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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El salmón chileno es uno de los principales productos de exportación de Chile, destacando por su valor comercial en Estados Unidos, donde el 39,30% de los envíos tienen como destino esta nación. Sin embargo, recientes amenazas de aranceles por presuntas faltas en el combate al trabajo forzoso han generado incertidumbre en la industria. Autoridades estadounidenses acusan a Chile de no hacer cumplir la prohibición de importar bienes hechos con trabajo forzoso, lo que podría resultar en un arancel del 12,5%. Este nuevo gravamen podría afectar no solo al sector del salmón, sino también a otras industrias como la agricultura. Los aranceles generan incertidumbre, reducen márgenes de ganancia, e incrementan costos logísticos y de transacción para encontrar nuevos mercados. Además, se traducen en alzas de precios en Estados Unidos, afectando a consumidores y productores locales.

Está el cobre chileno, y después el salmón. Así es el top de exportaciones nacionales, productos que representan a nuestro país en el exterior y cuyo podio lo completan estos dos y las cerezas.

Según datos del Monitor de Comercio Exterior del Banco Central, durante 2025 se exportaron US$110.363 millones FOB, de los cuales US$6.470 millones fueron salmones refrigerados o congelados.

Y de todos los destinos de estos productos, el principal por lejos son los Estados Unidos (EEUU). En el año pasado, la principal potencia global concentró un 39,30% del valor de envíos de salmónidos, unos US$2.542,86 millones, seguido de lejos por Japón con US$1.150,84 millones.

Por eso es que el sector es uno de los que más levantó alertas cuando llegó el Día de la Liberación el 2 de abril de 2025, donde el presidente Donald Trump anunció una ola de aranceles donde Chile enfrentó un 10%.

Ahora, con la nueva amenaza de un 12,5% de aranceles por presuntas faltas de esfuerzo por parte de Chile en el combate al trabajo forzoso, es que la incertidumbre vuelve a introducirse en una industria.

Salmón chileno y la amenaza de un nuevo arancel

A veces se dice que los primeros que sienten el impacto de los aranceles no son los productores fuera de Estados Unidos, sino los propios consumidores estadounidenses que deben comprar productos que se vuelven más caros por el pago de tarifas.

Con todo, Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, dijo a BioBioChile que las medidas comerciales de Trump “han impactado en forma significativa los resultados operacionales de las empresas, lo que refleja cómo debieron absorber parte importante del impacto de los aranceles”, con la pérdida de competitividad frente a otros proveedores internacionales.

Por su parte, el presidente de SalmonChile, Patricio Merelo, recordó que la Universidad San Sebastián (USS) cuantificó en US$1.400 millones el daño en la economía local por las medidas proteccionistas, donde en el caso del salmón “las empresas se vieron obligadas a absorber costos para mantener posiciones de mercado, comprimiendo márgenes y generando una distorsión estructural en la cadena de valor”.

En este sentido, ambos representantes del sector apuntaron que la amenaza de 12,5% de arancel por parte de EEUU añade incertidumbre por la posible nueva pérdida de competitividad.

¿Por qué Estados Unidos amenaza a Chile con un nuevo arancel del 12,5%?

En marzo, autoridades estadounidenses comenzaron una investigación contra 60 países, incluido nuestro país, por presuntas prácticas ligadas al trabajo forzoso.

Finalmente, el 3 de abril, la Oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR) acusó a Chile y otras 53 economías de no haber logrado imponer ni hacer cumplir la prohibición de importar bienes hechos con trabajo forzoso. Además, dijo que todos los 60 países fallaron en imponer una prohibición de importar mano de obra forzosa, como la aplicación de esa prohibición.

“Lo que más preocupa no es solo el porcentaje específico, sino los efectos que este tipo de medidas puede generar en la inversión, planificación comercial y competitividad internacional”, dijo Loreto Seguel, mientras que Patricio Melero sostuvo que la industria exporta a más de 100 países y sigue impulsando la diversificación de mercados.

“Sin embargo, Estados Unidos sigue representando cerca del 40% de las exportaciones del sector, por lo que ningún mercado puede reemplazarlo en el corto plazo. Aunque las inversiones en innovación y desarrollo fortalecen la competitividad, estas ventajas se ven amenazadas cuando surgen barreras arancelarias que dificultan el acceso a mercados clave”, concluyó el presidente de SalmonChile a BioBioChile.

Impacto posiblemente transversal

No es solo el sector de salmones teme el impacto de esta medida.

Durante una reunión de Cancillería, se vieron a representantes de otras industrias como la agricultura, quienes llegaron para definir las acciones a tomar y cómo abordar las amenazas comerciales.

A su vez, desde Chilealimentos su presidente, Juan Manuel Mira, dijo posteriormente que les resulta “altamente preocupante” el nuevo arancel, ya que el país es un mercado muy importante “para los alimentos procesados, siendo un mercado muy importante para todos los berries congelados, como el arándano, la frutilla y las frambuesas congeladas, así como también para el jugo y la pulpa de manzana”, agregando que entre enero y mayo la agroindustria de alimentos procesados subió un 6% sus exportaciones.

Consultado por BioBioChile por los efectos a nivel general que tienen los aranceles, el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Gonzalo Escobar, explicó que estos se distribuyen de dos formas.

En el mercado exportador (Chile), se aprecia la incertidumbre y una caída en los márgenes de los exportadores como efecto inmediato: “Si los productores chilenos absorben el arancel para no perder clientes, esto los lleva a tener menores beneficios, lo que puede afectar negativamente a inversiones futuras y menor nivel de producción al exportar una menor cantidad de bienes”.

Y en caso de que no puedan absorber el arancel, se ven obligados a buscar otros mercados, generando costos logísticos y de transacción.

Como segundo punto, el académico enfatiza que “los aranceles rara vez los paga el país de origen; los pagan los importadores estadounidenses”, en ese caso, traducido a alzas de precios en EEUU, generando presiones inflacionarias internas y golpeando a los consumidores o productores, en casos de los suministros de materias primas.

Pero en ambos casos se aprecia una distorsión de precios, ya que los productos chilenos no compiten en igualdad de condiciones con los productores locales estadounidenses.

Ahora, advierte el experto, este 12,5% tiene una naturaleza compleja por dos razones: “es un tramo de castigo diferenciado” ya que quienes tienen prohibiciones formales -como mediante un acuerdo con EEUU- acceden a una tasa de 10%, quedando Chile en peores condiciones; y también está el aspecto “acumulativo, ya que el anuncio estipula que este arancel se aplicará adicionalmente a cualquier otro derecho o tasa vigente”.

“El golpe comercial en los mercados no es un reemplazo, sino una sobretasa, lo que eleva el riesgo de frenar proyectos de exportación a largo plazo si el mercado internaliza que EEUU se volverá un destino permanentemente costoso”, concluyó.