichos de embajador Judd

Raúl Soto acusa crisis en la conducción de la política exterior

—Cuando asumió el Gobierno de Kast, considerando las coincidencias ideológicas, se esperaba una buena relación con Estados Unidos. Sin embargo, ha habido varias tensiones. ¿Cómo evalúa hoy la relación entre ambos países, considerando además que Argentina está en medio, con un presidente Milei que se ha mostrado como un gran aliado del presidente Trump?

Yo creo que estamos ante la peor conducción de la política exterior chilena desde el retorno a la democracia. Creo que la política exterior chilena se ha visto débil y errática, sin un norte claro, sin posiciones firmes y más bien a los vaivenes de las presiones de liderazgos internacionales. Ha sido una conducción excesivamente ingenua que ha descansado o ha buscado descansar, pero sin buenos resultados, en la cercanía ideológica y política del presidente Kast con el presidente Milei o con el presidente Trump, pero con malos resultados. Esto de pensar que, por tener cercanía política el presidente Kast con el presidente Milei o Trump, estos países no van a actuar contrario a los intereses de Chile, me parece que es de una ingenuidad que pocas veces se ha visto en la diplomacia chilena.

Creo que lo que debe hacer Chile es reafirmar y resguardar su propia autonomía, tomar decisiones no por injerencia o presiones extranjeras, sino que pensando en el interés de Chile y de los chilenos y sin ningún otro tipo de consideración. Chile ha mantenido históricamente una política de un punto de equilibrio equidistante entre las grandes potencias, Estados Unidos y China, entendiendo que tenemos intereses económicos, comerciales y estratégicos en ambos y que, para cuidar el interés de Chile, ese punto de equilibrio hay que mantenerlo. Si Chile busca ingenuamente acercarse más allá de lo razonable a Estados Unidos, va a estar descuidando el amplio abanico de posibilidades que tenemos para el desarrollo en Asia. Y creo que en eso también hay que tener mucho ojo y mucho cuidado, más aún cuando los resultados de esos intentos de acercamiento no son los mejores, son muy contrarios, de hecho, a nuestros propios intereses.

Estados Unidos, a pesar de los intentos de Chile de acercamiento, nos ha impuesto un arancel de 12,5% a productos exportadores que son muy importantes para nuestra economía, como el salmón, el vino, la madera y la fruta. Chile está negociando, pero lo está haciendo a puertas cerradas y desconociendo el Tratado de Libre Comercio que ambos países suscribieron voluntariamente y que sigue plenamente vigente y que señala que el arancel debe ser cero. Por lo tanto, Chile debiese exigirle a Estados Unidos el respeto a este tratado, y si hay alguna diferencia, que se utilicen los canales de resolución que están contenidos en el propio tratado y no negociaciones paralelas a puertas cerradas que lo que hacen más bien es debilitar el derecho internacional que como países y estados nos hemos dado. Evidentemente, habla también del amateurismo y lo principiante que se está actuando por parte de la Cancillería.

Yo espero que el canciller se logre empoderar, que esta señal positiva que tuvo el último día respecto al llamado de atención al embajador Judd también sea una política más permanente, que logre tomar el control, la conducción de nuestra política exterior, que se haga respetar, que muestre liderazgo, que no tenga vacíos, porque esos vacíos han sido llenados por el ministro de Defensa o por el ministro del Interior y eso no corresponde. La política exterior la lleva el Presidente de la República y la expresa a través del Canciller y no a través de otras carteras.

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Pensar que, por tener cercanía política el presidente Kast con el presidente Milei o Trump, estos países no van a actuar contrario a los intereses de Chile, me parece que es de una ingenuidad que pocas veces se ha visto en la diplomacia chilena
- Raúl Soto

La tensión con Argentina por el Estrecho de Magallanes

—Usted hablaba de cierta ingenuidad en el manejo de las relaciones internacionales. Entiendo que, en parte, se refiere a las declaraciones argentinas sobre el estrecho de Magallanes. ¿Cree que detrás de estas declaraciones, que han sido varias, existe una pretensión territorial?

Yo creo que lo que hay en relación a los señalamientos de variados personeros políticos y militares de Argentina no son simples errores, es una tesis que es de vieja data y que está ganando territorio bajo la mirada permisiva del actual gobierno argentino y con una reacción débil e ingenua por parte del actual gobierno chileno y sus autoridades en materia de política exterior. Creo que no es casualidad. Creo que ya son varias las declaraciones que nos preocupan, las últimas del propio ministro del gobierno del presidente Milei. Y, por lo tanto, no nos basta con una mera declaración conjunta que todo indica que fue redactada por Argentina para resguardar los intereses de Argentina, y respecto de Chile, lo único que hizo fue reconocer algo que a esta altura es obvio, que es la existencia de dos tratados que reconocen la soberanía de Chile respecto al Estrecho de Magallanes. Pero diplomáticamente Chile y Argentina no podían decir algo distinto, no podían decir otra cosa. Eso no puede ser mirado por nosotros como un triunfo o una ganancia política, porque no lo es.

En cambio, Chile ha dado un paso al respaldo de una estrategia geopolítica de Argentina que puede incluso ser contraria a nuestros propios intereses, porque Chile tiene alianzas, por ejemplo, estratégicas en materia de defensa con el Reino Unido, y eso se está hoy día también descuidando a propósito de esta ofensiva argentina y de la pasividad que ha tenido nuestro país. Y eso evidentemente que nos preocupa. Chile parece ser que está siendo presionado por Estados Unidos y por Argentina, que están en una ofensiva geopolítica, y eso está haciendo que Chile pierda autonomía y que termine tomando decisiones que incluso podrían traer consecuencias contra nuestros propios intereses. Eso es muy preocupante desde la perspectiva de la política exterior de nuestro país.

Es ingenuo que el presidente Kast se inhiba de actuar de manera firme y decidida en defensa del interés de Chile por el solo hecho de tener una afinidad y cercanía política ideológica con el presidente Milei o con el presidente Trump. Eso es una ingenuidad que no habíamos visto anteriormente. Yo le pido al presidente Kast que actúe desde una mirada de estadista y no desde una política más bien de carácter ideológico, porque en política exterior eso nos lleva al fracaso.

—¿Cree que existe una alianza de Estados Unidos con Argentina a propósito de Malvinas que podría perjudicar a Chile?

Hay algunas señales que son preocupantes. De hecho, el presidente Trump esbozó que podría revisarse la situación de las Malvinas en favor de Argentina, incluso contra el interés de uno de sus aliados más históricos como lo es el Reino Unido. Y eso evidentemente habla de una relación de mayor cercanía de Argentina que de Chile respecto de Estados Unidos. Y la respuesta que Chile debe hacer respecto de eso no es buscar competir con Argentina acercándose más a Estados Unidos, compitiendo contra nuestros propios intereses, sino que plantarnos firmes desde nuestras propias convicciones, defenderlas y a partir de ahí establecer conversaciones diplomáticas y negociaciones que protejan y resguarden nuestra propia soberanía.

—Toda esta situación por el sur austral coincidió con los ejercicios militares realizados en Magallanes y con una notable puesta en escena de la Armada. ¿Usted ha percibido alguna preocupación al interior de las Fuerzas Armadas por la respuesta de Chile ante estos dichos argentinos?

Lo desconozco, no hemos tenido conocimiento de aquello, pero me imagino que habrá cierto grado de preocupación. Cuando la política exterior no se conduce con firmeza, cuando el timón no está tomado con fuerza, evidentemente que el rumbo es incierto. Y eso evidentemente que para la seguridad de nuestra nación, para la defensa de nuestra soberanía, de nuestro interés, de nuestra autonomía, es un riesgo. Espero que la situación se empiece a corregir y que, por lo tanto, retomemos la senda que históricamente Chile ha tenido, de ver la política exterior como una política de Estado que nos una, que no nos divida, que el canciller convoque no solamente a su sector político, que convoque a la oposición, a los expresidentes de la República, para construir juntos un camino de política exterior que tenga sustento histórico, que tenga sustento jurídico en base al derecho internacional, que sea sólido, que sea robusto, que sea inquebrantable y que lo podamos defender todos juntos.

Yo creo que eso es lo que ha faltado. Las señales no han sido las mejores. De hecho, el presidente Milei vino a Chile, asistió a un foro, opinó de nuestra política interna, el gobierno no dijo absolutamente nada, se juntó con el presidente Kast en La Moneda, se volvió a su país sin derogar dos decretos que ponen en tela de juicio nuestra soberanía sobre el Estrecho de Magallanes y nos hizo firmar una declaración conjunta que en un 90% favorece el interés de Argentina y no de Chile. Insisto, la política exterior se está conduciendo de manera demasiado ingenua.

—Respecto a estos decretos, el presidente Kast aludió a que nunca se mencionaron en la administración anterior. ¿Qué opina de este cuestionamiento?

Ese es un compromiso de larga data que no se ha cumplido. La pregunta es por qué el presidente Kast no ejerce la presión diplomática suficiente para que en esta oportunidad se pueda cumplir. Y cuando tiene el presidente Kast, a propósito de su cercanía política, la posibilidad de reunirse con el presidente Milei, y el presidente Milei lo hace suscribir una declaración, pero en contrapartida no lo hace suscribir la derogación de estos decretos, evidentemente que eso es una mala negociación para nuestro país, desde la perspectiva de la cual se mire.

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Chile parece ser que está siendo presionado por Estados Unidos y por Argentina, que están en una ofensiva geopolítica, y eso está haciendo que pierda autonomía
- Raúl Soto