VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Automotrices alemanas como Volkswagen, Mercedes-Benz y BMW proponen aumentar la jornada laboral de 35 a 40 horas semanales, sin salario adicional, para reducir costos. Sindicatos como IG Metall rechazan la medida, argumentando que los trabajadores ya han realizado concesiones. La industria automotriz enfrenta desafíos como altos costos, competencia de China y transición hacia vehículos eléctricos. Expertos señalan que solo alargar la jornada no resolverá los problemas estructurales y proponen innovación tecnológica, eficiencia en procesos y condiciones competitivas.

Las automotrices alemanas quieren que sus empleados trabajen 40 horas semanales en lugar de las 35 actuales, sin pago adicional. Los sindicatos se oponen firmemente a la propuesta y la ven como un ataque a sus derechos.

El famoso sector automotor de Alemania enfrenta una profunda crisis, presionado por los elevados costes de fabricación, los aranceles punitivos de Estados Unidos, la creciente competencia de China y una difícil transición hacia los vehículos eléctricos.

Gigantes como Volkswagen, Mercedes-Benz y BMW han anunciado planes para recortar la producción y reducir costos.

Volkswagen, por ejemplo, planea recortar cerca de un 15% de su fuerza de trabajo en todo el mundo, es decir, 100.000 puestos, para finales de esta década. Por su parte, BMW anunció que recortará hasta 8.000 empleos, cerca del 5% de su mano de obra, hasta finales de 2027.

La industria automotriz de Alemania está perdiendo competitividad a medida que aumentan los costos y la producción se traslada al extranjero, comenta a DW Ferdinand Dudenhöffer, director del Centro de Investigación Automotriz (CAR) en la ciudad de Bochum.

“En 2018, el sector empleaba a unas 830.000 personas. Actualmente, esa cifra es inferior a 700.000”, dice. “Prevemos que, para el año 2030, la cifra será de 500.000”.

El debate sobre los costos laborales

Expertos coinciden en que los costos laborales en Alemania son demasiado altos en comparación internacional. Por cada vehículo, ascienden a un promedio de USD 3.307 (2.882 euros), comparados con los USD 769 en Japón y USD 597 en China, de acuerdo con un informe de la consultora Oliver Wyman.

Para reducirlos, los fabricantes quieren que los empleados en Alemania trabajen 40 horas semanales en lugar de las 35 actuales, sin ningún aumento salarial. La semana laboral de 35 horas ha sido durante mucho tiempo la norma, fruto de convenios colectivos negociados en las décadas de 1980 y 1990.

Esa carga laboral es el reflejo de una era en la que Alemania era altamente competitiva, explica Dudenhöffer. “Esa época ya pasó”, sentencia.

Por su parte, Christiane Benner, presidenta del influyente sindicato IG Metall, argumenta que los trabajadores ya han aceptado recortes salariales y otras concesiones por valor de varios miles de millones de euros. Y ahora se les dice que eso sigue sin ser suficiente.

Según el sindicato, los fabricantes de automóviles se enfrentan a una demanda débil y a fábricas infrautilizadas, no a una escasez de horas de trabajo. “No se venderá ni un solo auto más simplemente porque la plantilla trabaje más horas”, subrayó IG Metall.

El 21 de septiembre de 2026, IG Metall tiene previsto llevar a cabo manifestaciones en más de 200 emplazamientos en toda Alemania para protestar contra el recorte de empleos y otras medidas.

¿Pueden las jornadas laborales más largas salvar empleos?

El sindicato “lucha por vestigios de hace 20 años, olvidando la realidad actual”, señala Dudenhöffer a DW. El experto estima que si los fabricantes de automóviles pasaran de una semana laboral de 35 horas a una de 40 horas, los costos de personal se reducirían un 13%.

“No estaríamos quitando dinero a los empleados, sino creando condiciones que harían posible mantener empleos en Alemania, en la industria automotriz, de cara al futuro”, resalta.

Stefan Bratzel, director del Centro del Centro de Gestión Automotriz (CAM), en Bergisch Gladbach, dice que la semana laboral de 35 horas constituye un logro clave para los sindicatos en su historia de negociación colectiva, por lo que el conflicto entre la dirección y los sindicatos resulta inevitable. Por otro lado, matemáticamente, trabajar más horas por la misma paga reduciría los costos laborales por hora, añade.

¿Cómo puede recuperarse la industria del automóvil?

Los expertos consideran que es necesario mejorar los costos laborales en los centros de producción, pero que esto por sí solo no resolverá los problemas estructurales más profundos del sector.

“La medida de trabajar cinco horas más por semana no logrará por sí misma la victoria en la carrera tecnológica contra China”, sostiene Bratzel.

Para el experto, es necesario que los fabricantes de automóviles alemanes ofrezcan vehículos eléctricos atractivos y asequibles, invertir fuertemente en software e inteligencia artificial, y mejorar la eficiencia de sus procesos de desarrollo y fabricación.

“Los fabricantes alemanes deben ser, en términos tecnológicos, tan innovadores y eficientes como elevados son sus costes según los estándares internacionales”, subraya. Al mismo tiempo, aclara que Alemania necesita condiciones marco competitivas en materia de energía, impuestos, burocracia e infraestructura.

Dudenhöffer coincide con esta opinión y señala que Alemania debe emprender reformas difíciles pero necesarias. “Alemania solo podrá considerarse una opción viable para su industria automotriz y el empleo si recuperamos nuestra competitividad”, destaca.

Para ello es necesario actuar en múltiples frentes, lo que incluye reducir los costes laborales y energéticos y la carga fiscal, así como mejorar la infraestructura logística, detalla.

“Pero los próximos años serán muy duros”, advierte Dudenhöffer. “Y lo serán aún más si nos aferramos al statu quo y creemos que podemos limitarnos a vivir de la prosperidad de la que disfrutábamos hace 20 años”.